Clanes políticos perpetúan corrupción y atraso en la administración pública local

La corrupción estructural en la administración pública obedece, en parte, al dominio de clanes familiares y políticos que anteponen intereses privados al bien común. Estos grupos operan con impunidad, desvirtúan las instituciones y socavan el desarrollo, como ocurre en Salamina y otras regiones del mundo.

Las repetidas prácticas de corrupción de las que nos enteramos por los medios de comunicación o por hallazgos de los órganos de control, nos llevan a la pregunta inmediata: ¿por qué se dan dichos hechos y actuaciones? Las hipótesis sobre el origen de estas son diversas, las cuales van desde el ejemplo en casa, la deficiente educación en valores, las malas influencias, los intereses ocultos, en fin, tantas y de tan variada concepción que nos confundimos para dar una respuesta esclarecedora. Otra de las posibles causas está incrustada en la administración pública a través del sistema de gobierno que tienen algunas entidades en el nivel nacional y regional. Los servidores públicos no actúan según los postulados legales en procura de su misión o del bien general, sino de acuerdo con intereses particulares de organizaciones cerradas a las que juran fidelidad y sumisión. Lo más parecido al funcionamiento de un clan, cuyas normas internas y de comportamiento buscan satisfacer los deseos, órdenes y caprichos del jefe mayor.

Ante organizaciones como éstas, no hay código civil, disciplinario, penal ni administrativo que valga. Por encima están el ánimo de lucro y el desafío descarado a la institucionalidad. Se convierten en normas soslayables ante la codicia de los corruptos. Los deseos del jefe se imponen ante las necesidades de la colectividad y el atraso es su sombra permanente. Una prueba de este sistema de gobierno es lo que ha afectado el desarrollo de países del llamado tercer mundo.

Por ejemplo, al oriente del continente africano está Somalia, un país con mucha riqueza de origen natural, pero sumido en la pobreza y el subdesarrollo, cuyas causas parecen identificar los autores Daron Acemoglu y James A. Robinson, quienes compartieron el premio nobel de economía en el 2024, en su libro “Por qué fracasan los países” (pags. 283, 284) …”Somalia, situada en el cuerno de África, ilustra los efectos devastadores de la falta de centralización política. Ha estado dominada históricamente por seis clanes familiares.” “No había ley escrita, policía ni sistema legal, excepto la ley charía que se utilizó como marco dentro del cual incluir las leyes informales. Estas leyes informales para un grupo de pago de la diya se codificarían en lo que se denominó heer, un cuerpo de obligaciones y derechos formulados explícitamente que el grupo exigía que obedecieran otras personas en sus interacciones con el grupo”.

En otras latitudes cercanas hay ejemplos del dominio de clanes en la administración pública, sobre todo familiares, tales como: los Kennedy en Estados Unidos; los Kirchner-Fernández en Argentina; los Bolsonaro en Brasil; Los Fujimori en Perú y en nuestro país, el clan Char en Barranquilla; Los Aguilar en Santander o el de los escándalos recientes de corrupción en Córdoba, los “Ñoños”. Los resultados de unos y otros en su paso por el sector público han dejado impronta de desafueros con impunidad consentida y evidentes casos de abusos en el ejercicio del poder. Sus formas se materializan a través de clientelismo; nepotismo; favorecimiento a contratistas; concusión; cohecho, prevaricato, en fin, todo lo que pone en jaque la legitimidad de las instituciones, pero con impunidad por la captura, además, de los organismos de control.

Podemos hacer un símil con lo ocurrido en Salamina en su pasado reciente, algunos gobernantes, léase alcaldes, concejales y funcionarios se han puesto al servicio de determinados grupos de interés (con disfraz de políticos), cuyo fin primordial es el lucro de los jefes, antes que el desarrollo local y su comportamiento es similar al caso de los clanes de Somalia: manejan sus propios códigos de conducta, lenguajes cifrados y preferencias en las decisiones.

Es hora de hacer un llamado a todas las fuerzas vivas del municipio para que, con autonomía, libre determinación y discernimiento, hagan valer la fuerza ciudadana a través del voto informado e independiente, libre de presiones y engaños. Que los merecedores del apoyo, sin condición de militancia partidista, no sean inferiores al compromiso con la hidalguía de esta noble tierra. Ya el cansancio con los charlatanes tocó techo.

Tenemos en el horizonte nuevas elecciones parlamentarias y ya empezarán las visitas de toda clase de aspirantes tanto para Cámara como para Senado y como los gitanos de Cien Años de Soledad, “Todos los años, por el mes de marzo, una familia de gitanos desarrapados plantaba su carpa cerca de la aldea, y con un grande alboroto de pitos y timbales daban a conocer sus nuevos inventos.” Esperamos que la sensatez acompañe a los electores para depositar la confianza en candidatos que no arrastren máculas ni sean herederos de historias oscuras y de preferencia que tengan algún nexo, al menos afectivo, con Salamina. Experiencias anteriores dan fe de lo desacertado de votar por trashumantes de la política. Oportunidad sinigual para devolver a nuestra patria chica el señorío, decencia, honor, dignidad, orgullo, y demás virtudes que se han diluido en las aguas tormentosas de la corrupción, displicencia, desgreño e indiferencia de aquellos a quienes se ha delegado su gobierno.

Jose Luis Gutierrez Noreña – Codirector Salamina.com.co – La Revista

José Luis Gutiérrez Noreña es un destacado e influyente economista salamineño, reconocido por su sólida trayectoria y profundo conocimiento de la realidad económica del país. Como columnista habitual, se ha ganado un lugar importante en el ámbito del análisis y la opinión, gracias a sus escritos claros, críticos y bien fundamentados. Sus columnas abordan temas económicos, sociales y políticos con una mirada reflexiva y comprometida, que busca no solo informar, sino también generar conciencia y promover el debate constructivo. Su voz es una referencia indispensable para quienes desean comprender el presente con rigor y perspectiva.

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