Rincón de Timoteo – Edición especial de brujas, brochazos y voltearepas

Críticas a la administración municipal de Salamina por deterioro del edificio municipal, abandono de San Félix, transfuguismo político y dejadez en el sector de la galería, convertida en foco de prostitución. Debate sobre cambiar la tarde de "María La Parda" por la tarde de "Clementina". En La Dorada, denuncian manipulación del voto a contratistas.

Hoy desde mi rincón predilecto del parque voy a llegar a mis seguidores algo pobres de chismes, porque como me salí de La Cigarra para escuchar también lo que se escucha por las calles, encontré algunas cosillas. También mis amigos de otras ciudades de Caldas me han estado enviando lo que se escucha por allá. El caldero está tibio, pero con buen fuego.

Voy a cambiar la táctica y bajarles un poco a las denuncias que recojo sobre el modelito del palacio rosado, porque ya voy a tener que dejar de decirle “palacio rosa”, pues veo que le están cambiando de color. Me cuentan que el alcalde quiere cerrar la era Rosas y darle una nueva pintura a la alcaldía en blanco y amarillo. Muy simbólico el brochazo, pero mientras tanto, partes del edificio están que se caen. Las paredes de la oficina del Sisbén tienen grietas que parecen cicatrices de terremoto, no hay ventanales de vidrio en el salón de espera antes de la puerta hacia el Concejo, y la oficina de inspección de policía en el segundo piso está que colapsa. En salud tienen a más de seis personas asinadas como sardinas en lata, y en planeación, al secretario se le ocurrió exhibir una maquinaria pesada justo en la entrada, bloqueando la salida y la ventanilla de atención al cliente. ¿Y si hay una emergencia? ¿Saltamos por la ventana? Las escaleras de tránsito también están que se desmoronan. Mejor dicho, el maquillaje va por fuera, pero por dentro el edificio está pidiendo auxilio. ¿Será que están pagando otro favorcito electoral?

También estoy en la búsqueda de información sobre el asunto de San Félix, para saber por qué no nombran el corregidor si la ley lo contempla. Los sanfeleños dicen que Salamina solo recibe el impuesto de los sanfeleños —que no es poco— pero no les aportan nada. Lo que se ha logrado es por acciones legales interpuestas por la comunidad. ¿Será que el alcalde cree que San Félix es solo paisaje para la postal turística?

Supe por ahí que había un concejal que se volteó. Fue elegido con el aval de un partido y como le consiguieron un puesto a una recomendada, ahora le está votando corriente a otro partido que, para su fortuna, no

tiene personería jurídica. ¿Será que le quitan el aval por voltiarepas? Aquí no hay ideología, hay acomodo. Y el pueblo, como siempre, mirando desde la grada.

Y como si fuera poco, se llegó el Día de las Brujas y Salamina se prepara para la tradicional Tarde de María La Parda. Pero este año el chisme viene con escoba nueva: hay un fuerte llamado para que se le cambie el nombre a esa tarde por la Tarde de Clementina, la bruja de Salamina. Porque resulta que la leyenda de María no es de aquí, sino de Cocorná, Antioquia. Y aquí en Salamina, donde tenemos más historia que telaraña en convento viejo, ya hay quienes dicen que la bruja que merece protagonismo es Clementina, la nuestra, la de casa, la que sí nació entre las montañas y los susurros de este pueblo. Clementina no era malvada, era sabia, libre, y con mirada que atravesaba secretos. ¿Bruja? Tal vez. ¿Mujer poderosa? Sin duda. Así que este 31 de octubre, mientras los niños se disfrazan y los adultos se esconden detrás de máscaras más políticas que mágicas, el debate está servido: ¿seguimos celebrando a María La Parda o le damos el lugar que merece a Clementina?

Y anoche, para rematar, me di una pasadita por la galería. ¡Qué espectáculo tan deprimente, mis queridos lectores! La entrada a nuestra tan cacareada “ciudad luz” parece más bien la puerta del infierno con luces de neón. Lo que antes era un lugar de encuentro, de mercado, de historias y trueques, hoy parece una escena sacada de una película de bajo presupuesto: tabernas, si es que se les puede llamar así, con música a todo volumen, trabajadoras sexuales en las puertas, borrachos tambaleando entre puestos cerrados, y un desfile de vicio que espanta hasta al más valiente.

Los visitantes que llegan con la ilusión de conocer la “Atenas del Viejo Caldas” se topan con esta postal de prostitución y desidia. ¿Y las autoridades? Bien, gracias. Brillan por su ausencia o, peor aún, pasan en camioneta polarizada sin bajarse a mirar. ¿Dónde está el decoro? ¿Dónde quedó el respeto por el espacio público, por la memoria de un pueblo que alguna vez se enorgulleció de su centro histórico?

La galería es la sala de estar de nuestra ciudad, el primer rostro que ve el que llega, y lo que se encuentra es un espectáculo deprimente de lenocinio, gritos, peleas y desorden. ¿Será que vamos a seguir maquillando el centro histórico con brochazos simbólicos mientras dejamos que el corazón de Salamina se pudra entre el vicio y la indiferencia? Porque una ciudad no se mide solo por sus balcones coloniales ni por sus premios de patrimonio, sino por cómo cuida sus espacios comunes, por cómo protege a sus mujeres, a sus jóvenes, a sus visitantes.

Y mientras tanto, los que deberían poner orden están más ocupados en posar para la foto, en pintar fachadas, en inaugurar lo que ya estaba hecho. Pero la galería no miente: ahí está el verdadero rostro del abandono, esperando que alguien se atreva a mirarlo sin miedo, sin maquillaje, sin discursos vacíos.

Y para cerrar este salpicón, les cuento lo que me llegó desde La Dorada, donde los contratistas y funcionarios están más confundidos que luciérnaga en incendio. Una semana recogen firmas para “Gente en movimiento”, la otra vota por el Partido Liberal, y al siguiente domingo les toca jurar lealtad al “Pacto Histórico”. ¡Qué desfile de colores! Parece que en vez de convicciones tienen ruleta política. Y lo peor: los obligan, los presionan, los manipulan. ¿Dónde quedó la libertad de elegir? ¿Dónde quedó la dignidad del voto?

Esto apenas empieza, mis queridos. El Rincón de Timoteo está encendido y todavía hay mucho por destapar. Más adelante les cuento qué me sople don Eleuterio sobre los contratos del reinado, porque ayer me conto que enviado drecho de petición solicitando información, los nombramientos fantasmas y el nuevo escándalo que se cuece en la cocina del poder. ¡No se me vayan, que esto se pone más sabroso que sancocho en fiesta patronal! Hasta la próxima semana.

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