Argos, el de los cien ojos, no espía: vigila. No impone: revela. Habita los márgenes, observa lo que otros olvidan y encarna muchas miradas. En esta nueva etapa de La Revista de Caldas, se presenta como centinela contemporáneo de lo que no debe ser silenciado, incómodo pero necesario, atento a los gestos que no salen en la foto.
1.- Aerocafé representa 50 años de una idea que ha tenido más lágrimas que sonrisas. Se han perdido cientos de miles de millones moviendo tierra de un lado a otro.
Ahora, la incertidumbre aumenta con el ÚNICO OFERENTE que se ha presentado a la más reciente licitación.
Da tristeza ver a algunos miembros de la dirigencia Manizalita celebrar que “al menos se presentó alguien” y alimentar la esperanza de que “ojalá pase” sin mirar siquiera los antecedentes de quienes se presentan en el consorcio.
¡¡¡¡Así como hay quienes ruegan que ojalá pase la empresa de los Solarte, nosotros rogaremos porque sea declarada desierta y abran un proceso donde se pueda escoger al mejor y no al que nos toque!!!!
2.- Caldas: una región atrapada por la desidia política
Caldas, administrado durante años por el Petro-Lizcanismo, enfrenta una crisis de conectividad que condena al aislamiento a vastas zonas del departamento. La imagen corresponde a la vía Petaqueros–Manzanares, pero el deterioro se extiende por Manzanares–Marquetalia, Victoria–Mariquita, Norcasia–Dorada, Aranzazu–Salamina, Aguadas–Pintada, y ni hablar de la red terciaria.
¿Qué pasó con los contratos siniestrados de Sonsón–Dorada y Riosucio–Jardín (Emilio Tapia)? ¿Dónde está el dinero? Los municipios siguen aislados y los anticipos se esfumaron. ¿Cuándo se pronunciará la Fiscalía?
El oriente caldense está encerrado: sin salida desde el río Guarino a Petaqueros, sin conexión entre Victoria y Mariquita, y bajo amenaza de pérdida total de banca en la vía Victoria–Perico. Desde Guido Echeverry hasta la actual “liga de gobernantes”, ninguna administración ha ofrecido soluciones estructurales.
El norte de Caldas, clave para articularse con Pacífico 3, sigue esperando avances en los tramos Varsovia–Juntas, Marulanda–San Félix–Salamina–La Felisa, y Arma–Pintada. Sin voluntad política, el desarrollo económico y social de la región seguirá dormido, víctima de la negligencia del Petro-lizcanismo.
Hasta la próxima semana cierro estas páginas, pero no mis ojos. Argos sigue atento, recorriendo silencios y márgenes donde se esconden las verdades que incomodan. No se trata de espiar ni de imponer, sino de vigilar y revelar lo que otros prefieren callar. La Revista de Caldas continuará siendo ese espacio incómodo y necesario, donde las miradas múltiples se encuentran para recordar lo que no debe olvidarse. Nos vemos pronto, con más historias que siguen latiendo.