Juventud virtual y crisis planetaria: memoria y dignidad en disputa

Las generaciones infantojuveniles enfrentan un mundo atravesado por crisis civilizatorias y educativas, mientras emergen como nativos virtuales que reclaman nuevas formas de acompañamiento. Este artículo invita a pensar la tensión entre tradición y futuro, dignidad y consumo, en territorios que reflejan la fragilidad de la humanidad.
Territorio Vivo

¿Cuál es el lugar que ocupa la mirada que mira los nuevos lugares, horizontes de futuro y diversas crisis planetarias generadoras de alteridad en las nuevas generaciones Infantojuveniles de la postmodernidad?

“Una crisis multimensional”: vivimos una crisis de civilización, una crisis de sociedad, una crisis de democracia en la que se ha introducido una crisis económica cuyos efectos agravan la crisis de la civilización, de la sociedad, de la democracia. La crisis de la educación depende de otras crisis que a la vez dependen de la crisis de la educación. Unas y otras dependen de una crisis del conocimiento que depende de unas y otras.
Edgar Morin

 

En la era de los nuevos desarrollos civilizatorios paradigmáticos nos enfrentamos a una realidad impensada, in-imaginada e increíble, que nos permite visibilizar un nuevo sujeto nativo virtual, amigo universal y ciudadano del mundo, en el marco de la globalización de la información y del vertiginoso avance de los nuevos desarrollos tecnológicos e informáticos. Esta realidad ineludible nos invita a re-dirigir la mirada sobre estos nuevos habitantes del mundo, multicomplejos, multi-sintomáticos y multi-fenomenológicos que hoy habitan los lugares del mundo en menor proporción versus el incremento de la longevidad de un planeta donde su especie a escala humana envejece ineludiblemente; además híper-consumidores, que transitan hacia una realidad virtual en construcción, a partir de la cual emergen nuevas necesidades, otros intereses, sentimientos, emociones y miradas de mundo que, en tanto, exigen a los adultos conscientes, un cambio en la mirada, para mediar y acompañar-los en sus necesidades de forma real. Nuevas generaciones que están de forma inevitable configurando su mundo de manera diferente. En tal sentido la educación parental y, la academia; sí que requieren de nuevas formas para propiciar encuentros pertinentes que acontezcan y asombren el habitar de estos nuevos seres virtual-izados en los territorios socio-familiares, socio-culto-escolares de formación educación-enseñanza.

 

Esas crisis se inscriben en una nebulosa espiral de crisis cuyo conjunto forma la crisis de la humanidad, librada a la marcha desencadenada, de las ciencias, de las técnicas, de la economía en un mundo dominado por una finanza embriagada de ganancias y por conflictos gangrenados por fanatismos asesinos.
Edgar Morin

 

Al tenor del desarrollo civilizatorio de la humanidad se hace lícito enunciar que las generaciones infanto-juventudes y, las que aún no han nacido deberán enfrentar monumentales ciclos de descomposición sociocultural, política, económica, filosófica, antropológica, axiológica y ontológica a escala humana (orden-desorden-organización). En el entendido que los nuevos desarrollos tecnológicos no se han creado para mejorar la calidad de vida de los seres vivientes, sino más bien, son pensados para que las sociedades del control, reafirmen su poder, su poder adquisitivo, inmerso en el individualismo y el egocentrismo, in-visibilizando al sujeto y, en ese proceso de in-visibilizar-lo, cosifica la vida, al ser, y, a eso, le es, mal llamado “nuevo proceso de desarrollo civilizatorio de la humanidad”. En el que devienen de forma ineludible las nuevas crisis planetarias de las que declara el Maestro Edgar Morin a través de sus elucidaciones, en las que se prevé caos, inestabilidad, soledad, melancolía, desamparo, desesperanza, entre otros. ¿Qué hacer entonces frente a esta realidad?, ¿continuar en el desamparo y la desesperanza? o ¿pensarnos como una hermandad planetaria que concurrimos a la existencia en esta tierra patria que nos acontece a todos en sus cambios y crisis, donde no tendremos escapatoria frente al efecto-consecuencia auto-destructor gestados y gestionados a través de la codicia, omnipotencia y omnipresencia que el hombre pretende sobre la humanidad?


En otro orden de ideas, desde esta perspectiva, entendiendo que el todo es afectado por las partes y las partes son afectadas por el todo y, situado en el lugar desde donde aprecio el devenir existencial de los jóvenes de mi querido pueblo Salamineño, efectivamente se vislumbra una juventud desesperanzada, sin oportunidades, inmersos a muy temprana edad en las estéticas del consumo al tenor de grupos musicales, carnaval, rumba y desperdicio, además, orquestado por la administración municipal y organizaciones, interinstitucionalmente constituidas con fines e intereses particulares, que en la aurora de un nuevo amanecer se reflejan los vestigios de la degradación humana hiperconsumista y por tanto generadora de hiperdesechos contaminantes y desequilibrantes del ecosistema.


En tanto, se esperaría de este territorio Bicentenario cuna de grandes cultores e ilustres Damas y Caballeros, y del Paisaje Cultural Cafetero, por tanto, declarada ciudad luz de Colombia. Espacio urbano, que, además, declarado “Bien de Interés Cultural del ámbito Nacional”, consagrado por el artículo 8 de la Ley 397 de 1997 y el Decreto 1746 de 2003. No obstante, representado por un escudo, inspirado por el talento del poeta, intelectual y Doctor Daniel Echeverri Jaramillo, en el que la Espada, Espiga y Pluma simbolizan la ciudad y su historia, sus tierras, paisajes, clima y exuberancia; su intelectualidad y nobleza; su generosidad, altivez y heroicidad, todo lo conjuga su heráldica, y; una bandera ideada por el mismo ilustre Dr. Echeverri Jaramillo, cuyo significado recita sugiere; en tanto de la dirección de su asta pende el color azul, significando orden, disciplina, fe, hidalguía, lealtad y justicia; a continuación el color rojo representa la libertad, la Justicia, la Concordia y el Civismo y el blanco en el medio, señala la serenidad, la libertad sin excesos, la paz y la armonía.


En el marco de esta lacónica reseña que da cuenta, hasta para el lector más desprevenido, sobre la importancia superlativa que se enmarca en el recorrido histórico y sociocultural de este gran lugar para vivir, de esta Salamina Inmortal, cívica, ciudadana. Sin embargo, infortunada y paradójicamente, en relación con lo que representa dicha historia atravesada y transitada a través del recorrido por dos siglos de evolución y desarrollo civilizatorio; hoy, es un territorio en involución, en el que se deteriora poderosamente el tejido social, su infraestructura, su cultura, la ciudadanía cada vez más empobrecida y lo más preocupante la juventud inmersa en la desolación y la orfandad de escenarios y centros de formación cultural, como el teatro municipal, la casa de la cultura trabaja a medio motor puesto que la inversión para su desarrollo y procesos requeridos en torno a la culturización de la comunidad es mínima. Salamina es un territorio de escritores, poetas, pintores, personas con inspiración en las artes escénicas y plásticas que son in-visibilizados gracias a la falta de reconocimiento y apoyo por parte del ejecutivo y el legislativo municipal. ¿Qué hacer entonces?, ¿para dónde vamos?, ¿Nos permitiremos continuar inmóviles ante esta crisis que es el punto hologramático de las crisis planetarias?, ¿Todo depende de un caudillo elegido por el pueblo, y no de una comunidad que experiencia la realidad adolorida, desamparada y desesperanzada?

 

Hoy sabemos que hubo muchas especies de homínidos concurrentes hace millones de años, que el Homo habilis fue suplantado por el Homo erectus y que, incluso en la época en que el Homo sapiens se impuso en Europa, se registra la presencia de su primo, el Homo neanderthalensis, que tenía las mismas aptitudes fabriles y los mismos hábitos funerarios. La desaparición del neanderthalensis, ¿se debió a un genocidio practicado por el sapiens, a un virus al que el sapiens era insensible? No sabemos. Pero se puede decir que la hominización no es solamente una evolución, es también una historia puntuada por acontecimientos, accidentes, desapariciones, innovaciones.
Edgar Morin

 

A modo de conclusión dejaré la siguiente cuestión en clave de reflexión: ¿Será que el Homo Demens estará desplazando al Homo Sapiens?, entendiendo Homo demens (el hombre demente) tal como lo refiere el maestro Morin. Lugar desde el cual manifiesta que, éste es una parte esencial del ser humano, que complementa al Homo sapiens (el hombre sabio), reconociendo que la humanidad es una mezcla de razón y locura, orden y desorden, saber y delirio; es la dimensión afectiva, irracional y caótica que coexiste con la racionalidad, la lógica y la capacidad de creación de herramientas y cultura, proponiendo una visión integral del Homo complexus, un ser complejo que integra todas estas facetas.

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