Por Colectivo "Con Caldas Ordenado"
La RAP del Agua y la Montaña es el principal dinamizador de la Agenda Antioquia 2040, una apuesta de largo plazo orientada a transformar el territorio mediante conectividad, sostenibilidad y desarrollo productivo. Mientras Antioquia la entiende y la asume como un motor estratégico de integración regional, en Caldas el gobernador la ha reducido a un simple nombramiento burocrático, desconociendo su verdadero alcance político y territorial.
La RAP no es una figura decorativa ni un trámite administrativo. Es el mecanismo que permite superar los límites departamentales y estructurar proyectos regionales en conectividad vial, manejo de cuencas hidrográficas, agroindustria, seguridad alimentaria y turismo de naturaleza. Es, en esencia, la herramienta que puede convertir el agua, la montaña y el café en oportunidades compartidas de desarrollo.
No obstante, su efectividad depende de una gerencia de alto perfil, con autoridad técnica y peso político suficiente para negociar en igualdad de condiciones con Antioquia y con el Gobierno Nacional. Nombrar sin respaldar y administrar sin visión estratégica es condenar la RAP a la inoperancia.
El problema no es la gerente ni el equipo de contratistas provenientes de otros territorios, sino la ausencia de liderazgo estratégico desde la Gobernación de Caldas. Mientras Antioquia construye narrativa, proyectos y gobernanza regional, Caldas se limita a un trámite administrativo. El riesgo es evidente: quedar relegado, sin capacidad real de incidencia, en una alianza donde otros ya juegan en liga mayor.