Un alcalde viajero que quizás quiere hacer turismo y aculturarse
En la distancia de nuestro querido pueblo que extrañamos siempre, hemos sabido y no por los criminales bots y bodegas, de moda en el hamponismo del poder en el mundo, enmarcados en la anacrónica y horrorosa Doctrina Monroe (1823) y transvasada hoy por un delirante gobernante que patológicamente se cree dueño del planeta al fementido, atrabiliario e imperialista “Escudo de las Américas”, que el mandatario de nuestro municipio ha viajado internacionalmente saliendo con el acostumbrado y ya manido cuento de algunos de los corruptos gobernantes del país, sin distinción de categoría, de que lo hacen en los viajes es función oficial, siendo que este se ha dedicado más que a gobernar a hacer turismo nacional y también internacional, parece como un ególatra modelo narcisista, estilo Trump y Miley, quienes no teniendo nada de valor destacable en su mente y en su psique, necesitan mostrarse y fotografiarse en todas partes, (silfitis o fotorexia) como si los sitios a que acuden y dizque los invitan fueran una pasarela.
En el ámbito de lo internacional, antes fue por Rusia (junio de 2024), la gran Unión Soviética, no exactamente grandiosa por Putin, de quien se sabe algo de su concepción del mundo y de la vida y por ende la ideología que las sustenta, de rango también fascista, Ucrania, que es obligante citarla en este momento, no es tampoco, como se dice coloquialmente “una perita en dulce”, con un vividor y oportunista, lacayo del capitalismo imperialista como es el comediante Selenski al frente, allí está la historiografía científica que aclara la magnificencia de tal país y cultura antiguos y modernos, y que en su discurrir ha sido capaz de ofrecer al mundo en las diferentes variadas expresiones de la ciencia, la tecnología y el arte un Dostoyevski, un Tolstoi y un Chejov entre otros, en la mejor novelística del mundo que fue en su momento; un Chaikovski, un Stravinsky un Rachmaninov en música clásica; un Eisenstein y un Stanilavski en el cine y el teatro; un Mendeléyev en Matemáticas; un Luria y un Vygotsky en las ciencias neurofisiológicas, de la conciencia y del aprendizaje y, como si fuera poco, aunque citamos solo unos pocos personajes de los ámbitos disciplinares mencionados, no puede olvidarse que fue el primer país, en los tiempos modernos, que de manera refinadamente científica y técnica, se atrevió, mediante un mecano bautizado Sputnik, a enviar un ser humano, el astronauta Yuri Gagarín y la perrita Laika, justicia también para nuestros hermanos en especie, al espacio sideral e interplanetario del universo e iniciar así el conocimiento de ese ámbito natural hasta entonces prácticamente desconocido y también hasta misterioso, salvo algunas apreciaciones teórico-hipotéticas construidas en tierra, no por ello desmerecedoras de un grandioso y justo reconocimiento en la ciencia Física y en la exploración del universo de Newton, Copérnico, Laplace y más recientemente Einstein, entre varios más.
¿Tan grandioso repertorio científico y cultural fue el que animó al burgomaestre a realizar ese viaje por la histórica Rusia?, probablemente no, aunque está bien que lo haya hecho, fue su libre y respetable decisión y voluntad y en eso nadie debe inmiscuirse, sea quien sea, pero, desde cuando resultó economista para ser invitado si simplemente es abogado y precisamente a la gran San Petersburgo a un Foro Económico Internacional, solo así lo señalan y, dónde queda aquello, quien lo testimonia, que tanto este viaje como el que reseñaremos enseguida han sido legales y en el marco de lo que establece la Constitución Nacional y las leyes de la República que claramente indican que los alcaldes en Colombia no pueden aceptar invitaciones ni asistir de forma independiente a eventos de gobiernos o instituciones extranjeras, ya que están sujetos a estrictos controles constitucionales y legales que limitan su autonomía fuera del país, del cual el único y exclusivo representante, por derecho propio asignado constitucionalmente, es el presidente de la república. Como servidores públicos, cualquier desplazamiento internacional o aceptación de prerrogativas de origen internacional requiere una autorización oficial y no se puede realizar a título estrictamente individual o autónomo.
Para atender este tipo de compromisos exteriores, deben cumplir obligatoriamente con el siguiente marco legal: De acuerdo con el artículo 129 de la Constitución Política, los servidores públicos tienen expresamente prohibido aceptar cargos, honores, recompensas o mercedes de gobiernos extranjeros u organismos internacionales sin previa autorización del Gobierno Nacional. El Ministerio del Interior de Colombia es el encargado de canalizar y tramitar administrativamente la autorización para aceptar invitaciones oficiales de entidades extranjeras. O ¿Qué informaría al pueblo, con frecuencia indiferente y apático, y cansado de la nula participación democrática en lo que sucede acerca del cumplimento de esta legalidad? A muchos de los habitantes del municipio, presentes o no presentes en él, sí nos gustaría conocer las resoluciones emanadas para tales permisos por el Ministerio del Interior del País, ¿no sería lo lógico, lo democrático, lo administrativo, lo responsable y, ante todo lo ético señor alcalde?.
Ahora bien, pero si ese viaje sorprendió, en su momento, a quienes algo conocemos de estas cosas y nos interesa que nuestro querido pueblo que tan necesitado está de tantos asuntos básicos en términos de sus cada vez más críticas necesidades y que por lo tanto se administre bien, con inteligencia y ante todo con responsabilidad y ética, más nos ha sorprendido el recientísimo nuevo viaje turístico, porque seguramente eso fue y no otra cosa, así se oculte o se disfrace la verdad con abundante retórica y malabarismo verbal, realizado por el burgomaestre a la histórica isla griega de Salamina, que es ante todo historia y memoria, porque de la Salamina de aquel entonces y de la mayor guerra naval del mundo de esa época que allí ocurrió, realizada contra los persas que quisieron tomarse el territorio griego de manera definitiva y que fue desplegada en el estrecho entre la Grecia continental y Salamina, en el golfo Sarónico y, como quizás es explicable nada queda, salvo la estatua erigida en 2006, que mostramos enseguida y que pretende quizás conmemorar o recordar la batalla, pero que carece de algo mínimo como sería una placa alusiva a tan importante hecho que simboliza, ninguna otra información ni señal existe para el visitante, por ejemplo, algo que indique el sitio de la batalla, solo hay allí algunas señales de tráfico que indican los astilleros y el túmulo o montículo donde fueron enterrados los soldados griegos caídos en combate, es lo que revela la información obtenida en varias fuentes, el señor alcalde lo comprobaría directamente en su periplo.
Dizque buscar la hermandad del municipio nuestro que lleva el nombre de Salamina, prácticamente por un acaso del pensar que parece espontáneo o repentino de uno de los fundadores del mismo el señor Juan José Ospina y avalado con decreto después por Francisco de Paula Santander, con esa Salamina antigua y heroica y llegar a unos acuerdos de cooperación, es lo que a grandes líneas describe el propósito del viaje del señor alcalde, reforzando romantiqueramente un desaguisado que viene desde la fundación misma, de darle el nombre a nuestro pueblo con uno que nada que ver ni histórica, ni geográfica, ni sociológica, ni culturalmente con aquella, desconocimiento histórico del aludido fundador probablemente, quien en este orden de ideas quizás hubiera sido más acertado que hubiera escogido el nombre de Atenas y dentro de la misma Grecia, si algo de afinidad se buscaba.
Así como en el viaje a Rusia, antes referido, nos sorprendió la invitación al burgomaestre a un Foro Internacional de Economía por la razón ya dada y otras que pudieran argüirse, en este caso del viaje a la Salamina de Grecia sí que hubo verbo y tinta rodando como si fuera la redención de las acentuadas y graves necesidades que tiene el municipio y para las cuales el ampuloso Plan de Desarrollo 2024-2027: “Sigamos Construyendo Nuestra Grandeza” que presentó el alcalde para recibir y ejercer su mandato, allí sigue en la orfandad de las ejecuciones de muchas de sus propuestas, porque las respuestas a los logros esperados no están en otra parte, en el estar viajando del mandatario, sino en el entorno, en el interior del propio municipio.
Miradas y analizadas así las cosas ningún sentido, salvo de pronto el del turismo, tienen esos dos viajes del burgomaestre al exterior del país, aunque no sabemos si habrá habido o habrá otros en el tiempo ya escaso que le queda de mandato, ojalá que no, para bien del municipio y de su gente.
Bastante tinta hizo rodar el alcalde, casi como si fuera un bot o una bodega sobre su exageradamente ponderado viaje, el objetivo y su perspectiva y al igual que nuestro colega Mercurio en la “Revista de Caldas” y en su reciente artículo: “Salamina, el alcalde viajero, el terremoto y la lenta ayuda oficial” ese accionar en este viaje del alcalde en este mes de septiembre “nos da motivos para no unirnos a los coros alegres que celebran el acontecimiento. En la crónica del diario LA PATRIA del 15 de septiembre, donde cubren la noticia, dice de entrada: “Analistas, firmas y estudios económicos confirman que los acuerdos de hermanamiento no han sido muy relevantes para diversificar la canasta exportadora…” y con base en esto profundizamos en las cifras de la futura ciudad hermana y no se vislumbra una gestión con resultados futuros positivos” y esto es explicable, la Salamina de Grecia y nuestra Salamina, como antes lo señalamos, son dos pueblos completamente diferentes y lo ratificamos, en lo histórico, lo geográfico, lo sociológico, lo económico, lo cultural y otros aspectos más que pudieran considerarse y esto cuenta y es muy determinante en una legítima hermandad, no solo por un nombre, y los acuerdos de cooperación qué pudieran establecerse.
Así, entonces, que el viaje del alcalde contra todo pronóstico a la Salamina distinta con la cual es difícil, por no decir imposible, crear una legítima hermandad, muy bien si es que lo animaba el turismo y el aculturamiento personal, lo demás sí es indudablemente cabalgar sobre una falacia, un engañabobos, como diría coloquialmente la misma sabiduría popular.