Pulse PLAY para escuchar La Revista de Caldas Radio
Vol.

El Rincón de Timoteo: viajes helénicos, muertos sin ley y licencias cazavotos

El Rincón de Timoteo desenmascara el paseo a Grecia con comitiva, la orfandad en San Félix y la ola de sangre sin cámaras en Salamina. Un repaso picante por la caridad electoral con rellena y el frenazo a la maña hospitalaria de pedir licencia para salir a cazar votos ajenos.
El Rincon de Timoteo: viajes helenicos, muertos sin ley y licencias cazavotos

Acomódense en el taburete y pidan un perico bien cargado, que esta semana el termómetro parroquial amaneció hirviendo en aceite de freír empanadas. Mientras los mortales de a pie esquivamos los cráteres de las trochas y hacemos malabares para estirar el menudo del mercado, la realeza municipal aterriza de nuevo en suelo patrio tras cruzar el charco grande. Dicen que viajando se ilustra el espíritu, pero en esta tierra lo único que parece ilustrarse a costa del erario son los álbumes de fotos y los paseos con comitiva de lujo.
Abran bien el ojo, paren la oreja y dense la bendición, porque lo que traemos hoy en este rincón no es chisme barato de lavadero: son verdades con espinas para los que se creen intocables detrás del filtro de la pantalla.

1. El pasaporte helénico y las cuentas claras

Aterrizó por fin el burgomaestre con su bronceado mediterráneo y el ego inflado tras pasearse por las islas griegas en un cacareado hermanamiento que a los salamineños de a pie no les tapa ni un hueco de la carretera ni les baja el kilo de arroz. Muy bonito posar para la galería digital y gastarse los viáticos del erario en postales idílicas al otro lado del charco, pero aquí en el pueblo el chisme ya no es quién le cargaba la maleta o si el amor floreció entre ruinas clásicas; el asunto ahora huele a lío de corbata porque ya le radicaron un derecho de petición con copias bien timbradas a la Personería y a los señores del Concejo. Resulta que salir del país como mandatario no es montarse a un avión y tirar besos con la plata ajena: la ley exige permiso previo, justificación técnica y cuentas claras hasta del último euro.

La pregunta que quema en los corrillos de la plaza no es solo por qué viajó el modelito, sino cómo terminó en esa comitiva don José Fernando Álvarez, contratista mimado que no figura en la nómina de planta pero sí en los paseos de primera clase. Si el viaje era oficial, ¿dónde están las actas del Concejo, las facturas del hospedaje y el informe de resultados que justifique semejante excursión romántico-administrativa? Los papeles ya están pedidos bajo advertencia de tutela y sanción disciplinaria. ¿Alcanzarán los filtros de Instagram para tapar semejante enredo fiscal?

2. San Félix esperando y MaFe embolatando

Por los lados del páramo de San Félix el frío cala hasta los huesos, pero lo que de verdad tiene congelada a la comunidad es la desidia de la administración municipal con el nombramiento del corregidor. Allá arriba la gente sigue huérfana de autoridad, esperando a que desde el despacho en Salamina se dignen resolver un trámite que cualquier bachiller con dos dedos de frente solucionaría en una mañana de oficina. Porque el libreto ya se lo saben todos: si «MaFe» no puede nombrarlo de forma directa bajo la figura de corregidor, la salida jurídica está servida en bandeja de plata; basta posesionar en regla al inspector de Policía, firmarle el contrato correspondiente y asignarle de inmediato las funciones del cargo. Así de sencillo, sin misterios ni leguleyadas raras.

Pero claro, para gobernar un territorio no alcanzan las sonrisas de campaña ni los videos grabados con dron cuando falta voluntad política para sentarse a trabajar por las veredas. Mientras los sanfeleños se tragan las polvaredas en verano y sacan las camionetas enterradas en el barro durante el invierno, en la alcaldía prefieren marear la perdiz y dejar que el corregimiento se maneje por inercia o por teléfono. El cuento de que «la norma no deja» ya no se lo traga ni el que vende los quesos en la esquina del parque. ¿Será que a San Félix le cobran con indiferencia no haber sido la pasarela favorita del alcalde?

3. Sangre en las esquinas y silencio de vitrina

En este pueblo de la Inmaculada Concepción la tranquilidad se volvió una mentira de folleto turístico que ya no tapa la sangre fresca en el pavimento. Hace apenas unas semanas el rumor heló la sangre de los vecinos en Palenque con el hallazgo macabro de un cuerpo desmembrado, y hasta el sol de hoy la administración municipal no ha sido capaz de dar la cara, explicar quién era el difunto ni aclarar qué demonios ocurrió en ese rincón. Por si fuera poco el espanto, esta semana la violencia repitió dosis con otro cristiano despachado al otro mundo a pura puñalada limpia, mientras en el despacho oficial reina un mutismo sepulcral, como si tapando los ojos el muerto resucitara y los bandidos se marcharan por arte de magia.

Resulta vergonzoso que Salamina, vendida a los cuatro vientos como joya patrimonial de la nación, no tenga siquiera un circuito de cámaras de seguridad que sirva para algo más que acumular telarañas. Y no es falta de plata ni cuestión de categoría presupuestal: esta misma semana los vecinos de Pácora, con los mismos recursos y sin tanto bombo aristocrático, inauguraron un sistema de monitoreo moderno para cuidar a su gente. Aquí, en cambio, la alcaldía no paga la vigilancia ni teniendo las partidas servidas en la mesa. ¿Hasta cuándo tendremos que poner los muertos para que el alcalde entienda que gobernar no es sonreírle al celular?

4. Sonajeros tempranos y bolsillos con telarañas

En esta villa de balcones floridos y lenguas afiladas, catalogada sin pudor entre los rincones más chismosos de la patria, todavía falta trecho para que se abran las urnas y ya andan sonando los cascabeles de la política como si la contienda fuera este domingo. El primer nombre que cayó en la baraja de los corrillos es el de don Orlando Toro, a quien los maldadosos de las mesas del parque ya le colgaron el letrero de precandidato a la alcaldía. Uno sabe que don Orlando es hombre bueno, cívico y de intenciones sanas, pero en este avispero bravío donde la política se juega con navaja debajo del poncho y zancadillas a la orden del día, cabe preguntarse si le alcanzará la cuerda para meterse en semejante lodazal electoral.

El que sí parece no tener vergüenza ni memoria es don Germán Noreña, que tras un largo letargo se despabiló de golpe con ganas de repetir plato en el primer piso del palacio municipal. Dice la calle, con esa malicia fina que no perdona a nadie, que don Germán anda más pelado que sobaco de rana o colita de niño pobre, debiéndole a cada santo una vela y buscando salvar el pellejo con un tercer mandato que nadie sensato pidió. Como si sus dos alcaldías anteriores hubieran dejado a Salamina convertida en una tacita de plata y no en este cascarón de promesas rotas. ¿De verdad cree el pueblo que el salvador del municipio llega con los bolsillos rotos y las mañas intactas?

5. Morcilla con caridad y votos por encargo

Parece que el jalón de orejas de las últimas semanas surtió efecto en el ego de la señora concejal, pues de un momento a otro bajó la guardia, guardó el libreto de salvadora de los humildes y se mostró milagrosamente modesta. Se le acabaron, de la noche a la mañana, esos dos o tres videos diarios donde sus áulicos la grababan en primer plano repartiendo limosnas ajenas mientras algún cristiano apretado por la necesidad le daba las gracias ante el lente, repitiendo como loro que esa es la clase de líderes que le urgen al municipio. Qué espectáculo tan ruin y vergonzoso: instrumentalizar el hambre y la pobreza de la gente de las veredas para inflar una campaña política barata que a leguas se le nota el tufo de la ambición electoral.

Sin embargo, gallina que come huevo ni quemándole el pico deja la maña. Como la necesidad de figurar le quema por dentro, esta semana reapareció en las pantallas locales promocionando una venta comunitaria de rellena. Muy loable la causa, si no fuera porque la señora no pudo evitar la tentación de ventilar públicamente y con nombre propio a quién iba destinado el menudo recogido con la fritanga. Exponer la dignidad ajena por un plato de morcilla y un puñado de aplausos virtuales no es solidaridad; es descaro puro y duro. Y después, cuando la pillan en la jugada, sale a chillar diciendo que la persiguen. ¿Acaso la caridad cristiana no mandaba que la mano izquierda no supiera lo que hace la derecha?

6. La jugada del hospital y el baratillo de candidatos

Siguiendo con la danza de los precandidatos que ya se frotan las manos, se conoció el frenazo en seco que le pegaron al gerente del hospital con la negación rotunda de su solicitud de licencia. Resulta que pretendían revivir la vieja y mañosa fórmula de don Luis Eduardo: pedir permiso temporal para salir a hacer campaña sin soltar la teta pública, medir el aceite electoral, cobrar apoyos por debajo de cuerda y, si el pueblo no los elegía, devolverse campantes a calentar la silla y seguir cobrando el sueldo oficial como si nada hubiera pasado. Bonita la fórmula que intentó heredarle el actual alcalde para cuidar su retaguardia, pero la jugada se les desbarató antes del primer mitin.

Al verse atajados, de inmediato saltó a la palestra otro nombre para remendar la baraja: don Germán Murillo, de quien ya dicen los maldadosos en el café San Fernando que por él no vota ni la propia mujer. Por los lados del Pacto Histórico de don Petro tampoco hay sorpresa ni brillo, pues vuelven a jugar a lo seguro con su eterno candidato de siempre, el profesor Héctor Fabio Álvarez, que parece abonado a todas las derrotas. Y mientras tanto el coronel sigue refundido en un silencio sospechoso; nadie sabe si le dio frío lanzarse al ruedo o si anda tan sobrado que ya se cree alcalde sin haber contado un solo voto en las urnas.

Con semejante menú de aspirantes, donde unos reciclan mañas burocráticas y otros viven de ilusiones marchitas, a uno le hierve la sangre en el pecho. ¿Será posible que en esta Ciudad Luz, tan querida, culta y respetada en toda Colombia, no haya quedado un puñado de gente digna y preparada que de verdad quiera salvar a Salamina del desastre?

Bueno, mis paisanos, se me acabó el concho del tinto y ya doña Rosa anda barriendo el andén con cara de pocos amigos, señal inequívoca de que hay que desocupar la mesa. Guarden los trapitos al sol que aquí no inventamos nada: solo ponemos el espejo para que más de uno se mire y se le caiga la cara de vergüenza antes de que empiece a pedir votos en la próxima misa mayor. Vayan con Dios, cuiden el bolsillo de los vivos, desconfíen de las caridades grabadas con celular y no se dejen embolatar con sonrisas de pantalla chica. Si el diablo no mete la cola y la justicia no se duerme, nos vemos en la próxima vuelta de tuerca. ¡Ahí les dejo la bola picando!

Continúe leyendo La Revista de Caldas
También puede leer

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Instalar La Revista de Caldas