¡Ahora con más cache, más lengua y más calle!
Bueno, bueno, bueno… ¡Ya llegué yo! El infaltable de todos los fines de semana, el que no se calla ni debajo del agua, el que dice lo que otros piensan pero no se atreven. Ahora recargado, con nueva casa, nueva pinta y más status. Porque sí, señores, nos sacaron de la cobijita de Salamina.com.co y nos tiraron al mundo salvaje de la internet. ¡Ahora somos La Revista de Caldas! Más categoría, más visibilidad, más cache… pero también más guerra.
Y como el “dueño del balón”, don Eleuterio, dio la orden de que también se cuenten las cosas buenas que haga el “Modelito” del palacio rosado —futuro blanco y ocre, según sus sueños—, nosotros obedecemos… pero sin confundir. No es que le bajemos a las críticas, porque hacerlo sería admitir que sus censuras y persecuciones surtieron efecto. Aquí se cuenta todo: lo bueno, lo malo y lo picante. Si el “Mafe” se vuelve a meter la pata, se dice, así se empute el patrón. ¡Vamos al grano!
Salud, agua y algo de redención
Esta semana el “Modelito” se lució con dos gestiones que merecen aplauso. Parece que tanto palo que le han dado don Eleuterio, Vladimir, Mercurio y este humilde servidor, le sirvió para espabilarse. Además para eso lo elegimos. Y digo “le elegimos” porque yo también me dejé convencer de su carreta -y de la ayudita del anterior alcalde- y voté por él. Mi familia también. Y sí, estamos arrepentidos. El que debía haber sido elegido era el dotor José Luis, pero ya no se puede llorar sobre mojado.
Lo bueno: junto al Gerente del Hospital Felipe Suárez, gestionaron $780 millones ante el gobierno departamental. De eso, $80 millones van para el hospital de San Félix. ¡Buena esa, Mafe! Así era que queríamos verlo: trabajando por la comunidad. Pero rebájese al ego, que no todo es selfie y discurso. Y ojo, que San Félix no es cualquier corregimiento: es tierra de montaña, de gente noble, de paisajes que quitan el aliento y de historias que merecen atención. Que no se le olvide que allá también votan, también enferman y también esperan.
Lo otro que merece aplauso es el convenio para mejorar el acueducto de las veredas La Divisa, Portachuelo y El Tigre. Más de 120 familias se van a beneficiar con agua decente. ¡Sí ve, alcalde! No solo damos garrote, también reconocemos lo bueno. Ya era hora. Porque si algo necesita este pueblo es agua limpia, no promesas turbias.
Del rosado al ocre… ¿y el teatro qué?
El palacio rosado está mutando según los gustos del “Mafe”: ahora será blanco y ocre, como si el cambio de pintura fuera también cambio de rumbo. Muy bien que le den nueva cara al edificio, pero por dentro hay más tela que cortar. Para empezar, el lote del teatro sigue igual de abandonado, con maleza que crece como promesas incumplidas. Que el “malacaroso” de planeación recuerde que ese terreno es parte del conjunto, y si se sigue deteriorando, no vamos a necesitar teatro sino palacio municipal con ruinas incluidas. Y lo regular —o lo malo, según se mire— es que el contrato de pintura no parece haber llegado a manos de obreros de Salamina, como debía ser. Se ve gente trabajando, cuando trabajan, pero nadie los conoce. ¿Será que el color nuevo también vino con mano de obra importada?
Seguridad: ¿y el pantalón, alcalde?
Pero no todo es color de rosa. Ya empezaron los atracos en Salamina. ¿Qué pasa, parcero? Amárrese los pantalones y métale el hombro a la seguridad. La galería se está convirtiendo en un antro. Los turistas entran por ahí y lo primero que ven son borrachos y trabajadoras sexuales en los cafés. ¿No sería mejor tener casas de citas discretas y lejos del centro? No queremos otro “Toriles”, de esos que ya huelen a historia mal contada.
Y no es moralismo barato, es sentido común. Si queremos que Salamina sea destino turístico, cultural y patrimonial, hay que cuidar la entrada. Que no se nos vuelva vitrina de lo que no queremos mostrar. Y si no hay plata para reubicar, al menos que haya voluntad para ordenar.
El “Mafe” en modo bruja voladora
En Salamina, la noche de las brujas es tradición pura: primero la “Tarde de María La Parda” para los peques, y luego la famosa “Rodada de las Brujas”, esa caravana multicolor de motoqueros disfrazados que recorre las calles con más alegría que presupuesto. Pero este año, la cosa vino con producción municipal: encabezada por un coche de la Policía Nacional, seguida por una camioneta descubierta donde iba el mismísimo “Mafe”, luciendo como influencer de Halloween. Y como buen modelito de redes, no podía faltar el nuevo juguetico de la oficina de publicidad: el “dron” de Planeación, ese que dizque compraron para vigilar zonas de riesgo, pero que terminó persiguiendo al patrón metro a metro, como si fuera estrella de videoclip. ¡Qué riesgo ni qué ocho cuartos! El único riesgo fue que el dron se estrellara de tanto seguirle el ego. Así se celebró la noche de las brujas: con disfraces, motores, y un vuelo rasante sobre el ego municipal.
¿Transfuguismo en el aire?
Por ahí se rumorea que al concejal del Nuevo Liberalismo ahora le dicen “votiao”. Se hizo elegir por ese movimiento y luego se pasó a los de Gente en Movimiento, que ni personería jurídica tienen. ¿Será que se viene la doble militancia y le quitan el aval por tránsfuga? ¡Ojo ahí! Porque si algo le molesta al votante es que lo usen como trampolín. Y si el tipo se cambió de camiseta por conveniencia, que lo digan claro. Aquí no tragamos entero.
Desde La Merced: condena con eco nacional
Nos llegó el chisme judicial: alias Víctor, testigo estrella de la Fiscalía en el juicio contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez, fue condenado por falso testimonio. El exparamilitar mintió en una investigación contra el exalcalde de La Merced, Jhonatan Vásquez. ¡Qué novela! Y lo peor es que con esos testigos se arman casos que luego se caen como castillos de naipes. ¿Quién responde por eso? ¿Quién limpia el nombre de los que fueron señalados sin pruebas?
Marulanda: lana, fiesta y corazón
Y para cerrar, les cuento que me voy de rumba este fin de semana. En Marulanda se está celebrando el Festival de la Lana, y yo no me lo pierdo por nada. Ese pueblo vecino, es muy querido su fiesta es muy bacana, allí entre ovejas y lana también pueden haber chismesitos que contar. Marulanda, Tierra detenida en el tiempo, donde el alma se abriga y la fiesta se vive con sabor a campo.
Allá no hay semáforos, pero sí hay música. No hay centros comerciales, pero sí hay plazas llenas de historias. Y cuando la banda suena, hasta el más tímido se suelta. Así que si me ven bailando con sombrero y ruana, no me pidan compostura. ¡Estoy en mi tierra y la tierra me llama!
Así que ya saben, mis queridos lectores: el Rincón de Timoteo no se calla, no se vende y no se va. Aquí seguimos, con más calle que semáforo sin luz, más lengua que loro en plaza y más picante que ají en ayunas. ¡Nos vemos el próximo finde, si no me censuran antes!

