Dicen que la rendición de cuentas es el espejo de la democracia, pero en este meridiano de gobiernos regionales parece más un carnaval de cifras maquilladas y aplausos obligatorios. Timoteo, que no se pierde un chisme ni en misa, hoy viene con la lengua afilada para hablar de todo: desde las veedurías ciudadanas que deberían ser látigo de transparencia, hasta las reuniones prefabricadas donde las preguntas incómodas se mandan al correo, como si la verdad viajara en sobre cerrado. Y ya que estamos en modo desfile, no podemos dejar pasar al “modelito del palacio exrosado”, esa pasarela de poder donde los trajes importan más que las cuentas claras. Aquí no hay pasarela de moda, sino pasarela de promesas incumplidas. El pueblo merece respuestas, no cuentos. Timoteo abre su rincón para recordar que la unión hace la fuerza, y que la democracia se defiende con humor, picardía y control ciudadano.
Bueno, pues arrancamos con la lengua suelta y el ojo crítico. Primero lo justo: felicitar al modelito ex rosado, ahora en proceso de blanco y otro, porque esa iluminación navideña que le hicieron a la Plaza de Bolívar quedó rebonita, digna de postal y orgullo de pueblo. La felicitación también es para la Chec, verdaderos artífices de esta alegría niguatera. ¡Gracias alcalde y gracias Chec! Pero como Timoteo no se queda solo en los aplausos, también toca advertir: al que se le ocurra hacerle daño, que se prepare para escuchar la madre entera, porque la plaza es de todos y no se toca. Y aquí va otro reconocimiento: ese comandante de policía tan bueno que tenemos ahora, que se ponga la camiseta y nos colabore para mantenerla linda, brillante y segura hasta el 7 de enero del próximo año. Porque la Navidad se celebra con luces, sí, pero también con respeto, cuidado y vigilancia ciudadana.
Y en el Concejo también estamos de fiesta, porque se renovaron las posiciones directivas. Lo que no me gustó fue la lista de nombramientos: ¿de quién son esos apadrinamientos, del modelito o del Cardona de Manizales? ¿De cuál jefe político salió la receta? Porque aquí parece que las sillas se reparten más por favores que por méritos. Dicen las malas lenguas que uno de los nombrados lo único que sabe es de levantar la mano… pero no precisamente para votar, sino para repartir palizas a las mujeres. Y ahí sí que Timoteo levanta la ceja, porque la violencia contra las mujeres no se tolera ni en chiste. Menos mal que en el Concejo está doña Rocío, la única mujer, curtida en tapar rotos y en poner orden. Si ese personaje se atreve a sobrepasarse, seguro que ella le tapa la jeta con la misma firmeza con que defiende la dignidad y tapa los huecos de la calle.
Y ya que estamos en modo paseo, vámonos un ratico por San Félix, porque allá las noticias no son de política ni de concejo, sino de orgullo literario. Resulta que don Eleuterio se fajó una leyenda sobre la Samaria, San Félix y sus palmas de cera, y la mandó a la crítica editorial argentina. Pues no solo la leyeron, sino que lo felicitaron y lo catalogaron como uno de los buenos escritores colombianos, cultor del realismo mágico que inventó nada menos que Gabriel García Márquez. Eso me llena de orgullo, porque yo me considero su amigo, y ser amigo de un escritor de esa talla me eleva la categoría. Ya tenemos en San Félix una guardiana de quien contar historias, y Timoteo lo celebra con picardía: porque entre luces de Navidad y cuentos de palmas, la memoria se hace eterna y la palabra se vuelve patrimonio.
Y siguiendo con el patrimonio, Timoteo no se podía quedar callado ante un acontecimiento que merece aplausos largos y sentidos. Resulta que en San Félix se vivió un evento de mucha importancia: gestores culturales de Aguadas, Pácora, Aranzázu y Salamina —es decir, toda la subregión norte de Caldas— se reunieron en un encuentro que fue más que una muestra artística, fue una verdadera fiesta de identidad popular. Allí se desplegaron talentos, saberes y tradiciones que recordaron que la cultura no se encierra en vitrinas, sino que se vive en la calle, en la plaza y en el corazón de la gente. Lo más bonito es que este evento llevó alegría a los habitantes de San Félix, que tantas veces sienten el abandono de la alcaldía y de las instituciones. Por eso, el reconocimiento va para Luz Elena Castaño, secretaria de Cultura del departamento, porque según me enteré, la idea fue suya y gracias a ella se logró este encuentro que devolvió esperanza y orgullo a la comunidad. Timoteo lo celebra con picardía y gratitud: porque cuando la cultura se comparte, se convierte en patrimonio vivo, y cuando los pueblos se sienten acompañados, la memoria se fortalece. Que estos gestos no sean excepciones, sino costumbre, porque la unión de los municipios en torno al arte popular es la mejor manera de recordarnos que seguimos siendo familia en el norte de Caldas.
Y no me voy de San Félix sin contar lo que allí se cocina con orgullo y leche fresca. Las empresas que trabajan con el producto estrella del corregimiento, bajo el liderazgo del párroco —que ya no es solo guía religioso, sino también social y cultural— van a organizar el Festival de la Leche entre el 6 y el 8 de diciembre, durante las fiestas patronales de la Virgen Inmaculada. Será un encuentro que unirá a los lecheros y a la comunidad en torno a su identidad productiva y festiva. Este curita merece aplausos largos: con rifitas, colectas y pidiéndole a los que más tienen, ha logrado refaccionar los monumentos más importantes del pueblo. El Alto de la Virgen, el Calvario, la portada del Cementerio y hasta el San Isidro que custodia la vía hacia la Samaria hoy lucen renovados y bellísimos, como símbolos vivos de fe y tradición.
Y regresamos a Nigua City, donde con bombos y platillos el alcalde presentó el programa de la Noche del Fuego. Como siempre, se habla de más de 40 mil faroles que van a engalanar nuestras calles patrimoniales el próximo 7 de diciembre, convirtiendo la ciudad en un río de luces y tradición. Pero Timoteo no se queda solo en la admiración: lástima que ese diseño tan chulo que mostraron se les fue en falso con los textos. Para quienes no tenemos computadora y tenemos que consultarlo en los celulares, la letra quedó tan diminuta que parece acertijo de crucigrama. Y aquí entra don Eleuterio, que para ayudarle un poco a los que ya no vemos bien, se fajó un diseño igualito en lo estético, pero con textos mejorados, claros y legibles. Así sí se puede disfrutar la fiesta sin necesidad de lupa.
El programa de la Noche del Fuego es variado, eso sí: bastante ruido y rumba popular, lo que tanto le gusta al alcalde. Pero Timoteo, que no se calla ni con faroles, tiene tres reparitos que no le cuadran mucho. Primero, ya no traen artistas de música colombiana como en otros años, cuando el bambuco y el pasillo eran los verdaderos protagonistas. Ahora lo que reina es batucada, vallenato, despecho y desorden, muy bueno para la fábrica de licores, pero pobre para la identidad cultural. Segundo, quitaron un escenario que hacía que la gente del Barrio Fundadores disfrutara del evento sin tener que irse hasta el centro. Les cortaron la fiesta de barrio y eso no se aplaude. Y tercero, lo más grave: montaron un evento alterno frente al hospital Felipe Suárez, violando la norma policial que prohíbe ruido en sectores hospitalarios. ¡Y justo les encajaron una batucada! Qué pesar de los pacientes, que lo que necesitan es tranquilidad y silencio, no tamborazos en la ventana.
Timoteo cierra su rincón recordando que la fiesta sin respeto es puro ruido, que la cultura sin identidad es puro disfraz, y que la democracia sin cuentas claras es puro cuento. Aquí se aplaude lo bueno, se critica lo malo y se defiende lo nuestro con humor y picardía.
Nos vemos en la Noche del Fuego.

