La Dorada Notas Cortas
“Las personas o entidades mencionadas en esta columna tienen derecho a respuesta. La Revista de Caldas invita a enviar su respuesta, descargo o rectificación, conforme a la ley y al derecho de rectificación en condiciones de equidad.”
• Guarinó turbio deja barrios enteros sin agua
En La Dorada, cada vez que el Guarinó baja espeso y cargado de tierra, la rutina se repite: llenar canecas, racionar baños y suspender lavados. Lo que antes parecía una emergencia se volvió costumbre, y sin embargo cada corte recuerda la fragilidad de un sistema que depende de un río cambiante y de tuberías envejecidas. El acueducto arrastra décadas de obsolescencia: fugas, roturas y reparaciones improvisadas que se mezclan con imprevistos y con la resignación de la gente. Empocaldas reconoce que parte de los cortes recientes obedecen a obras de conexión y reemplazo de redes, pero la realidad es clara: barrios enteros quedan a secas mientras la ciudad mide el día en recipientes y paciencia.
La Dorada, que debería ser un puerto de progreso, se convierte en un escenario de espera y frustración, donde la vida cotidiana se organiza alrededor de la escasez. A los candidatos que hoy recorren calles con discursos y promesas, la comunidad les exige que el agua sea prioridad: no más palabras huecas, sino inversión real en redes, dignidad y futuro. Porque sin agua no hay desarrollo, y sin decisiones valientes no habrá esperanza para un municipio que merece mucho más que canecas y promesas.
La Revista de Caldas abre este espacio para el diálogo. Lo invitamos a compartir sus observaciones, porque la memoria colectiva se construye entre todos.La Revista de Caldas abre este espacio para el diálogo. Lo invitamos a compartir sus observaciones, porque la memoria colectiva se construye entre todos.