Turismo, Industria sin Incentivos: Retos y Oportunidades para Salamina en 2025

El turismo, industria sin incentivos, sigue siendo motor de desarrollo en Colombia y Latinoamérica. Salamina, con su patrimonio cultural, enfrenta el desafío de organizar un plan maestro que impulse inversión, empleo y sostenibilidad, aprovechando el auge regional y nacional para consolidarse como destino competitivo y atractivo.
Director >La Revista de Caldas

Con el riesgo de ser reiterativo con este tema y dadas las circunstancias por lo ocurrido en el año 2025 en Salamina, en el marco de la conmemoración bicentenaria, conviene repasar las ventajas del turismo como fuente de desarrollo para las regiones. Desde la última década del siglo veinte se dice que es la industria de mayor crecimiento en el mundo y las cifras lo corroboran. Un pronunciamiento del Viceministerio de Industria, Comercio y Turismo cuando se ambientó la aprobación de la ley de turismo en Colombia, Ley 300 de 1996, lo expresó así: “Se espera que el turismo se proyecte como una de las mayores actividades económicas del Siglo XXI, generando el 10% del PIB mundial, el 10,6% de empleo productivo mundial, el 8% de los ingresos de las exportaciones mundiales y el 10,7% de las inversiones mundiales de capital. En Colombia, la participación del sector turístico en el PIB no ha pasado del 3% mientras que en España representa el 18% y en los países del Caribe hasta el 30%… El 10% de la población económicamente activa del país se concentra en las actividades turísticas”

 

Transcurrido el primer cuarto del presente siglo y consultada la misma fuente, se encuentra que las cifras indican dinamismo en el sector turístico tanto a nivel regional como nacional. Las llegadas internacionales en Sudamérica aumentaron un 7% en 2025, superando el promedio mundial del 4%. Ingresos por Exportaciones: a nivel global, el turismo generó un récord de 2,2 billones de dólares en ingresos por exportaciones. En la región, Brasil y Colombia fueron los principales impulsores de este flujo de divisas. Conectividad: La capacidad aérea en Sudamérica creció un 6%, facilitando la llegada de nuevos mercados especialmente desde Europa y el resto de Latinoamérica. Posterior a la pandemia del COVID resurgió el movimiento de viajeros superior al esperado.

 

Colombia consolidó en 2025 su posición como el primer destino turístico de Sudamérica y el tercero en América Latina (detrás de México y Argentina). Las cifras son elocuentes:

 

Visitantes no residentes 21,7 millones (proyectado). Crecimiento del 56% entre enero y septiembre.

 

Ingresos por Divisas 5.248 millones USD (1er semestre). Superó los ingresos por exportaciones de carbón.

 

Crecimiento Acumulado +138%. Comparado con el periodo de gobierno anterior.

 

Gasto promedio 1.354 USD por persona durante una estancia media de 10 días.

 

A nivel regional, ya se dijo, el turismo actúa como motor de desarrollo. En 2025, el crecimiento no se limitó a Bogotá, Cartagena o Medellín; las regiones «históricamente excluidas» mostraron las mayores variaciones positivas: Norte de Santander: Creció un 58% en llegada de visitantes. San Andrés: Aumentó un 45%, vital para su recuperación económica. Casanare (+30%) y Córdoba (+32%): Emergieron como nuevos polos de ecoturismo y turismo de negocios. Nariño y Magdalena: Ambos registraron un alza del 24%. Llama la atención que en estas cifras oficiales no se hace alusión al eje cafetero, pero se incluye en los destinos preferidos por viajeros nacionales y extranjeros.

 

Otros datos relevantes:

 

Ocupación Hotelera: Se mantuvo estable en torno al 51,9%, con picos superiores en destinos emergentes.

 

Conectividad Aérea Regional: Se inauguraron 18 nuevas rutas internacionales en 2025, conectando ciudades como Cali y Cartagena directamente con destinos como Ciudad de México y Dallas.

 

Hasta acá la cita de cifras para introducir la reflexión que deja la experiencia de la celebración bicentenaria en Salamina. Las particularidades del municipio le otorgan ventajas comparativas, que deben ser la base para la implementación de un Plan Maestro en Turismo, afín con el Plan de Desarrollo, para que sea un referente permanente en su seguimiento y ajustes. También, como herramienta que facilite la concertación entre el sector público con el privado y la comunidad para dar al servicio turístico el protagonismo que merece. En esta pasada experiencia, por ejemplo, fue indudable el alto desplazamiento de visitantes y la ocupación hotelera llegó al 100% en algunos casos, pero no hay registros oficiales de ello, datos útiles para hacer una ulterior caracterización de esa población y así poder generar acciones y actividades que motiven el regreso o la prolongación de la estancia, factor vital para la rentabilidad de esta industria. Este turista no se puede confundir con el asistente temporal o de ocasión a fiestas y conciertos que no demanda productos ni servicios locales y si contamina y depreda el ambiente.

 

Importante no olvidar el derrame por la demanda de servicios que la actividad turística genera en otros subsectores de la economía: gastronomía, guianza, comercio, transporte, empleos indirectos, artesanías…

 

Mucho se habla sobre la necesidad de organizar el sector turístico, pero no se avanza en serio sobre el tema. Continúan los esfuerzos individuales que, aislados, no fortalecen la cadena virtuosa que generaría en grupo. Como fuente de empleo y bienestar no hay evidencia de incentivos que atraigan más inversionistas, no es suficiente con registrar que aparecen en un año dos o tres emprendimientos cuando lo importante es fomentar y apoyar su permanencia en el tiempo. Los mecanismos existen, solo la voluntad falta. Una retribución al esfuerzo puede darse a través de incentivos que bien pueden ser: fiscales, financieros, tecnológicos o de formación de capital humano. Los fiscales, por ejemplo, con tasas diferenciales en las contribuciones e impuestos locales; los financieros a través de créditos subsidiados; los tecnológicos con programas de actualización informática o instalación de redes compartidas o la capacitación del talento humano, con énfasis en bilingüismo.

 

Consultada información disponible como el decreto 2064/23; en FONTUR; en el Ministerio de Industria Comercio y Turismo, así como en los planes similares en ejecución, se puede colegir que un plan maestro de turismo sugerido para un municipio como Salamina, de sexta categoría, con estatus de Pueblo Patrimonio y monumento nacional, debe priorizar la preservación del patrimonio cultural como eje central, adaptándose a las limitaciones presupuestales reconocidas pero con gestión ante entes departamentales, nacionales y por qué no, internacionales. Como en todo proyecto técnicamente elaborado se deben surtir etapas, tales como:

 

– Diagnóstico

 

Realizar inventario de atractivos patrimoniales, evaluando arquitectura histórica, tradiciones culturales y oferta gastronómica, común en pueblos como Salamina (Caldas), que enfrenta retos en restauración de viviendas. Esta información se tiene desde la presentación del PEMP ante el Mincultura; solo basta actualizarla. Analizar datos de visitantes actuales vía DANE y MinCIT, identificando brechas en infraestructura (alojamiento, señalética, seguridad). Involucrar a la comunidad mediante veedurías ciudadanas o comités para mapear potencialidades como rutas peatonales patrimoniales o ecoturísticas. Mantener actualizado el directorio de hospedajes y disponibilidad de ocupación. Número de puntos de información y de operadores legalizados.

 

– Paso siguiente es la fijación de Objetivos Estratégicos, tales como: fijar una tasa de aumento de visitantes en un periodo determinado; número de empleos nuevos generados, integrando jóvenes, mujeres y población en situación de discapacidad; generar un banco de proyectos para acceder a recursos de cofinanciación.

 

– Luego se identifican los productos turísticos a ofrecer que van desde las rutas citadas; las experiencias gastronómicas; turismo religioso y social; calendario de eventos.

 

– Con estos insumos se da paso a una campaña constante de promoción que mantenga viva la imagen del destino turístico.

 

Este somero “viaje” por el fascinante mundo del turismo sirva para motivar su reorganización local con el fin de proporcionarle calidad y competitividad, armonizando la prestación del servicio con las expectativas del visitante y el apoyo estatal, para que así, la industria sin chimeneas y sin incentivos no “naufrague”.

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