Manizales Notas Cortas
“Las personas o entidades mencionadas en esta columna tienen derecho a respuesta. La Revista de Caldas invita a enviar su respuesta, descargo o rectificación, conforme a la ley y al derecho de rectificación en condiciones de equidad.”
• Cambios cuestionados en contrato de Aerocafé
El proyecto Aerocafé, considerado la obra más importante del Eje Cafetero en materia de infraestructura aérea, enfrenta nuevas polémicas por modificaciones en su multimillonaria licitación. Documentos revelados muestran que el contrato fue ajustado para permitir la participación de empresas sancionadas, lo que contradice los principios de transparencia y pone en duda la legalidad del proceso. Además, se aprobó un anticipo superior a 120.000 millones de pesos, pese a que el presidente Gustavo Petro había asegurado públicamente que no se entregarían anticipos en este proyecto.
Las decisiones habrían sido impulsadas por la gerencia de Aerocafé con respaldo del Ministerio de Transporte, generando inquietud sobre posibles beneficios a contratistas investigados. El monto total de la primera etapa supera los 600.000 millones de pesos, recursos que ahora están bajo la lupa de organismos de control y de la opinión pública. La Fiscalía y la Contraloría tendrían que revisar con detalle las condiciones en que se modificó la licitación, pues los cambios podrían abrir la puerta a irregularidades.
Aerocafé, un sueño largamente esperado por Caldas y la región, vuelve a ser noticia no por avances técnicos, sino por las dudas que rodean su contratación. La transparencia en el manejo de estos recursos será clave para recuperar la confianza ciudadana.
• Manizales: La capital con su propio drama
Manizales, orgullosa de sus fuentes hídricas y bosques nublados, enfrenta una vergüenza que la desnuda ante el país: el 100% de sus aguas residuales se vierten sin tratamiento al río Chinchiná. La obra destinada a resolver esta crisis, la PTAR Los Cámbulos, se convirtió en símbolo de corrupción y fracaso institucional. El contrato inicial quedó siniestrado, los recursos se diluyeron y lo que debía ser la solución terminó como un “elefante blanco” que avergüenza a la ciudad. La ciudadanía exige transparencia y justicia tarifaria, pues no entiende cómo se cobra por un servicio que nunca se presta.
La respuesta institucional ha sido reactivar el proyecto con una inversión superior a los $100.000 millones, pero la desconfianza persiste. Aunque Aguas de Manizales es distinta a Empocaldas, el problema refleja la misma enfermedad: la politiquería que convierte obras vitales en botines contractuales. La capital caldense, que debería ser ejemplo de gestión hídrica, se ha convertido en un espejo de la desidia nacional. Manizales no sufre por falta de agua, sino por exceso de politiquería, y mientras tanto el río Chinchiná sigue cargando con la vergüenza de una ciudad que no ha sabido sanearse.
La Revista de Caldas abre este espacio para el diálogo. Lo invitamos a compartir sus observaciones, porque la memoria colectiva se construye entre todos.La Revista de Caldas abre este espacio para el diálogo. Lo invitamos a compartir sus observaciones, porque la memoria colectiva se construye entre todos.
• Aeropuerto del Café: millones gastados y Caldas aislado
El Aeropuerto del Café, en Palestina, Caldas, ha sido presentado como el gran proyecto de conectividad aérea del Eje Cafetero. El Gobierno Nacional anunció inversiones que superan los $700.000 millones para su construcción y operación inicial, con la promesa de movilizar cientos de miles de pasajeros en la próxima década. Sin embargo, la realidad del departamento es otra. Las carreteras que deberían garantizar la movilidad de sus habitantes y la salida de sus productos están en ruinas.
Municipios como Manzanares, Marulanda, Pensilvania, Samaná y Norcasia viven atrapados entre huecos, derrumbes y tramos críticos que condenan a la población al aislamiento. La vía Manizales–Salamina y la Neira–El Páramo–Marulanda son símbolos del abandono histórico, donde los campesinos pierden cosechas y los viajeros arriesgan su seguridad. La incoherencia es evidente: se destinan miles de millones a una obra que aún parece una utopía, mientras las carreteras básicas no cumplen las mínimas condiciones de transitabilidad. ¿De qué sirve un aeropuerto moderno si la gente no puede llegar a él por tierra? Caldas no necesita más promesas aéreas. Necesita caminos dignos, transitables y decisiones valientes que devuelvan esperanza a sus pueblos.
La Revista de Caldas abre este espacio para el diálogo. Lo invitamos a compartir sus observaciones, porque la memoria colectiva se construye entre todos.La Revista de Caldas abre este espacio para el diálogo. Lo invitamos a compartir sus observaciones, porque la memoria colectiva se construye entre todos.