Chinchiná Notas Cortas
Empocaldas ahoga a Chinchiná en negligencia
En Chinchiná, la incompetencia de Empocaldas se siente en cada grifo. El servicio de agua es un juego de azar: baja presión, cortes inesperados y un líquido que no cumple con estándares mínimos de calidad. Las familias viven entre la incertidumbre y la indignación, obligadas a improvisar reservas de agua para sobrevivir a la desidia institucional.
La infraestructura es un retrato del abandono: redes viejas, fugas constantes y ausencia de inversión real. Empocaldas se limita a justificar su ineficiencia con trámites y promesas vacías, mientras los usuarios pagan tarifas que no corresponden con la realidad de un servicio precario. La comunidad exige ampliación de redes, mantenimiento urgente y transparencia en la gestión. No se trata de un capricho, sino de un derecho fundamental que la empresa ha convertido en privilegio.
La alcaldía de Chinchiná no puede seguir en silencio. Los ciudadanos reclaman que el municipio asuma su papel de mediador y presione con firmeza a Empocaldas. El agua potable no es un lujo, es un derecho básico. La salud pública y la dignidad de la comunidad están en riesgo, y la paciencia de los chinchinenses se agotó hace tiempo.