La Dorada Notas Cortas

“Las personas o entidades mencionadas en esta columna tienen derecho a respuesta. La Revista de Caldas invita a enviar su respuesta, descargo o rectificación, conforme a la ley y al derecho de rectificación en condiciones de equidad.”​

• Marzo llega: cobros prediales, prepara tu bolsillo!

Alista tu bolsillo: en marzo comienzan a llegar los cobros derivados del Catastro Multipropósito y la advertencia es clara: el impuesto predial subirá de forma significativa para la mayoría de los contribuyentes. La falta de comunicación y de alternativas de pago ha encendido alarmas entre residentes que temen no poder afrontar las nuevas obligaciones y ver sus bienes embargados por deudas acumuladas.

 

La crítica pública apunta a la administración municipal por no implementar medidas transitorias ni programas de alivio para hogares de bajos ingresos. Ciudadanos comparan la actual gestión con periodos anteriores y señalan que la ausencia de diálogo y de planes de contingencia agrava la sensación de desprotección. Frente a esto, se aconseja a los contribuyentes verificar sus notificaciones, solicitar aclaraciones y, si es necesario, tramitar recursos administrativos o buscar asesoría profesional.


En La Dorada, líderes comunitarios llaman a la organización vecinal para exigir transparencia, prórrogas y subsidios focalizados. La unión y la acción colectiva pueden presionar a las autoridades para que adopten medidas que eviten que el ajuste catastral se traduzca en una crisis social para las familias más vulnerables.

La Revista de Caldas abre este espacio para el diálogo. Lo invitamos a compartir sus observaciones, porque la memoria colectiva se construye entre todos.La Revista de Caldas abre este espacio para el diálogo. Lo invitamos a compartir sus observaciones, porque la memoria colectiva se construye entre todos.

• Catastro Multipropósito golpea fuerte al bolsillo!!

El golpe al bolsillo es real: la implementación del Catastro Multipropósito traerá un aumento drástico del impuesto predial que afectará a todos los propietarios. En marzo llegarán los cobros y muchas familias y pequeños comerciantes podrían recibir facturas inesperadas; quienes no puedan pagar enfrentarán intereses de mora, recargos y hasta el riesgo de embargos. La medida, aplicada sin amplios mecanismos de alivio, genera incertidumbre y angustia en sectores vulnerables.


La percepción ciudadana es de abandono: la alcaldía no habría promovido campañas informativas ni planes de pago flexibles que mitiguen el impacto. Vecinos recuerdan tiempos en que, según ellos, con el senador Barco la gestión era distinta y las decisiones se tomaban con mayor diálogo social. Ante la situación, se recomienda revisar con antelación las notificaciones, solicitar el desglose de los cálculos y buscar asesoría contable o jurídica si los montos parecen erráticos.


Organizaciones comunitarias y juntas de acción comunal de La Dorada están convocando reuniones para coordinar respuestas colectivas y exigir prórrogas, subsidios y auditorías. La movilización organizada y la presión ciudadana pueden forzar medidas que protejan a quienes menos tienen; defender el bolsillo es, en este momento, defender la dignidad de muchas familias locales.

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Vista aérea de La Dorada Caldas con iglesia y río Magdalena

• La Dorada: El calor extremo y el robo del Guarinó

La Dorada, puerto caldense sobre el Magdalena, vive un drama de supervivencia térmica. Con temperaturas que superan los 38 grados, el agua no es un servicio: es cuestión de vida o muerte. Sin embargo, el trasvase del río Guarinó hacia la hidroeléctrica Miel I ha reducido el caudal disponible para consumo humano, dejando a la ciudad en una competencia desigual contra los gigantes energéticos. La paradoja es cruel: el agua no falta por naturaleza, falta por decisiones políticas que favorecen a las generadoras de energía.

 

La ciudadanía denuncia que Empocaldas se limita a potabilizar lo que llega, mientras la presión en las redes sigue siendo insuficiente. La politiquería ha permitido que el agua de La Dorada se convierta en un recurso subordinado al negocio eléctrico, y la falta de liderazgo político ha dejado a la ciudad sin soberanía hídrica. La indignación crece en los barrios periféricos, donde los cortes de hasta 48 horas son frecuentes en verano. La Dorada es hoy el espejo de un país donde el derecho fundamental al agua se negocia en licencias ambientales y contratos energéticos, mientras la gente espera, con sed, que alguien defienda su dignidad.

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Vista aérea de La Dorada Caldas con iglesia y río Magdalena

• Carrotanques suplen barrios tras cortes prolongados

En diciembre de 2025, barrios de La Dorada pasaron al menos 24 horas sin servicio de agua potable. La situación obligó a los Bomberos a distribuirla con carrotanques en puntos sensibles como hospitales, colegios y sectores vulnerables, mientras se reportaban dificultades en la bocatoma del río Guarinó y se adelantaban obras para mejorar el sistema. Lo que parecía un corte temporal se convirtió en un recordatorio de una problemática que no es nueva: la fragilidad de las redes y la falta de mantenimiento constante.

 

Medios de comunicación registraron la misma escena: ciudadanos cargando recipientes, filas interminables y la resignación de que estos cortes no son hechos aislados, sino parte de una cadena repetida que vuelve urgente la inversión en infraestructura. La Dorada vive entre la esperanza de que las obras en curso traigan soluciones y la certeza de que cada fallo del Guarinó se traduce en un día más de racionamiento y precariedad.

 

Por eso, el llamado es claro: que los candidatos al Senado y la Cámara escuchen de verdad. La ciudad no necesita discursos vacíos ni promesas que se diluyen en campañas. Lo que se requiere es agua segura, políticas públicas firmes y un compromiso real que garantice el derecho básico de la población a contar con un servicio estable y digno.

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• Trasvase de Miel I aprieta al Guarinó

El proyecto hidroeléctrico Miel I, con su trasvase de más de 3.300 metros, se convirtió en un actor decisivo dentro del mapa del agua en Caldas. Lo que en los planos parece ingeniería impecable, en la vida cotidiana se traduce en política pura: ¿cuánta agua puede destinarse a energía sin dejar vulnerable el consumo humano?

 

En La Dorada, la percepción ciudadana es que el sistema quedó “apretado”, con escaso margen para resistir veranos prolongados, crecientes inesperadas o fallas técnicas. Las organizaciones ambientales han advertido sobre el conflicto latente, mientras la población enfrenta cortes cada vez más frecuentes que ponen en evidencia la fragilidad del suministro. El río, fuente de vida y memoria, se debate entre la presión de los megavatios y la urgencia de las canecas.

 

La discusión no es técnica, es ética y política. El agua no puede reducirse a un recurso secundario ni a una cifra en los balances energéticos. Es un derecho fundamental que debe pesar más que cualquier megavatio en las agendas públicas. Que los aspirantes al Congreso lo entiendan: sin agua no hay futuro, y sin futuro no hay país.

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• Guarinó turbio deja barrios enteros sin agua

En La Dorada, cada vez que el Guarinó baja espeso y cargado de tierra, la rutina se repite: llenar canecas, racionar baños y suspender lavados. Lo que antes parecía una emergencia se volvió costumbre, y sin embargo cada corte recuerda la fragilidad de un sistema que depende de un río cambiante y de tuberías envejecidas. El acueducto arrastra décadas de obsolescencia: fugas, roturas y reparaciones improvisadas que se mezclan con imprevistos y con la resignación de la gente. Empocaldas reconoce que parte de los cortes recientes obedecen a obras de conexión y reemplazo de redes, pero la realidad es clara: barrios enteros quedan a secas mientras la ciudad mide el día en recipientes y paciencia.


La Dorada, que debería ser un puerto de progreso, se convierte en un escenario de espera y frustración, donde la vida cotidiana se organiza alrededor de la escasez. A los candidatos que hoy recorren calles con discursos y promesas, la comunidad les exige que el agua sea prioridad: no más palabras huecas, sino inversión real en redes, dignidad y futuro. Porque sin agua no hay desarrollo, y sin decisiones valientes no habrá esperanza para un municipio que merece mucho más que canecas y promesas.

La Revista de Caldas abre este espacio para el diálogo. Lo invitamos a compartir sus observaciones, porque la memoria colectiva se construye entre todos.La Revista de Caldas abre este espacio para el diálogo. Lo invitamos a compartir sus observaciones, porque la memoria colectiva se construye entre todos.

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