Supia Notas Cortas

Panoramica de Supia Caldas

Manizales se alza bajo la sombra del Nevado del Ruiz, cuya emanación de ceniza ardiente recuerda la fuerza de la naturaleza y convierte al departamento de Caldas en símbolo de resistencia, memoria y esperanza colectiva.

• Supía: agua atrapada entre río y minería

Por Redacción de La Revista de Caldas

Supía, la “Ciudad Marmolera”, vive bajo la furia de los ríos Supía y San Francisco, cuyas avenidas torrenciales destruyen bocatomas y dejan a la población sin agua. A esta vulnerabilidad natural se suma la minería de aluvión, que multiplica la turbiedad y satura las plantas de tratamiento con sedimentos imposibles de procesar. La comunidad exige plantas de alta capacidad y un alcantarillado digno, pues cada creciente convierte el servicio en un lujo intermitente y cada temporada de lluvias en una amenaza para la salud pública.


La respuesta institucional ha sido reconstruir bocatomas y anunciar proyectos de desarenadores, pero las soluciones llegan tarde y nunca alcanzan la magnitud del problema. Empocaldas ha fallado en controlar la minería ilegal y en construir infraestructura resistente, atrapada en la politiquería que convierte cada emergencia en oportunidad de contratos sin resultados definitivos. Supía necesita ingeniería de choque, decisiones firmes y obras que enfrenten la fuerza del río y la minería, no paliativos que se diluyen con la primera tormenta. El agua, que debería ser garantía de vida, se ha convertido en símbolo de abandono y fragilidad institucional.

La Revista de Caldas abre este espacio para el diálogo. Lo invitamos a compartir sus observaciones, porque la memoria colectiva se construye entre todos.La Revista de Caldas abre este espacio para el diálogo. Lo invitamos a compartir sus observaciones, porque la memoria colectiva se construye entre todos.

Panoramica de Supia Caldas

Manizales se alza bajo la sombra del Nevado del Ruiz, cuya emanación de ceniza ardiente recuerda la fuerza de la naturaleza y convierte al departamento de Caldas en símbolo de resistencia, memoria y esperanza colectiva.

• Supía: agua atrapada entre barro y abandono

Por Redacción de La Revista de Caldas

La “Ciudad Marmolera” vive con el agua convertida en amenaza. Las crecientes de los ríos Supía y San Francisco arrasan bocatomas y tuberías, dejando al municipio sin servicio durante semanas. El recuerdo de la emergencia de 2022 aún duele: casas destruidas, familias desplazadas y grifos secos. La furia climática se combina con la minería de aluvión, que carga los cauces de sedimentos y bloquea los filtros de la planta de tratamiento. El resultado es un líquido turbio, costoso de potabilizar, que llega a los hogares como un recordatorio de la fragilidad institucional y de la precariedad de las soluciones que hasta ahora se han ofrecido.

 

Los ciudadanos claman por una planta capaz de enfrentar la alta turbiedad y por muros de contención que protejan la infraestructura. Sin embargo, las respuestas han sido parciales: reconstrucciones que se repiten tras cada creciente y obras de bioingeniería que no alcanzan a frenar el desastre. Supía necesita soluciones estructurales, no paliativos. La supervivencia hídrica del municipio está en juego y no puede seguir dependiendo de la improvisación ni de la indiferencia institucional. La ciudadanía de Supía, cansada de promesas incumplidas, invita a los candidatos al Congreso a mirar de frente esta crisis y comprometerse con un futuro digno, donde el agua sea garantía de vida y no un motivo de angustia.

La Revista de Caldas abre este espacio para el diálogo. Lo invitamos a compartir sus observaciones, porque la memoria colectiva se construye entre todos.La Revista de Caldas abre este espacio para el diálogo. Lo invitamos a compartir sus observaciones, porque la memoria colectiva se construye entre todos.