Villamaría Notas Cortas

Casa administrativa de Villamaría y su iglesia principal al atardecer

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• Villamaría: agua entre ceniza y promesas políticas

La fragilidad hídrica de Villamaría se expone cada vez que el Nevado del Ruiz respira ceniza o la montaña descarga lluvias intensas. La bocatoma, enclavada en zona volcánica, convierte el agua en barro y acidez, obligando a cierres preventivos que castigan a la comunidad. Empocaldas responde con tecnicismos y etapas costosas, mientras los ciudadanos claman por autonomía hídrica y continuidad real. La Florida y las veredas padecen presiones bajas y agua cruda, mientras se cobran tarifas de alcantarillado que no corresponden a la realidad de quebradas contaminadas. La inconformidad se multiplica en las calles y en las reuniones comunitarias, donde la gente exige que la voz ciudadana sea escuchada y que las soluciones no se posterguen en informes interminables.


Los candidatos al Congreso aprovechan el discurso del riesgo y la resiliencia, pero evitan compromisos verificables: cronogramas, presupuestos y control ciudadano. La crítica es inmediata: ¿quién garantiza que las soluciones no se queden en maqueta electoral? Villamaría no necesita más diagnósticos, sino redundancias técnicas y transparencia. El pueblo exige que la política deje de ser ceniza y se convierta en agua limpia que fluya con continuidad y justicia. La comunidad reclama presencia real de sus representantes, no visitas fugaces en campaña. La urgencia es clara: obras que se vean, tanques que funcionen y sectorización que proteja barrios y veredas. Solo así la resiliencia dejará de ser palabra hueca y se transformará en garantía de vida digna.

La Revista de Caldas abre este espacio para el diálogo. Lo invitamos a compartir sus observaciones, porque la memoria colectiva se construye entre todos.La Revista de Caldas abre este espacio para el diálogo. Lo invitamos a compartir sus observaciones, porque la memoria colectiva se construye entre todos.

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