El Rincón de Timoteo… mucho show, poca obra y más cuentos

Timoteo se fue pa’ la Chuspa y terminó destapando más que una obra: contratos que no aparecen, interventores fantasmas, transporte que rueda sin pelaos y plantones con más discurso que solución. Entre cajeros inaugurados y deudas sin pagar, el pueblo sigue creyendo mientras los de arriba dan papaya… y Timoteo, como siempre, ve más de lo que dicen.

¡Quiubo pues mis queridos sapos y sapitas de este pueblito!
Aquí llegó Timoteo otra vez, el que no lo invitan pero siempre aparece, el que no firma actas pero sí destapa ollas… así que agárrense que esto viene sabroso.

Vean pues que me fui pa’ la Chuspa, sí señores, esa veredita en la vía de Salamina pa’ La Merced, dizque a darme un paseíto y de paso a sapear cómo van esos trabajos de la carretera, que según dicen ahora sí nos van a sacar del hueco y nos van a conectar rapidito con esa tal autopista Pacífico 3, pa’ uno poderse volar ligero pa’ Medellín, Manizales o hasta Cali… ¡qué macherera ome! Yo iba todo contento, mirando pa’ aquí y pa’ allá, cuando ¡pum!, me topo con tremendo show que ni en fiesta patronal se ve.

Resulta y acontece que estaba la alcaldesa de La Merced y el Modelito de la esquina del parque de salamina, muy orondos, disque firmando el acta de inicio de la obra… ¡vea pues! cuando el contrato no aparece ni en el Secop, como quien dice, más perdido que calzoncillo en río crecido. Y eso no es todo, hablaban de un interventor como si fuera el mismísimo salvador, pero nadie sabe quién es, ni de dónde salió, ni quién lo trajo… eso sí, todos muy serios pa’ la foto. Y uno ahí, mirando y pensando: ¿será que esto es progreso o puro teatro del bueno pa’ que la gente crea? Porque aquí lo que se ve es mucha pose y poquito papel claro.

Y vea pues que después de ese show tan raro allá en la Chuspa, yo me vine bajando despacito pa’l pueblo, con esa espinita clavada y pensando que aquí las obras arrancan más en la foto que en el papel. Llegué al parque de Salamina, me senté un ratico a refrescar garganta y oreja, y ahí mismito fue donde me encontré con otro sainete que ya tenía prendida a media población.

Porque resulta que la comunidad educativa se embejucó de verdad y le montaron su buen plantón al Modelito de la Esquina ahí mismito en el parque, dizque por el relajo ese del transporte de los pelaos. Que pa’l jueves 19, que todo el mundo pilas, que ahora sí iban a hacer sentir la voz… y como cosa rara, ¡vea la casualidad tan bonita ome!, el día anterior salen con bombos y platillos anunciando que al otro día, sí señor, el mismo día del plantón, se iniciaba el contrato de transporte. ¡Qué coincidencia tan berraca! Eso no se lo cree ni el gato.

Pero espérese que hay más, porque el hombre es vivo, no bruto… mandó los buses pa’ San Félix justo el día que no había clases. ¡Noooombre! o sea, se gastaron la platica paseando carros vacíos, como quien dice, gasolina pa’ la foto y no pa’ los pelaos. Y uno ahí pensando: ¿esto es gestión o es pura jugadita pa’ bajarle la espuma al asunto? Porque eso sí lo hacen rápido, pero pa’ resolver de verdad, ahí sí se hacen los locos.

Y en el plantón habló Raimundo y todo el mundo, eso parecía tarima de festival. Salieron hasta los famosos concejales de San Félix, esos mismos que no aparecen ni pa’ un saludo, pero ahí sí, pecho inflado como paloma en plaza. Y cuando habló el Modelito de la Esquina, muy orondo él, dijo que según la ley ya se podía consultar el contrato en el Secop 2… vea pues, eso sí me picó la lengua y como yo soy metido profesional, me fui derechito pa’ la sala de internet a buscar esa vaina. Y ¿qué cree? ¡nada! más perdido que promesa en campaña. Me tocó devolverme con el rabo entre las piernas, mientras seguía escuchando a los otros, como el parcero Tamayo, que ese sí está más alineaito con el modelito que botón de camisa nueva. Serà que el modelito de la esquina del parque nos esta echando mentiras?

Y vea pues que uno queda ahí, con esa duda metida en la cabeza, oyendo a todo el mundo, mirando pa’ todos lados y pensando que aquí el problema no es que falte gente hablando… sino que sobra carreta y falta claridá. Yo me paré de esa banca, sacudí el pantalón como quien se quita el polvo de tanta habladera y seguí mi ronda, porque si algo tiene este pueblo es que uno no alcanza a digerir un cuento cuando ya le están sirviendo el siguiente.

Y ojo, que tampoco es que uno le tenga bronca al Modelito de la Esquina, no señor… lo que pasa es que el hombre se la pasa dando papaya. Porque vea pues ahora con qué salen: el equipo de propaganda, que eso sí lo tienen bien afinadito, lo muestra inaugurando un cajero de Bancolombia como si fuera la gran obra del siglo. ¡Noooombre! foto, aplauso, cinta, sonrisa… mejor dicho, solo faltó la banda marcial.

Y uno ahí, viendo esa vaina, no puede evitar preguntarse: ¿en serio eso es lo que hay pa’ mostrar? ¿Por qué no lo vemos anunciando que ya consiguió la platica pa’ reconstruir el teatro, que ese sí es un dolor viejo del pueblo? ¿O al menos que recuperó esos 400 millones que se gastó —o se ferió— su antecesor y patrocinador? Ahí sí no hay foto, ni cinta, ni discurso bonito… ahí lo que hay es silencio del bravo.

Entonces vea, el problema no es el cajero, que bienvenido sea… el problema es lo que no se muestra, lo que no se dice y lo que se esquiva. Porque mientras nos entretienen con inauguraciones de vitrina, las deudas grandes siguen guardadas debajo del tapete… y eso, mis queridos sapos, también habla… y habla duro .

Y vea pues que entre tanto cuento y tanto personaje, hay otros que caminan por los laditos, sin hacer mucho ruido pero bien pegaditos al Modelito de la Esquina, como quien no quiere la cosa… pero ahí están, moviendo fichas y haciéndose los de la vista gorda. Y como Timoteo no es sino que oiga algo pa’ meter la cucharada, hoy me toca sacar la cara por un parcero mío, el editor de este medio, que lo tienen paseado desde hace rato.

Resulta que la Fundación Escuela Taller le debe desde el año 2021 una platica, que si bien no es pa’ hacerse rico, tampoco es pa’ dejarla perder… dos milloncitos y algo que llevan ya casi cinco años dando vueltas, como perro sin dueño. Y no ha habido poder humano pa’ que le paguen, ni siquiera pa’ que le abonen, vea pues. Según me contó, hasta le escribió al tal Germán Estrada, ese que se las tira de muy importante, leguleyo y todo, que además funge como administrador del Club Chambery y director encargado de la Escuela Taller… mejor dicho, con todos los sombreros puestos, pero pa’ responder un correo, nada.

Y lo más verraco es que mi parcero, de buena gente, hasta le rebajó la deuda casi a la mitad, como pa’ facilitar la cosa… y ni así. El tipo ni siquiera tuvo la decencia de contestar, ni un “recibido”, ni un “estamos revisando”, nada de nada. Entonces ahora sí la cosa se va a poner seria, porque ya le va a dar poder pa’ cobro judicial, y ahí sí la cuenta se crece: intereses de casi cinco años, más lo que se demore el pleito, más los costos del proceso… y como la Escuela no tiene con qué responder, adivinen a quién le va a tocar poner la cara… pues al municipio, mijo.

Y uno ahí pensando: ¿tan difícil es ser decente y responder un correo? Porque más allá de la plata, que ya es un tema serio, lo que queda es la muestra clarita de cómo se maneja cierta gente: mucho cargo, mucho título, pero cero respeto. Ahí está pintada la ralea, sin necesidad de que uno le ponga más colores

Y mientras uno anda en estas, de cuento en cuento, hay vainas que pasan casi en silencio pero dicen más que cualquier discurso. El sábado pasado, por ejemplo, la JAL de San Félix se fajó su informe de rendición de cuentas, como debe ser, dando la cara y contando qué han hecho y qué no han podido hacer… porque allá, al menos, todavía hay gente que entiende que al pueblo hay que mirarlo de frente.

Pero vea pues la belleza: los concejales de San Félix, esos mismos que en campaña no cabían por las calles prometiendo cielo y tierra, ¡ni se aparecieron! ni pa’ la foto, ni pa’ escuchar, ni pa’ medio saludar. Eso sí es ser descarado, ome… porque pa’ pedir votos sí son buenos, pero pa’ responderle a la gente, ahí sí les queda grande la cosa.

Y lo más triste es que la comunidad sigue ahí, firme, creyendo… pensando que el Modelito de la Esquina sí les va a cumplir, que ahora sí vienen los proyectos, que ahora sí les van a poner cuidado. Y que esos concejales que eligieron van a hacer presión, van a alzar la voz, van a defenderlos… vea pues, uno no sabe si eso es fe o costumbre de aguantar. Porque mientras la gente espera, los que tienen que responder brillan por su ausencia… y eso, mis queridos, también es una forma de decir mucho sin decir nada.

Bueno pues, yo por ahora me voy yendo, que ya hablé más de la cuenta… nos vemos la próxima semana o cuando me dé por mandarle otra de estas al editor pa’ que me la publique

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