Otra vertiente del desplazamiento humano que permanece en este siglo.
Con la difusión de los pormenores de la misión espacial Artemis II, que culminó con éxito luego de dos semanas, el pasado 11 de abril de 2026, nos enteramos de que algunos colombianos hicieron parte de ésta en roles diversos, pero importantes para el feliz regreso de los astronautas. Los nombres de Liliana Villareal, Ingeniera cartagenera; Diana Trujillo, Ingeniera aeroespacial caleña; Sara Rengifo, Ingeniera de vuelo, paisa; Iván Ramírez A. Ingeniero, con raíces familiares en Aguadas, de donde son sus padres; Juan Felipe García, Ingeniero mecánico de Bucaramanga; Dominic Shettini, experto con raíces barranquilleras; salieron del anonimato y ganaron simpatía entre sus connacionales, por esta razón, surge la inquietud sobre el motivo por el cual establecieron su domicilio en el exterior estos idóneos profesionales. La respuesta rápida podría ser que ellos hacen parte de aquellos “cerebros fugados” que traspasaron fronteras por falta de oportunidades en el país. Intentaremos hacer una lectura fundamentada de esta afirmación.
Es necesario acudir a diversas fuentes en la búsqueda de estadísticas, datos y testimonios que den mejores luces sobre este tema, por ejemplo, Minciencias, Colfuturo, Migración Colombia, OIM, Organización Internacional para las Migraciones, Universidades. Todos coinciden en afirmar que la “fuga de cerebros” es una realidad que vive Colombia desde hace varios años y que la capitalización del fenómeno la hacen los países desarrollados receptores del talento nacional. Según cifras de Migración Colombia y del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos son más de 1,3 millones (2024) los colombianos que se han ido del país para buscar mejores oportunidades en otros territorios y porque encuentran en el exterior las condiciones de seguridad y estabilidad que no hallan en su propio país.
A manera de ilustración sobre el fenómeno migratorio veamos lo que reporta Migración Colombia en su página web, para tener mejor claridad en el movimiento humano transnacional.
Emigración Colombiana (2020-2024): Se ha observado un aumento significativo en la salida de colombianos, con más de 1.8 millones de emigrantes en este periodo, alcanzando una tasa de 7.7 por cada 1,000 habitantes.
Destinos Principales de colombianos: Históricamente, los colombianos migran hacia Estados Unidos (34.6%), España (23.1%) y Venezuela (20%).
Perfil Migratorio Mixto: Los reportes indican que un 42% de personas en contextos migratorios mixtos tienen entre 26 a 35 años, y un 53% de quienes viajan con menores son mujeres.
Hay coincidencia también en la siguiente afirmación: “Lo preocupante es que la salida de estos perfiles no solo afecta trayectorias individuales. Cada profesional que se va representa conocimiento que no se transfiere, innovación que no llega al territorio y productividad que el país deja de capturar.” Desde otra perspectiva, la migración altamente cualificada no es simplemente un movimiento de individuos, sino un fenómeno de descapitalización social. Se entiende como el traslado de capital humano avanzado desde países en desarrollo hacia centros de poder global, lo que genera una transferencia asimétrica de valor: el país de origen invierte en la formación del talento, pero el país de destino cosecha los beneficios económicos y científicos.
Con la ayuda de un docente-especialista identificamos algunas de las causas del fenómeno migratorio de este talento humano con alto potencial de desarrollo. Causas Sociológicas de la Fuga de Cerebros:
El fenómeno se explica principalmente a través de la Teoría de Expulsión-Atracción
• Factores de Expulsión: Falta de infraestructuras para la investigación, salarios que no corresponden al nivel de especialización, inestabilidad política y la percepción de falta de meritocracia (el «amiguismo»).
• Factores de Atracción: Oferta de becas de posgrado, ecosistemas de innovación robustos, calidad de vida superior y el reconocimiento social del estatus intelectual.
• La Brecha Tecnológica: Sociológicamente, el profesional busca entornos donde su conocimiento sea «legible» y aplicable. Si un científico no tiene laboratorios en su país, su saber se vuelve obsoleto; migrar es, para él, una estrategia de supervivencia profesional.
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En Colombia, la fuga de cerebros tiene un matiz particular ligado a la estructura del mercado laboral. Ahí se identifica como principal causa la brecha entre formación y absorción laboral, que va acompañada de altos niveles de desmotivación y frustración.
Si bien la violencia fue históricamente un motor, hoy la causa principal es la incapacidad del mercado laboral y del Estado para absorber el talento altamente calificado. Colombia forma doctores y magísteres que luego no encuentran plazas en la empresa privada ni en la academia. Según datos del Banco Mundial y la OCDE, Colombia es uno de los países de la región con mayores tasas de emigración de personas con educación superior. Se estima que cerca del 10% al 15% de los colombianos con niveles de doctorado residen de forma permanente en el exterior. La inversión de Colombia en Investigación y Desarrollo (I+D) históricamente ronda el 0.3% del PIB, muy por debajo del promedio de la OCDE (aprox. 2.7%) e incluso por debajo de vecinos como Brasil o Chile. Esto significa que no hay «nichos» donde el profesional pueda trabajar. Otro fenómeno de fácil percepción es el «subempleo profesional» y un alto porcentaje de retornados con títulos de posgrado del exterior no logran engancharse en puestos de toma de decisiones, terminando en la informalidad académica o migrando nuevamente.
Colombia ha intentado programas de retorno como «Es Tiempo de Volver», financiado por Colciencias, con el fin de repatriar científicos con doctorado en el exterior, con el objeto de financiar estancias posdoctorales de alto nivel para integrar a investigadores en universidades y centros de desarrollo tecnológico en el país, promoviendo el fortalecimiento de la ciencia. No es pesimismo a ultranza, pero estas iniciativas suelen fallar porque ofrecen el regreso, pero no las condiciones de estabilidad laboral a largo plazo, provocando una «fuga circular» donde el profesional retorna y se va de nuevo al año siguiente.
La fuga de cerebros en Colombia no solo representa una pérdida relativa de capital humano calificado, sino un fenómeno de gestión y posicionamiento del talento en espacios transnacionales, en el que el éxodo de profesionales, especialmente mujeres en ciencia y tecnología, puede convertirse en un activo simbólico y estratégico para el país cuando se acompañe de políticas de retención, vinculación y redes de conocimiento internacional. Aunque se califique como una repetición en la sugerencia, proponemos instaurar políticas de retención del talento humano, así: a) Generar incentivos (financieros, académicos y de reconocimiento) para la retención interna y la atracción de talento que ya está en el exterior. b) Fortalecer la formación avanzada (especialmente doctorados) y la vinculación de estos perfiles a la innovación en empresas, universidades y sector público.
El papel de los profesionales en la misión Artemis II ilustra que la migración de talento humano no es necesariamente una pérdida neta, sino un proceso de capitalización individual que puede retroalimentar al país mediante inspiración, redes de conocimiento y posibles proyectos de colaboración internacional. Se complementa con la inclusión en el análisis el concepto de “fuga interregional de cerebros” que se evidencia en los registros de las universidades, que muestran cómo grandes ciudades centralizan la mayor parte de los estudiantes universitarios calificados, dejando rezagadas regiones periféricas. Esto permite evidenciar la necesidad de grupos regionales de innovación, fortalecimiento de universidades regionales y políticas de incentivos para que los profesionales permanezcan o regresen a zonas apartadas.
Se recomienda también actuar desde el origen y es pertinente que la formación en áreas científicas y técnicas se implemente desde los niveles básicos de enseñanza buscando armonizar, la oferta de conocimientos y de desarrollo tecnológico, con las necesidades de la economía en sus diferentes sectores.