Mucharejos, hoy no voy a empezar echando pullas ni metiendo el dedo en la llaga, porque primero hay cosas que se dicen con el sombrero en la mano y con el corazón apretado.
Desde este rincón quiero mandarle un abrazo grande, sincero y de esos que no necesitan mucha carreta, al amigo Wilman Vásquez, por la muerte de su señora madre, doña Libia Valencia. Doña Libia fue una mujer muy querida en el pueblo, de esas personas que uno recuerda por el cariño que sembraron y por esa manera sencilla de hacerse querer sin andar buscando aplausos. De esas que uno se cruzaba en la calle y ya con el saludo el día mejoraba. Para Wilman, su familia y todos los suyos, nuestro pésame y nuestro afecto.
Y también para don Pichi va un abrazo. Mire, don Pichi: así usted le siga la corriente al modelo de la esquina del parque, así se deje retratar y uno termine creyendo que esas fotos son para hacerle propaganda al personaje, aquí no se confunden las cosas. A usted se le estima y se le respeta, porque una cosa es la política, otra las fotografías y otra muy distinta el cariño de tantos años. Eso sí, no me dé mucha papaya, porque después dicen que Timoteo se está volviendo blandito.
Y nos toca despedir también a Marquito, hombre querido y personaje de esos que hacen parte de la memoria cotidiana de Salamina. Marquito, el que en el Café El Polo nos preparaba la macana y aquellos inolvidables huevos al vapor, con esa calma de quien ya conocía el pedido antes de que uno abriera la boca. Parece cosa pequeña, pero los pueblos también se construyen con esas costumbres, con esos sabores y con la gente que nos atendió durante años detrás de un mostrador, sin salir jamás en ninguna foto oficial.
Así que hoy empezamos con respeto por quienes se fueron.
Pero hasta ahí llega la solemnidad, mucharejos.
Porque ya acomodé la silla, afilé el lápiz y me contaron unas cositas…
Y esta semana El Rincón de Timoteo viene con ají del bravo.
Pues vea, mucharejos, que después de los pésames me fui a pegar una asomadita por el Bola Roja, allá en la esquina de la galería, porque uno podrá estar viejo, pero las orejas todavía sirven, y más cuando en una mesa cercana están sirviendo chisme caliente, sin azúcar y con doble carga.
¡Ave María, lo que estaban rajando!
Que el alcalde, al que ya algunos mucharejos bautizaron por estos lados como el alcalde turismero, dejó por unos días los huecos, los problemas, las necesidades y las angustias del pueblo y atravesó el charco rumbo a las Europas.
Eso sí: pongamos las cosas como son. El viaje existió y tuvo agenda oficial. El alcalde Manuel Fermín Giraldo Gutiérrez estuvo en Grecia para la firma del hermanamiento entre Salamina de Caldas y Salamina de Grecia, dentro de una programación anunciada entre el 17 y el 21 de septiembre. También hubo reuniones relacionadas con cooperación, turismo, cultura, educación y desarrollo económico. Todo bien firmado, todo bien fotografiado, todo con su respectivo comunicado.
Pero los mucharejos del Bola Roja no estaban hablando precisamente de diplomacia internacional.
—¿Y quiénes fueron? —preguntó uno, sin levantar mucho la voz, pero con esa curiosidad que en la galería nunca se disimula del todo.
Y ahí comenzó la sabrosura: que si la novia, que si el amigo, que si el asesor, que si José Fernando Álvarez, mencionado además en una petición ciudadana como contratista que habría acompañado al alcalde. Sobre quién pagó cada gasto y bajo qué condiciones, habrá que mirar los documentos antes de convertir el chisme en sentencia, que para eso está la plaza y no el tribunal.
Lo cierto es que llegaron hasta Grecia, nada menos.
Y yo pensé: ojalá hayan traído algo más pesado que las fotografías.
Porque si uno cruza medio mundo hasta la tierra de Sócrates, Platón y Aristóteles, lo mínimo es regresar con alguna idea útil debajo del brazo.
Aunque sea una.
Porque hermanar pueblos queda muy bonito en la placa, y hasta suena elegante cuando lo lee uno en el comunicado.
Ahora falta que el hermanamiento produzca algo que también puedan ver los que nunca conocerán Grecia y apenas alcanzan a llegar hasta la esquina del Bola Roja.
Mucharejos, ¿se acuerdan del cuento que contó Majencio sobre aquella novedosa modalidad política salamineña del «tú me eliges y yo te elijo»?
Pues parece que el asunto no era cuento de viejas.
Por ahí empezó a circular un volantico virtual que no dice «vote por mí», no anuncia candidatura, no presenta programa y tampoco trae tarjetón. ¡No, señor! Esto es más fino. Más elegante. Más de estos tiempos en que aparentemente se puede hacer campaña sin decir que se está haciendo campaña.
Arriba aparecen tres rositas bien puestas.
¿Rositas?
¡Ave María, mucharejos!
Y resulta que el personaje del runrún se llama Juan Pablo Ospina Rosas.
Después viene el mensaje, grandote y colorado: «LO HIZO BIEN». Y debajo, para aquel que todavía no haya entendido: «YA LO CONOCES. YA SABES LO QUE PUEDE HACER.»
Pues yo seré muy bruto, pero tampoco tanto.
Eso podrá llamarse publicidad institucional, mensaje ciudadano, pieza de recordación, ejercicio de nostalgia, poesía electoral anticipada o como quieran bautizarlo. Pero cualquier lector tiene derecho a preguntarse qué pretende comunicar una pieza que recuerda una gestión pasada, utiliza rosas que inevitablemente remiten al apellido del exalcalde y termina diciéndole al ciudadano: «Ya lo conoces. Ya sabes lo que puede hacer.»
Porque una cosa son las flores del jardín y otra las flores que empiezan a aparecer cuando todavía falta bastante para que abran las urnas.
Y aquí es donde vuelve el chisme sabroso del «tú me eliges y yo te elijo».
Que Juan Pablo Ospina Rosas fue alcalde de Salamina durante el periodo 2020-2023, eso no es chisme de esquina: quedó consignado en su momento en un edicto de la Procuraduría. Ahora el runrún que anda por el pueblo sostiene que algunas personas cercanas a la actual administración estarían comenzando a mover simpatías en favor de un eventual regreso suyo al poder.
¿Es cierto?
Pues que se demuestre.
Porque Timoteo no va a convertir el chisme de esquina en sentencia judicial.
Pero tampoco se va a hacer el pendejo.
Si funcionarios públicos estuvieran utilizando sus cargos, su autoridad o sus subordinados para favorecer electoralmente a alguien, ahí la cosa dejaría de ser simple chisme. El Código General Disciplinario es claro en que un servidor público no puede usar su cargo para participar indebidamente en política, ni presionar a particulares o subalternos para que respalden una campaña. Y el Código Penal, por su parte, contempla la intervención en política para ciertos servidores cuando usan su poder para favorecer o perjudicar electoralmente a un candidato, partido o movimiento.
Pero para hablar de delito hacen falta pruebas, cargo público comprobado, conducta concreta y autoridad competente que lo determine.
Mientras tanto, aquí lo que tenemos es una pieza curiosísima.
Tres rosas. «Lo hizo bien». «Ya lo conoces». «Ya sabes lo que puede hacer».
Y todavía no hay campaña.
Imagínense cuando empiece.
Porque si esto apenas es el perfume de las rosas, mucharejos… ¿cómo será cuando aparezca el ramo completo?
Mucharejos, por ahí me llegó otro chismecito de esos que uno quisiera guardar en el bolsillo hasta tenerlo amarrado por las cuatro puntas… pero ustedes saben que a Timoteo los bolsillos le quedan chiquitos cuando el cuento está bueno.
Dicen por el San Fernando que Franklin Andrés Henao, actual secretario de Gobierno de Salamina, estaría mirando con cariño la silla grande de la Alcaldía. Que quiere alcaldía, pues. Hasta ahí, aspirar no es pecado. Lo sabroso del cuento es que, según el runrún, estaría buscando aval del Partido de la U.
Yo busqué y busqué y no encontré documento, comunicado ni pronunciamiento que confirme semejante movimiento. Así que, mucharejos, por ahora eso queda exactamente donde nació: en el terreno del chisme.
Pero después viene la segunda parte.
Que Manuelito, el alcalde, también lo estaría apoyando.
¡Ave María!
Entonces a mí se me enreda la pita.
Porque hace apenas un ratico el pueblo anda preguntando si Manuelito está con Juanpis Ospina Rosas, ahora aparece Franklin en el sonajero y, por otro lado, también se menciona a Juan Carlos Arias.
¿Entonces con quién está Manuelito?
¿Con Franklin? ¿Con Juanpis? ¿Con Juan Carlos?
Porque con este último, según otros chismes que se oyen hasta en la oficina de enseguida de la mía, la cosa estaría enfriándose. Dicen que el alcalde anda molesto porque Juan Carlos se estaría desmarcando y tomando distancia política.
¿Será cierto?
No tengo cómo asegurarlo.
Pero si uno junta todos estos cuentos, aquello parece más una estación de buses que una línea política: uno se monta, otro se baja, otro cambia de ruta y el conductor todavía no anuncia para dónde va.
Eso sí: que nadie confunda una cosa con otra. Cambiar apoyos políticos no es delito. Romper alianzas tampoco. Buscar candidato propio, menos.
Pero cuando el poder público empieza a mezclarse con candidaturas, favores, cuotas y herencias electorales, la ciudadanía sí tiene todo el derecho de preguntar quién apoya a quién y por qué.
Porque si el chisme resulta cierto, a Manuelito no le alcanzaría con una brújula.
Le haría falta una veleta.
Y de las grandes.
Mucharejos, siguiendo con este sonajero de aspirantes, reaparecidos, reciclados y resucitados políticos, me llegó otro cuento mientras me tomaba un tintico en El Embajador.
Y vea pues quién volvió a sonar: Luis Germán Noreña García.
Sí, el mismo Germán Noreña que ya fue alcalde de Salamina y que, según el chisme que corre por esas mesas donde la gente sabe más que Google, estaría pensando en volver a montarse en la silla grande del Palacio Municipal.
Y ahí fue cuando uno de los mucharejos soltó:
—¡Ese sí es descarado!
Yo casi me atraganto con el café.
Porque comenzaron a recordar su paso por la Alcaldía, a hablar de plata pública, de decisiones que todavía generan comentarios y de esa vieja costumbre salamineña de que algunos personajes creen que gobernar una vez les entrega escritura sobre el municipio.
Ahora, eso sí: una cosa es lo que se dice en El Embajador y otra lo que se puede probar. Que Germán haya administrado mal recursos, que haya gobernado «para el bolsillo» o cualquier acusación semejante necesita documentos y pruebas. Timoteo puede ser chismoso, pero no fiscal de bolsillo.
Lo que sí está documentado es que Germán Noreña ya conoce bastante bien la Alcaldía: aparece como mandatario municipal en el Plan de Desarrollo 2008-2011 y nuevamente como alcalde en actuaciones oficiales de 2016.
Y entonces la pregunta es inevitable:
¿Salamina está buscando alcalde para el futuro o está desempolvando el álbum de los exalcaldes?
Porque entre los que quieren volver, los que nunca se fueron del todo y los que apenas están calentando, esto parece más reunión de antiguos alumnos que renovación política.
En El Embajador me contaron bastante más.
Pero ahí sí cierro el pico.
Porque si le repito a don Eleuterio todo lo que escuché, ese hombre ya no corrige con tijerita ni con bisturí.
Últimamente, cuando Timoteo se pasa de la raya, saca la motosierra.
Y yo todavía quiero conservar esta columna completa.
Mucharejos, y como estamos hablando del sonajero político, tampoco podemos hacernos los bobos con doña Rocío Marulanda.
La señora concejal publicó un video defendiendo su actuación y habló de sus «enemigos políticos». No dijo el nombre de nuestro editor y codirector, pero por estos lados más de uno entendió perfectamente hacia dónde iba el mensaje.
Y entonces a este Timoteo le dio por hacer una cosa peligrosísima en política: leer.
Me fui a revisar los artículos que provocaron semejante reacción.
En La Pulga en la Oreja, Majencio habló de clientelismo, prácticas políticas y maneras de construir poder, pero no encontré allí una acusación penal directa contra Rocío Marulanda. Y en el editorial «La pobreza no puede ser una tarima», la Revista tampoco dio nombres propios: preguntó qué ocurre cuando una ayuda social termina convertida en fotografías, videos y contenido político; preguntó de dónde salen los recursos y hasta dónde llega la solidaridad antes de convertirse en promoción personal. Después, la propia Revista reiteró que estaba dispuesta a rectificar cualquier dato que pudiera demostrarse falso.
Entonces a mí me nace una pregunta muy sencilla:
¿Por qué responder personalmente a un artículo que no la menciona?
¿Se sintió aludida?
Eso solamente puede responderlo ella.
Pero también hay otra realidad visible: Rocío Marulanda viene apareciendo con frecuencia en videos, actividades sociales y publicaciones donde se muestran ayudas y beneficiarios. La propia sección de Timoteo ya había señalado esa presencia pública y la posibilidad de una futura aspiración a la Alcaldía, aunque hoy formalmente hablar de candidatura sería adelantarse a los hechos.
Y aquí está el punto que a mí sí me interesa.
Ayudar a una familia necesitada merece reconocimiento. Pero la persona pobre no debería convertirse en decorado electoral de nadie. Ni de Rocío, ni de Juanpis, ni de Franklin, ni de Germán, ni de Manuelito, ni del que venga detrás.
Y si alguien realiza ayudas de manera frecuente y al mismo tiempo desarrolla una intensa exposición política, preguntar de dónde salen los recursos no es insultar. Es una pregunta periodística perfectamente legítima.
Si son recursos propios, que se diga. Si son donaciones, que se explique. Si existe una fundación, organización o grupo de aportantes, que se conozca. Y si todo está en regla, mejor todavía: se publican los documentos y se acaba el chisme.
Porque el periodismo no está para escoger candidatos.
Está para hacer preguntas.
Y, mucharejos, cuando una pregunta sin nombre consigue una respuesta con video incluido… uno no necesita ser Sherlock Holmes para darse cuenta de que la pregunta tocó algún nervio de alguien.
Y hasta aquí llega Timoteo por hoy, mucharejos, con el sombrero puesto otra vez y la libreta guardada antes de que alguien me la pida prestada. Quedan rosas sin deshojar, alcaldes reciclados sin confirmar y una concejal que ya sabe que por estos lados también se lee.
La próxima semana, si el Bola Roja sigue sirviendo chisme caliente, aquí estaré, oreja parada. Cuídense, y no le crean todo a nadie.
Un comentario
Decia alguna vez Juanpis estando reunido en un evento social en el Club Chambery que seria una vergüenza de alguién que ya hubiera ocupado un cargo como la Alcaldia lo volviera hacer y nuevamente Juanpis aspira a ser otra vez Alcalde esto podria tipificarse como un negocio una vez gano el Modelo de Instagram el compromiso fue no despedir funcionarios con los que hasta ahora viene trabajando y seguramente ahora la plata que van a mover es mucha necesitamos que llegue alguién a destapar esa olla de corrupción que tanto cuidan que ya empieza el ramillete de Candidatos para gobernar a Salamina obvio que si pero seamos inteligentes para elegir a uno de tantos diferente a la corriente que esta adueñada de esa Administración sobre el tal Secretario de Gobierno actual que grave error elegir este sujeto es como quedar en manos de la izquierda eso paque ahora el exalcalde Noreña sabe que ya goberno y otra vez la gente ya no le copia a Juanpis esta en deuda con los campesinos nada más miremos para las veredas La loma La chocola cañaveral entre otras que paso con la Central de Sacrificio el Plan de Vivienda en la Agripina solo maquetas hubo derroche al hacer el Farol para enaltecer la Noche del Fuego la plata alli invertida no cuadra sabe que es asi La Estación de Bomberos otro despilfarro el Centro dia en San Félix La Escuela Taller en complicidad con Mario Castaño y James Peña la saquearon financieramente ahora digan que no si esto fue a ojos vistos el Teatro solo estudios con sobrecostos entonces no tuvo con las coimas quiere seguir desangrando el erario público descarado que es se equivoca el Senador Octavio Cardona respaldando este deshonesto personaje aspire a la Asamblea fuera Juanpis y sus secuaces