¡Quiubo, mis queridos salamineños! Aquí volvió Timoteo, con las orejas paradas, la lengua más afilada que navaja de barbero y un costal de chismes tan lleno que se me está reventando la costura. En este pueblo uno no alcanza a terminar de comentar un asunto cuando ya apareció otro más caliente, y esta semana el fogón está prendido por todos lados. Acomódense, sírvanse un tinto, y si tienen aguardiente, guárdenlo para el final, que hoy hay cuentas pendientes.
Grecia, la cuna de la democracia y la cuna de las preguntas
Empiezo por donde me quedé, que el cuento de Grecia ya dejó de ser solo chisme. Mi amigo don Eleuterio, que no se come entero ni un confite, ya le contó con todos los detalles a La Revista de Caldas lo que pasó con sus derechos de petición por el viaje del modelito de Instagram: el Concejo contestó con el oficio H.C.M. 150-2026, y de la Alcaldía, hasta ahora, ni el eco. Los quince días hábiles para responder siguen corriendo, y si se vencen sin papeles, la cosa se pone en manos de un juez con una tutela. Yo no les repito la crónica, que para eso está la Revista, pero sí les dejo la pregunta de siempre: si el viaje fue tan bueno para Salamina, ¿por qué da tanta pena mostrar las cuentas? Una cosa es ir a conocer la cuna de la democracia y otra muy distinta es que el pueblo tenga que adivinar cómo se pagó el tiquete.
Piero quería cantar gratis y el concierto se quedó en veremos
Ahora sí agárrense de la silla. Doña Claudia Pastora González Botero publicó un escrito que me puso los pelos de punta. ¿Se acuerdan de Piero? El de Mi viejo, Juan Boliche y Para el pueblo lo que es del pueblo, el que nos acompañó desde muchachos. Pues el hombre, que falleció el pasado 7 de octubre en Buenos Aires, a los 81 años, quiso venir a cantarle a Salamina durante el bicentenario de 2025. Según la información que conoce La Revista de Caldas, la propuesta llegó por intermedio de Maureen Maya, amiga personal de Piero y autora de su biografía. Él estaba en Colombia por esos días y se ofreció a cantar sin cobrar honorarios. Lo único que había que cubrir era el transporte desde Bogotá, la comida y el alojamiento suyo y de sus músicos, unos cinco millones de pesos según los cálculos que llegaron a la Revista.
¿Y saben qué pasó? Que el concierto no se hizo. Según el testimonio de doña Claudia y lo que recibió la Revista, la administración municipal rechazó la propuesta. Mientras tanto, don Eleuterio asegura que tuvo en sus manos la copia de un contrato superior a los 8800 millones de pesos para las celebraciones del bicentenario, con una contratación artística de por medio y 145 millones de pesos de excedente que debía aportar la Alcaldía. Ahí quedan las cifras, a ver quién me las acomoda: más de ochocientos millones, por un lado, ciento cuarenta y cinco por otro y un maestro que ofrecía cantar sin cobrar. Yo no tengo nada contra la música popular, que cada artista tiene su público, y hasta he cantado despechado cuando se me acaba el aguardiente antes de que termine la parranda en la Chiflada. Pero dejar pasar a un artista de esa talla, que le cantó a los viejos, a los trabajadores, a los niños y a las pequeñas cosas que nos hacen humanos, es una oportunidad que no vuelve. Ahora el hombre se nos fue y nos dejó una presentación que nunca ocurrió. Señor alcalde, Piero cantaba «Para el pueblo lo que es del pueblo», y uno quisiera saber por qué el pueblo se quedó sin escucharlo y con qué criterios se escogieron los espectáculos del bicentenario.
El bicentenario y las placas de la pared
Hablando de bicentenario, doña Claudia también puso el dedo en otra llaga. ¿Salamina cumplió doscientos años en 2025 o los cumple en 2027? La Alcaldía celebró en 2025, con música, actos oficiales y de todo. Pero doña Claudia recuerda que en las escuelas nos enseñaron que Salamina se fundó el 8 de junio de 1827, y para defender la fecha señala las placas de la pared lateral de la Alcaldía, cerca de la Tesorería, una por el centenario de 1927 y otra por los 175 años de 2002. Las cuentas son sencillitas, 1827 más 200 da 2027, y hasta este viejo Timoteo, que nunca fue amigo de las matemáticas, entiende semejante suma.
Lo interesante es que hay dos momentos históricos que no conviene confundir: en 1825 se estableció el primer asentamiento en Sabanalarga y en 1827 el poblado se trasladó a Encimadas, donde hoy está nuestra cabecera. Y de paso les cuento algo que muchos no sabían. Según la memoria de la familia Gómez, en 1827 fue nombrado juez municipal José Nicolás Gómez Zuluaga, cofundador de Salamina y antepasado de mi amigo don Eleuterio, abuelo de su tatarabuelo. De ese personaje hablaremos en una próxima entrega, porque la historia de Salamina no empezó con los videos de Instagram del alcalde. Mi propuesta es que los historiadores y la Academia se sienten a explicarlo en público, y que en 2027 se conmemoren también los doscientos años del establecimiento en Encimadas. Y por favor, que nadie vaya a organizar otro viaje a Grecia para averiguar cuándo nació Salamina, que aquí tenemos los documentos y hasta las placas pegadas en la pared.
Doña Claudia le canta «Me equivoqué contigo»
Aquí viene el despecho, que no necesita orquesta. Doña Claudia confesó que votó por Manuel Fermín Giraldo, le dio su confianza y esperaba que le hiciera cosas buenas a Salamina. Hoy cuestiona los viajes y las celebraciones, y siente que el municipio necesita más atención, tanto que se acordó de José Alfredo Jiménez y de su «Me equivoqué contigo». Miren cómo se juntan los cuentos: una ciudadana reclama por un concierto rechazado, don Eleuterio recuerda un contrato de más de 800 millones y piden los papeles de un viaje internacional. Aquí lo que hace falta es que aparezcan las facturas, las órdenes de pago y los contratos, porque una cosa es lo que se comenta en las esquinas y otra lo que dice el papel.
Doña Claudia propone además aprovechar 2027 para homenajear a los salamineños que han dado lo mejor a la música, la literatura y las artes, y hasta sugiere un homenaje póstumo a Piero. Eso sí estaría bonito. Y les dejo una cosita para pensar: cuando un ciudadano vota por alguien tiene derecho a pedirle cuentas, y cuando el dinero es público, las cuentas son para todos, hayan votado por el alcalde o no.
Los perros que andan más que los concejales
Cambiemos de tema, que me ahogo. En Salamina hay perros que conocen más calles que los concejales, y uno que parece tener oficina permanente en el parque y que ya debería estar pagando industria y comercio. Detrás del chiste hay un problema que huele mal, y no precisamente a perfume francés: perros con dueño que salen solos a hacer sus necesidades donde les provoque, otros abandonados que buscan quién les regale un bocado, y el turista que llega maravillado mirando nuestros balcones y termina con el zapato metido en una gracia que le dejó un recuerdo de Salamina que no se quita ni lavando tres veces. Si los perros votaran, tendríamos candidatos prometiendo hidrantes en cada esquina.
Pero no echemos la culpa a los animales. El Código de Policía, la Ley 1801 de 2016, obliga a llevar los perros sujetos en espacios públicos y a recoger sus excrementos, y hay dueños que creen que tener perro es abrirle la puerta en la mañana y esperar que vuelva cuando le dé hambre. A los de buen corazón que les dejan comida y agua a los callejeros les digo que sigan, pero con cuidado: platos con sobras de varios días y agua que nadie cambia traen moscas, olores y mosquitos haciendo fiesta, y alimentar a un perro no es instalarle un restaurante sin servicio de aseo. Y la pregunta que va a poner a más de uno a mirar para otro lado es qué está haciendo la Alcaldía, porque la Ley 2054 de 2020 le da responsabilidades frente a los animales abandonados. Uno quisiera saber cuántas jornadas de esterilización se han hecho, cuántos animales se han atendido y a quién llama un ciudadano cuando encuentra un perro enfermo, porque acariciar un cachorro para la foto de Facebook no resuelve nada. El problema no son los perros, somos los humanos que los dejamos salir solos y después nos hacemos los de la vista gorda. Y que conste que no hace falta viajar a Grecia para descubrir que las calles deben estar limpias; eso lo sabían nuestras abuelas con la escoba en la mano.
La Alcaldía tiene más pretendientes que un reinado de belleza
Yo creí que este domingo iba a descansar la lengua, pero el sonajero de los aspirantes está más alborotado que un gallinero cuando aparece el zorro, y todavía falta un año para las elecciones. Hay quienes reparten regalos, quienes arreglan casas, quienes buscan padrinos políticos y quienes de un momento a otro aprendieron a saludar hasta a los perros. Qué cosa tan bonita la democracia cuando se acercan las urnas y a todo el mundo le brota el cariño por el prójimo.
Empiezo con doña Rocío Marulanda, cuyas ayudas a personas necesitadas siguen apareciendo en redes con la cara de quien las recibe. Ojalá nunca falte quien le tienda la mano a una familia en apuros, pero ¿no sería mejor ayudar y dejar que cada cual conserve su intimidad? Una foto no prueba por sí sola que haya compra de votos, pero sí invita a preguntar dónde termina la ayuda desinteresada y dónde empieza la propaganda. Y de paso, doña Rocío, me contaron que usted bloqueó a don Eleuterio en Facebook. ¿Usted cree que yo soy don Eleuterio? Se equivocó, señora. Yo soy Timoteo, salamineño de pura cepa, trabajo cerca de la administración y me tomo mis tinticos en La Cigarra, en el San Fernando o en El Embajador, y cuando cae algún billetico me voy para La Chiflada por mis amarillitos. Y si el señor alcalde anda de rumbita, también me entero. Ah, y una preguntica: ¿cómo sabe cuántos de sus seguidores son vecinos de carne y hueso? No vaya a ser que tengamos más electores en Facebook que habitantes en Salamina.
Don Humberto Giraldo volvió a asomar la cabeza. En 2023 figuró como candidato a la Alcaldía y obtuvo seis votos, según los resultados publicados. Seis votos, don Humberto. Cualquiera tiene derecho a intentarlo de nuevo, y se comenta que quiere participar en 2027, pero si lo hace cuéntenos qué propone, que candidatos hay de sobra y propuestas todavía las estamos esperando.
Y llegamos al coronel Néstor Naranjo, de quien dicen las malas lenguas que estaría convencido de tener asegurado más del cincuenta por ciento de los votos. Mi coronel, no me haga reír que se me sale la caja de dientes. Claro que yo no se lo he oído decir, pero si lo dijo, vale preguntarse de dónde sale la cuenta, porque en 2023 usted sacó 1.785 votos, el 20,93 % de los válidos, según los resultados publicados. Eso no define 2027, pero recuerda que las cuentas electorales se hacen con calculadora y no con entusiasmo. Me cuentan que su asociación de veteranos ayuda a reparar viviendas de familias necesitadas, y eso merece reconocimiento: arreglarle el techo a quien se moja cuando llueve es una buena obra, y nadie debería criticar la ayuda solo porque quien la presta tenga aspiraciones. Pero la pregunta vale para usted y para todos los precandidatos: cómo se garantiza que las tejas, el cemento o el mercado no queden amarrados a ningún compromiso electoral, y cómo financian sus programas y escogen a los beneficiarios. Con cemento se arreglan las casas, mi coronel, pero la confianza de los electores se levanta con propuestas y transparencia.
Juanpis, por su parte, cambió el sonajero por la Contraloría. Juan Pablo Ospina Rosas venía sonando para regresar a la Alcaldía, pero el pasado 5 de octubre el portal Tintiando con Merlín informó que sería nombrado contralor provincial de Caldas y que eso significaba su retiro de la aspiración. Por los corrillos se comenta que en el movimiento habría tenido mano el sector del dirigente liberal Octavio Cardona, aunque una cosa es el comentario político y otra saber quién intervino de verdad. Y como en la política nunca queda silla vacía, ya suena otro nombre, el de Andrecito, que dicen podría contar con simpatías en ese sector y que, resulta, trabaja en la Alcaldía. Habrá que ver si quiere aspirar, con qué experiencia y con qué propuesta, porque una Alcaldía no se maneja como una partida de dominó, moviendo fichas según convenga.
Y cierro la lista con el exsecretario de Planeación, que cambió hasta de cara. Aquel señor serio, de pocas conversaciones de esquina, ahora aparece tomando tinto con gente de todos los sectores y saludando con una amabilidad que algunos no le conocíamos. Dicen que ahora saluda hasta a las materas. Se comenta que está interesado en aspirar y que su bandera sería modernizar tecnológicamente la administración, y ese sí es un tema serio: sistemas de información, atención digital al ciudadano, trámites. Haber trabajado en lo público da experiencia, pero no reemplaza un programa de gobierno ni garantiza resultados, así que sería bueno que explicara qué piensa hacer, cuánto costaría y de dónde saldría la plata. Que siga saludando, hombre, que eso es mejor que verlo encerrado entre cuatro paredes. Eso sí, que después de las elecciones no se le vuelva a perder la sonrisa.
Y a todos los aspirantes les digo lo mismo: cualquiera tiene derecho a aspirar, pero hablen de salud, de San Félix, de las vías rurales, del empleo y de la seguridad. Que las elecciones no sean una competencia de quién entrega más regalos, quién junta más seguidores o quién tiene el padrino más conocido, ni mucho menos de quién sonríe mejor para la foto. Aquí lo que necesitamos es conocer las propuestas para poder cobrárselas después a quien resulte elegido.
Un recadito de don Tello, así le decíamos a Eleuterio cuando era jefde del grupo Scout “Piramides” del Instituto Salamina, así solito, porque siempre ha sido Instituto Nacional … pero nosotros siempre le dijimos así.
Antes de que se me olvide, mi amigo don Eleuterio, codirector y propietario de La Revista de Caldas, me pidió que les contara algo a los aspirantes: las páginas de la Revista están abiertas a todos los precandidatos, sin preferencias ni distinciones políticas. Pueden enviar sus noticias, comunicados, actividades y propuestas de gobierno para que los lean los más de 400 mil lectores mensuales que, según las cifras del medio, visitan la publicación, completamente gratis. Si alguno quiere contratar publicidad política pagada, también hay puerta abierta: basta pedir la información por la página de contacto. La publicidad se paga, las propuestas se publican gratis y las preguntas de Timoteo no se compran con nada. Y que nadie se preocupe si bloquea a don Eleuterio en Facebook, que Timoteo tiene las orejas bien puestas y todavía le funcionan.
Lo que el alcalde se dejó en Salamina cuando fue Gracia
Ya tenía el sombrero puesto cuando me acordé de algo que no puedo dejar pasar. Nuestro modelito de Instagram cruzó el océano, se reunió con autoridades griegas, se tomó sus fotos y participó en el hermanamiento entre las dos Salaminas. Muy bonito. Pero ¿saben qué hubiera podido llevarles sin pagar exceso de equipaje? Una dirección de internet. Mi amigo don Eleuterio tiene desde hace años el portal salamina.com.co, donde cualquiera puede conocer nuestra historia, tradiciones, patrimonio arquitectónico, personajes y todo lo de Salamina y San Félix, y lo mejor es que se puede leer en diez idiomas, entre ellos el griego. ¡En griego, mis queridos coterráneos, en el idioma de los señores que fueron a visitar!
Imagínense la escena: el alcalde saluda a los funcionarios griegos y les dice «Señores, aquí tienen nuestro municipio, conozcan su historia y sus paisajes, y lo pueden leer en su propio idioma». Habría sido una carta de presentación de lujo. Pero parece que a veces cuesta reconocer lo que se hace en Salamina cuando no lleva la fotografía propia, y ahí la soberbia, o las diferencias personales, se atraviesan en el camino. El portal no es del alcalde ni de la Alcaldía, es una iniciativa de don Eleuterio para divulgar nuestro patrimonio, y aunque a algunos funcionarios no les caiga bien, la información sobre Salamina no debe ser víctima de las peleas de parroquia. Que los griegos no tienen por qué enterarse de ellas. Todavía estamos a tiempo: si algún funcionario griego quiere conocer el municipio, la dirección es salamina.com.co, y si lo consulta en griego, mejor. Para mostrar lo que somos no siempre hace falta un avión; a veces basta con dejar la vanidad en la casa y compartir un enlace.
Ahora sí me despido, mis queridos salamineños, que con tanta Grecia, tanta foto y tanto viaje ya me está dando por aprender a decir «¡Ave María, hombre!» en griego. Y que conste que para aprenderlo no pienso pedir viáticos. Hasta la próxima, que Timoteo se despide, pero las pulgas siguen picando.
2 respuestas
Reciba un cordial saludo señor Timoteo y mi agradecimiento por exponer a la comunidad mi documento titulado “PIERO Y EL CONCIERTO QUE NO SE DIO EN SALAMINA” y la interpretación tan acertada que le dio a éste. También quiero felicitarlo por la información tan clara y veraz expresada en su artículo. El futuro de Salamina en las manos de Dios y nuestro compromiso para analizar objetivamente y dejar constancia de los atropellos aquí que se comenten.
Señora Claudia, soy el editor y propietario de La Revista de Caldas, mil gracias por escribir y gracias mil por su comentario a Don Timoteo, puede estar segura que lo leerá y si no le escribe para no poner en riesgo su identidad, le puedo decir que el estará totalmente de acuerdo en la invitamos a leerlo todas las semanas y tiene usted las puertas abiertas de nuestro medio de comunicación