Notas Cortas Chumilla

Hombre mayor con gorra

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• La Dorada sin agua: energĆ­a vale mĆ”s que la vida

El agua en La Dorada no se va de golpe: primero se pone amarilla, después se enturbia y al final se muere en las llaves. Lo vi caminando por el puerto, oyendo a la gente que llena baldes y espera que vuelva la presión. El Magdalena fue la fuente principal, pero cuando la contaminación y los veranos lo volvieron caprichoso, se buscó el Guarinó en jurisdicción de Victoria. Hoy, lo que llega a las casas es mÔs silencio que agua, mÔs espera que alivio.


La crisis no es solo de tuberías viejas ni de gerencias distraídas. El proyecto hidroeléctrico Miel I y la decisión de Isagén de tragarse un buen pedazo del Guarinó para engordar el embalse le quitaron al río cerca del 30% de su caudal. Con eso le quitaron a La Dorada la posibilidad de beber tranquila. Empocaldas, que debería defender el agua de la gente, parece mÔs ocupada en justificar informes que en abrir las llaves. Mientras Isagén cuenta megavatios y Empocaldas se escuda en comunicados, las familias doradenses cuentan gotas. El río se volvió negocio y la ciudad quedó en la orilla. El agua no es lujo, es derecho, y cuando se juega con ella, se juega con la dignidad del pueblo.

La Revista de Caldas abre este espacio para el diƔlogo. Lo invitamos a compartir sus observaciones, porque la memoria colectiva se construye entre todos.La Revista de Caldas abre este espacio para el diƔlogo. Lo invitamos a compartir sus observaciones, porque la memoria colectiva se construye entre todos.

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