Futbol, Guerra y Paz
Al momento de escribir estas líneas faltan 90 días para que ruede el balón en el partido inaugural del Mundial de Fútbol con sede compartida entre Canadá, Estados Unidos y México. Los aficionados estamos expectantes, tanto por el desarrollo del certamen como por el ambiente que amenaza la paz mundial, con base en los recientes acontecimientos que involucran a los países organizadores. En la fase clasificatoria no hubo sucesos que permitieran adivinar lo que hoy se presenta. El Mundial de Fútbol 2026 que será entre el 11 de junio y el 19 de julio, enfrenta riesgos crecientes por violencia en México, tensiones comerciales norteamericanas y desafíos geopolíticos globales.
No obstante ser el primer mundial con la participación de 48 países, con 104 partidos en 16 ciudades, queda en duda la participación de la selección de Irán como la de otros países de la región del oriente medio, por el conflicto armado liderado por una de las subsedes, EE. UU en unión de Israel y por la violencia desatada en México por las bandas del narcotráfico, luego de la muerte de uno de los líderes de cartel de Jalisco, que desencadenó disturbios en 22 estados mexicanos.
En estos días los ataques a Irán son recurrentes y la respuesta armada de este país, dirigida a algunos de los vecinos del Golfo Pérsico, no solo altera la paz en esa región, sino que impacta directamente en los precios del petróleo con alcance mundial. Además, no podemos olvidar que entre Israel y el Líbano está vigente un conflicto sin resolver por la vía del diálogo y se atacan de manera esporádica. Una primera conclusión: antes de los encuentros futboleros no son las barras de cada país las que calientan los ánimos sino las tensiones entre los países, algunos con representación en la justa mundialista. Por ejemplo, en el grupo G, están Bélgica, Egipto, Irán y Nueva Zelanda. En el grupo H, España, Cabo Verde, Arabia Saudita y Uruguay. No se puede pasar por alto que el gobierno del presidente Pedro Sánchez, de España, negó el permiso a EE. UU. para usar las bases militares que tiene en el país mediterráneo para atacar a Irán.
Antecedentes
Estos sucesos hacen obligatorio recordar que los eventos con asistencia masiva de público pueden convertirse en blancos de caos, como la masacre de Múnich en los Juegos Olímpicos de 1972, donde terroristas palestinos de Septiembre Negro asesinaron a 11 atletas israelíes.
“En septiembre de 1972, durante los Olímpicos de Múnich, un comando de ocho palestinos escaló la villa olímpica con escasa seguridad, tomó rehenes israelíes y exigió la liberación de presos; un rescate fallido dejó 11 atletas muertos, un policía alemán y cinco terroristas. Alemania subestimó el riesgo por su imagen de «juegos felices», ignorando alertas previas, lo que expuso fallos en inteligencia y coordinación. Hoy, el Mundial 2026 podría repetir errores si no se aprende: megaeventos atraen extremistas que buscan visibilidad global.” (Wikipedia)
El fútbol siempre ha tenido la capacidad de detener guerras, pero en 2026, parece que las guerras son las que están intentando detener al fútbol. Solo el tiempo dirá si la pelota podrá rodar sin el eco de las explosiones de fondo.
Diplomacia
La ONU, organización de países que se creó para mantener la paz y seguridad internacional, hasta ahora no ha manifestado una posición clara con relación a estos sucesos de agresión entre países y lleva a que la diplomacia se declare en alerta, porque mientras los aficionados revisan el calendario y alistan maletas, las cancillerías de todo el mundo observan con nerviosismo cómo las tensiones bélicas amenazan con vaciar estadios o, peor aún, convertir el evento en un foco de protesta global. De la euforia al nerviosismo en corto tiempo y con un elemento adicional a considerar, las tribunas estarán ocupadas por turistas y visitantes de diversos puntos cardinales del mundo, porque tanto en Canadá como en EE. UU., el fútbol (soccer para ellos) no es el deporte que ocupa el primer lugar en las preferencias de sus habitantes.
Hablar de un «mundial en paz» hoy parece sonar a utopía. El contexto internacional está marcado por: a) Conflictos Abiertos: La guerra en Ucrania va por quinto año y los recientes sucesos en el Oriente medio tienden a agudizarse. b) Intervencionismo: La política exterior de la administración Trump ha generado roces no solo con Irán, sino también con países como Venezuela y México debido a amenazas de acciones militares contra el narcotráfico. c) Incertidumbre: México vive días de miedo, porque las autoridades declaran alerta roja, ante las amenazas a la seguridad del evento, por parte de las bandas narcotraficantes, como retaliación por la muerte del capo alias “El Mencho”. La relación entre Canadá y EE. UU. también se ha alterado por causa de los aranceles del 100% con que Trump amenaza al país vecino por sus acercamientos con el mercado chino.
Segunda conclusión, las tensiones geopolíticas y el terrorismo deben ser “jugadores” a vigilar sin descanso, por el bien de todos. “La defensa” no será sólo una táctica en el terreno de juego sino una obligación para las autoridades, con el fin de garantizar la seguridad de los presentes.
La FIFA, el organismo rector del futbol en el mundo se ve en la necesidad de adoptar medidas preventivas y correctivas, de ser necesario, para garantizar la realización del mundial en tranquilidad y paz. Imaginamos que implantará controles extras en los accesos a los estadios y con el apoyo de la tecnología, monitoreo del comportamiento de los aficionados en los mismos. Esto dicen en su página web: “FIFA exige reglamentos comunes de seguridad, manuales por estadio y medidas contra terrorismo e interferencias, con protocolos como «Estadio Seguro» en México para mando coordinado y trato a hinchadas. Se implementan torniquetes electrónicos para aforo en tiempo real, detectores de metales, escáneres X-ray y biometría en perímetros para prevenir infiltraciones y objetos prohibidos. Brigadas con bodycams y listas de verificación operativa aseguran respuesta rápida.” La tecnología en pleno apoyará las labores de vigilancia.
Colombia
Nuestro país, luego de la clasificación, quedó instalado en el grupo K, donde se enfrentará en primera ronda a Uzbekistán, Portugal y una selección por definir, a partir del 17 de junio próximo. El estadio Azteca de México será sede para el debut de Colombia; Guadalajara, la segunda sede y Miami, la última sede en fase de grupos. Desde ya le deseamos a la selección patria la mejor de las suertes, pero se deben extremar medidas de protección, tanto para jugadores como para los hinchas, a sabiendas de que en México la amenaza de saboteo al mundial de fútbol no desaparece. Esto registra CNN en español:
“México, con sedes como Guadalajara y Monterrey, enfrenta violencia estructural: más de 130.000 desaparecidos y carteles como el CJNG que controlan territorios y ven el torneo como botín ilícito para extorsión o «paz narca» temporal. Tras la muerte de «El Mencho», disturbios bloquearon carreteras, y expertos advierten de conglomerados criminales infiltrados en instituciones. Sedes como el Estadio Akron en Zapopan ya son vulnerables, pese a despliegues militares a petición de EE. UU.”
No es fatalismo, es un comentario preventivo sobre una realidad que no debemos ignorar. Añoramos que en el mundial 2026 se aplique la repetida frase del narrador deportivo: “juego limpio, por favor, señores”