¡Qué hubo, parceros y parceras! ¡Qué más de vueltas, mis llaves! Aquí les habla su servilleta, el que no se calla ni debajo del agua y el que les dice las verdades aunque les escueza el jopo. Les cuento que hoy no vengo tan risueño como de costumbre, la verdá es que ando más preocupado que ratón en ferretería. Lo que está pasando en mi Salamina querida, la «Ciudad Luz», se está volviendo una oscuridad miedosa, mijos. Entre lo social que está vuelto un nudo de chismes y puñaladas, y lo administrativo que parece que lo manejan con las patas desde una oficina con aire acondicionao, estamos es pero jodidos.
Y ni hablemos del país, que esa vaina parece un barco sin capitán y con el casco roto; puro discurso barato, pura peleadera por Twitter y el pueblo abajo aguantando hambre y bala mientras los doctores de Bogotá se turnan el micrófono pa' decir mentiras. Así que abran bien el ojo y paren la oreja, que hoy vengo a desatarme la lengua porque si no lo digo yo, no lo dice nadie en este moridero. ¡Hablemos de lo que nos duele, carajo!
¡Hágale pues, mi llave, que aquí tengo la lengua que me pica por soltarle la verdá a esos corbatudos y a los que se las dan de muy taitas! Vamos por partes como dijo el descuartizador, primero démosles a esos de la oficina principal que se la ganan sentados.
Vea, parceros, lo de la parcerita Valeria me dejó el alma más arrugada que una pasa. ¡Qué dolor tan berraco, hombre! Era una pelada muy querida, algo «avispadita» y acelerada, no lo vamos a negar, pero eso no es razón pa’ que termine en una caja de madera antes de tiempo. Lo que más piedra me da es que aquí las autoridades municipales parece que estuvieran pintadas en la pared. ¡Sean serios, carajo! No me vengan con el cuento de que la policía capturó a la otra vieja allá en el monte; eso es reaccionar cuando el muerto ya está frío y la tragedia ya nos salpicó a todos.
El problema es que el administrador de turno se la pasa de coctel en coctel y se le olvida que él es el que tiene que poner las reglas de juego. La seguridad no es solo que el tombo dé vueltas en la patrulla gastando gasolina; es poner pautas de convivencia que se cumplan de verdá, no solo en el papel higiénico que sacan como decreto. Si el de la vara de mando no pone orden en las esquinas, si no limpia los parques de tanto vago y si no pone reglas claras pa’ que la policía las haga respetar, pues estamos es meando fuera del tiesto. Necesitamos prevención, no solo garrote cuando ya pa' qué.
Y es que, saltando de la alcaldía al rancho, la cosa está igual de descuadernada, mis parceros. Los jóvenes de ahora están más perdidos que embolatados; no aceptan un consejo, no agachan la cabeza ante la guía de los taitas y se creen que se las saben todas porque lo vieron en un videito de esos de internet. Pero la culpa no es solo de ellos, ¡no señor! Es que los padres les soltaron la cuerda muy temprano o les da miedo corregirlos pa' que no se traumaticen los «copitos de nieve». ¿Cuál guía les van a dar si los taitas están más pendientes del celular que de saber con quién anda el carajito en la calle?
En los colegios la cosa también está color de hormiga. Ya los maestros no pueden ni mirar feo a un alumno porque les cae el mundo encima, y entonces la educación se volvió un «pase y siga» sin alma. Los profes no están enseñando a los pelaos a respetar la autoridad de la casa, y los padres no apoyan lo que el maestro trata de inculcarles. Es un círculo vicioso más maluco que un dolor de muela: el pelao hace lo que le da la gana, el colegio se lava las manos y los papás se hacen los de la vista gorda hasta que pasa lo de Valeria y ahí sí todos a llorar al pie del cañón. ¡Falta mano firme y menos alcahuetería, carajo!
Y hablando de gente que no se queda callada, parceros, les cuento que por ahí apareció otro crítico que le tiene la medida puesta al «Modelito de Instagram» (así le pusimos al alcalde pa' abreviar, porque se la pasa es posando pa' la foto mientras el pueblo se hunde). El tal Tanana se las está tirando duro y con toda la razón del mundo. Vea, mijo, si usted me está leyendo, sepa que aquí en esta revista le abrimos el espacio pa' que suelte toda esa sopa una vez a la semana. Eso sí, me le pone argumentos claros y la verdá por delante, que aquí no estamos pa' inventar cuentos de viejas. Comuníquese con el Editor pa' que le den las señas, porque ese sentido de pertenencia suyo es lo que nos hace falta pa' despertar a este moridero.
Y ni se me asuste por las amenazas de esos que se creen los dueños del pueblo, que perro que ladra no muerde. Póngase vivo y pida amparo a la fuerza pública, que ellos tienen que pararle bolas. Lo mejor que puede hacer es meterse bajo el ala de la Revista de Caldas, porque nosotros sí podemos exigirle protección a las autoridades, algo que ni el Facebook ni el Instagram van a hacer por usted cuando le lleguen los problemas. Ese video que publicó en redes es un documento berraco de lo que está pasando en Salamina y es una vergüenza que los de la vara de mando no se hayan mosqueado todavía. ¡Venga pa' acá que aquí lo acuerpamos!
Pero venga les cuento lo que es la tapa del congolo, mis parceros. Hay que ver en lo que se convirtió la calle de la Galería los fines de semana: eso parece es un prostíbulo a cielo abierto y el Modelito de Instagram haciéndose el loco como si estuviera viendo paisajes suizos. ¡Qué sinvergüenzada tan berraca! Y si uno pregunta por el Inspector de Policía, ese sí que está más pintado que un graffiti en una estación de bus. El hombre se escuda diciendo que no se da cuenta de nada porque le toca estar cumpliendo obligaciones en San Félix. ¡Hágame el bendito favor!
A quién se le ocurre, sino al Modelito o a los genios de sus asesores, poner a un solo Inspector pa' dos localidades que quedan a 27 kilómetros una de la otra. Un Inspector de policía es un funcionario que debe estar al pie del cañón las 24 horas, pero aquí lo tienen como un bofe, de un lao pa' otro, sin cumplir ni aquí ni allá. Es que el sentido común se les perdió en el mismo cajón donde guardan los pantalones pa' gobernar. Mientras el tipo viaja, la galería se vuelve un nido de vicio y perdición, y los que pagamos los platos rotos somos nosotros los salamineños que ya no podemos ni caminar tranquilos por nuestra propia tierra. ¡Sean serios o suelten el puesto!
Y ni hablemos de lo que le están haciendo a la gente de San Félix, ¡qué falta de respeto, hombre! Por ahí nos soltaron la chiva de que ya les nombraron fue un Inspector de Policía. ¡No sean tan pendejos! San Félix no necesita un Inspector, San Félix es un corregimiento y lo que necesita a gritos es que le nombren un Corregidor como manda la ley. ¿Será que el Modelito de Instagram está esperando a que le monten un buen bloqueo en la entrada de Salamina pa’ ver si reacciona? Pues sigan jugando con la paciencia de la gente, que si San Félix se para en la raya, aquí desde la Revista de Caldas les vamos a dar todo el apoyo y el bombo que se merecen. ¡Dejen de gobernar por foticos y pónganse a trabajar de verdá!
Y si por los laos de la oficina del Modelito de Instagram llueve, parceros, por ese Concejo Municipal no escampa; allá las goteras son es chorros de agua sucia. Resulta que en esas famosas sesiones extraordinarias, los señores concejales —que parecen más bien los notarios del alcalde— le aprobaron un proyecto de acuerdo que es la tapa del congolo. Le dieron vía libre pal’ endeudamiento, pa’ que venda las propiedades del municipio que nos pertenecen a todos y pa’ que adjudique lotes a diestra y siniestra. ¡Hágame el bendito favor! Eso no es administración, eso es darle las llaves de la despensa al ratón pa’ que haga politiquería de la brava y tenga armas suficientes pa’ alimentar ese clientelismo que tanto nos gusta por aquí cuando se arriman las elecciones.
Están es armando el caminado pa' favorecer al candidato que le cuadre al Modelito pa' la próxima alcaldía. Están feriando el pueblo en nuestras narices y nosotros ahí, mirando pal' techo. Es que ya no les da ni pena esconder las ganas de asegurar el puesto del que sigue con la plata de nosotros. ¡Pilas pues, que nos están vendiendo el pueblo por pedacitos y después no va a quedar ni el lote pa’ enterrar la vergüenza de esos que votaron por ese combo de avispados!
Y hablando de candidaturas, mis llaves, el Instagram está que arde y no precisamente por las fotos de los balcones. Por ahí se la pasan desfilando el Secretario General Franklin, el exalcalde Juanpis —que ya sabemos que fue el que ayudó a montar al Modelito actual— y hasta el secretario de planeación. La pregunta del millón que nos hacemos en las esquinas es: ¿a cuál de todos estos va a patrocinar el alcalde con los lotes y la plata que le soltó el Concejo? Esa es una pelea de tigres en una jaula muy chiquita.
Es que es muy bueno hacer campaña con la chequera del municipio, ¿no? Juanpis cree que porque lo eligió, ahora tiene el derecho de volver por el botín, y los secretarios están que se hablan solos por salir en la foto. Vamos a ver a quién le dan la bendición y a quién le clavan la puñalada trapera, porque en esa rosca el que más salta es el que más se unta. ¡Ojo, salamineños, que nos quieren meter otro gato por liebre y nosotros apenas estamos terminando de pagar el primero!
Pero la cereza del pastel fue la visita del Ministro de Salud, parceros. El hombre llegó prometiendo ambulancias a lo loco y la construcción del puesto de salud de San Félix, esa misma vaina que la justicia ya ordenó hace años por una acción popular y que estos no han querido cumplir. Pero lo más maluco no fue la promesa, sino el ojo que le puso al partido político que maneja el Hospital Felipe Suarez. ¿Será que don Luis Eduardo ya está preparando la maleta y va a pedir licencia pa' lanzarse a la alcaldía otra vez en el 2027?
Si el Ministro cree que nos va a descrestar con cuentos de hadas mientras le acomodan la campaña a don Luis, está muy equivocado. Sepa de una vez, señor Ministro y señor director, que si se atreven a usar el hospital como fortín político pa' calentar esa candidatura, los primeros que les vamos a saltar al cuello con la denuncia seremos nosotros desde la Revista de Caldas. ¡Con la salú del pueblo no se juega, carajo! No más politiquería con las camillas y las medicinas, que aquí ya estamos cansados de que nos vean la cara de bobos cada que un doctor de Bogotá se baja del carro.
Bueno, mis parceros y parceras, ya les solté toda la sopa y me quedé más descansao que un buey sin yugo. Ya saben cómo es la vuelta: abran el ojo, no se dejen meter los dedos a la boca y dejen de creerle tanto a las foticos de colores mientras el pueblo pide a gritos que alguien lo gobierne de verdá. Yo por aquí sigo pendiente, pegando el oído a la tierra y la lengua al paladar pa' traerles la próxima semana más verdades que amargan pero curan. Se me cuidan mucho, no se me dejen cascar y si ven al Modelito, me lo saludan… pero de lejitos, no sea que se les pegue la perezca de trabajar.
…hasta la próxima semana o hasta que al editor le sobre la gana de publicarme.