Salamina se ahoga en su basura y nadie da la cara
Esta semana la pulga no pica por política sino por algo más elemental: la porquería que le estamos dejando al pueblo. La Veeduría Ambiental Salamina salió a caminar el fin de semana por la vía hacia La Merced y volvió con una denuncia que debería avergonzarnos a todos. En la orilla del camino encontraron bolsas, empaques y papeles, el rastro de cientos de manos que tiraron algo sin mirar dónde caía. Y lo cuentan con una tristeza que se les nota hasta en las fotos.
Aquí nos quejamos de todo. Del calor, de la lluvia, de los desagües tapados, de la quebrada que sube. Y casi nunca nos preguntamos por el papelito que soltamos en la calle ni por la bolsa que dejamos en la cuneta, que multiplicada por miles es la que tapa el sumidero y devuelve el agua a la puerta de la casa. La naturaleza no se venga; responde a lo que le hacemos. Y nosotros, tan orgullosos del pueblo bonito, de la cordillera y del aire limpio, seguimos tratando el camino como un basurero que alguien más tendrá que vaciar.
Pero no todo es culpa del que tira la bolsa. La veeduría señala que Salamina carece de educación ambiental de verdad, de la que se aprende en la escuela, en la casa y en la plaza, y que a la administración parece no importarle: no hay monitoreo serio de la contaminación, no hay controles visibles y la recolección no llega a todos los sectores. El problema, además, no se limita a un tramo. Las vías hacia Pácora y hacia Manizales cargan con lo mismo.
Hay además un señalamiento que no se puede dejar pasar. Según la denuncia, la maquinaria de la propia Alcaldía estaría botando escombros en el sector de La Chapa. Es una acusación grave, porque sería la administración dando el mal ejemplo, y por eso exige respuesta pública, con explicaciones y verificación en terreno por parte de la Alcaldía y de la autoridad ambiental. ¿Es cierto o no es cierto? Callar no le sirve a nadie, y menos a quien tiene la obligación de cuidar el territorio.
Lo que piden los veedores es poco y razonable: respeto por el entorno, controles y recolección de los desechos en todos los sectores del municipio. Y que la denuncia llegue a mucha gente, para que un ente de control de verdad tome el asunto en sus manos. Esta pulga hace suya la petición. Pero también le devuelve la pregunta al lector: la próxima vez que se le caiga un papel en la calle, ¿lo recoge o lo deja? Exigirle a la autoridad está bien. Pero no ensuciar mientras exigimos nos toca a nosotros.