Dia mundial del turismo en Salamina – Caldas, nada para celebrar – De la teoría a la práctica, un viaje que no arranca.
Con ocasión de la celebración del Dia Mundial del Turismo, el pasado 27 de septiembre, saltó de nuevo a la palestra la necesidad y la importancia de tener en Salamina un sector turístico organizado, con un plan de trabajo articulado que responda, tanto a las expectativas de los visitantes como a la sostenibilidad de los prestadores de servicios locales. En ausencia de una entidad que pudiese responder algunas inquietudes, optamos por revisar el “Plan Estratégico de Turismo” que se adoptó en el municipio, como componente del Plan de Desarrollo vigente, “Sigamos Construyendo Nuestra Grandeza 2024- 2027”. Valga recordar que el plan en referencia es un documento creado por la Gobernación de Caldas a través de una de sus secretarías en el gobierno de Luis Carlos Velásquez, entre 2020 y 2023.
Ya lo hemos escrito antes, pero vale recordar que a nivel nacional se dispone de un marco legal para el desarrollo del turismo así: la ley 300 de 1996; la ley 1101 de 2006; la ley 2068 de 2020 y la ley 1558 de 2021, estas normas recogen las diversas modalidades, tendencias y prácticas que buscan fortalecer la reconocida industria sin chimeneas. Además, tres pilares las soportan: a) Planeación y ordenamiento. b) Promoción, que incluye incentivos tecnológicos, financieros, fiscales y tributarios. c) Dinámicas con el sector privado que exige a los prestadores de servicios formalidad con el Registro Nacional de Turismo y la contribución parafiscal. El plan estratégico adoptado en Salamina abarca estos pilares en los programas propuestos.
Es pertinente mencionar que, el plan no es exclusivo para el municipio y abarca el área del norte del departamento con los municipios cercanos dentro del alcance de las propuestas. En la cadena de valor asigna responsabilidades claras, para el sector público con la gestión y planeación del turismo; para el sector privado, la operación y prestación de los servicios. Una primera observación es que no hay un vínculo dialogante entre las dos instancias y las buenas intenciones quedan en documentos que duermen el sueño de los justos en los anaqueles oficiales.
El marco teórico del plan estratégico plantea dentro de sus objetivos la reactivación económica de la región; generación de empleo digno y mejorar la calidad de vida de las comunidades receptoras de los turistas. El horizonte de las acciones está planteado para el año 2030, con la meta de transformar la región norte en un destino más competitivo, tanto por los recursos naturales como culturales. El logro de los objetivos se diluye en el tiempo por falta de realizaciones medibles; lo evidencia una muestra aleatoria de algunas líneas y programas transcritos del documento original. Por ejemplo, en la línea 1. Institucionalidad del turismo para el norte de Caldas en el programa “Fortalecimiento de la gobernanza” plantea la creación del Consejo Departamental de turismo; una Mesa Técnica Sectorial y aumento del presupuesto para las unidades de turismo municipales. Como se ve, instancias sugeridas mas no implementadas. Se menciona, además, la estampilla departamental pro-turismo; la adopción de incentivos en el impuesto predial a los propietarios de viviendas que embellezcan sus fachadas; ajustar el P.O.T con identificación de suelos con vocación turística y asignación anual de recursos para la ejecución de planes estratégicos municipales de turismo. Continúa el listado de buenas intenciones, pero sin asomo de acciones reales, las cuales, surgen de la iniciativa privada, pero sin contraprestación alguna de la institucionalidad.
No queda duda de la importancia de la gestión de la infraestructura pública para el turismo y así lo contempla el plan, no obstante, la red vial del norte es tal vez, la más retrasada del departamento y lo demuestra la fragilidad de los terrenos ante cualquier cambio en el clima que, restringe el paso temporal hacia los destinos que analizamos, pero que, para Salamina por su ubicación geográfica, es más visible. Se suma a esto la necesidad de adaptación y mejora de la red de vías terciarias para incorporar el sector rural en el circuito turístico.
Aterrizamos (literal) en la situación actual y no queda duda de que persisten debilidades en la organización de este sector, en especial desde lo público: a) Ausencia de interlocución activa con los diversos actores de la cadena turística. b) El tema se aborda desde lo abstracto en toda clase de documentos, pero sin traducción en la práctica. c) Capacitación aislada, más por interés individual, que por programas articulados y pertinentes. d) Ausencia de liderazgo visible que imprima dinamismo e identidad al destino. e) En la visión del Plan de Desarrollo vigente y que acoge el Plan Estratégico que se analiza, quedó esta frase cuya materialización no ha sido posible “…Para el año 2027… con una política pública de turismo robusta…” f) Las tipologías de turismo para Salamina están identificadas: cultural, religioso y de naturaleza, pero las acciones para su aprovechamiento no se implementan ni armonizan. g) No es posible conocer cifras sobre el flujo de visitantes, porque no hay estadísticas centralizadas que faciliten su caracterización y así poder ajustar algunas políticas en pro del mejoramiento en la atención, retención y prestación de servicios a los mismos.
Quedan en el aire algunos interrogantes cuyas respuestas podrían inducir y mejorar, no solo la atención sino los factores que lleven a garantizar un flujo constante de visitantes y por ende una economía estable, no solo de temporada. El título de Pueblo Patrimonio puede significar algo más que un reconocimiento y convertirse en fuente de ingresos para el municipio. Según lo descrito todo está en ciernes.