¡Aparezcanse pues que ya llegó el que los conoce! Vea mijo, siéntese ahí y cállese un ratico que voy a empezar. Yo no es que sea chismoso, ¿oyó?, lo que pasa es que yo tengo los ojos muy bien puestos y la oreja bien paraita. Aquí en Salamina la gente cree que uno es guevón porque se queda sentado en el parque viendo pasar las moscas, pero uno ve más que un detective de película. El sol está que quema las brevas y este pueblo está más embolatao que un piojo en una peluca. Yo no digo na, pero es que da grima ver cómo se está cayendo todo a pedazos mientras los que mandan están más perdidos que la mamá del Chavo. Aquí les traigo el veneno de la semana, no porque yo quiera, sino porque el que calla otorga y yo ya soy muy viejo para andar con secretos. Póngale cuidao a lo que le voy a soltar, que esto no lo dicen en la emisora ni de vainas, porque allá todos están comiendo del mismo plato y no van a morder la mano que les da el mendrugo. Bienvenidos a mi rincón, el único lugar donde la verdad sale sin anestesia y con toda la mugre que le corresponde. ¡Arranquemos pues!
Mire pues… yo no entiendo pa' qué tenemos una oficina de prensa en la alcaldía si lo único que hacen es sacar fotos al alcalde hasta cuando se está bañando, ¡hágame el bendito favor! Parece que estarían promocionando a un modelo de revista y no a un mandatario que ponga orden. Publican que si el alcalde desayunó, que si se puso la camisa limpia, que si saludó a una vieja en la esquina… pura pendejada, mijo. Mientras tanto, las calles están vueltas una miseria y la gente no tiene ni dónde pararse. Pero eso sí, pa'l Facebook y pa'l Instagram si hay tiempo y plata, mandan a un muchachito con una cámara de esas finas a que le tome el perfil más bonito. Yo me pregunto: ¿es que nos gobierna un alcalde o un «influencer» de esos que no sirven pa' na? La prensa de la región parece que tuviera un bozal de arepa, porque no dicen ni mu de los huecos pero sí nos cuentan hasta de qué color son los calzoncillos del patrón. ¡Qué falta de respeto con este pueblo, por mi madre!
Y hablando del alcalde, mire usté lo que pasa en la taberna La Chiflada. El hombre bien campante, tomándose sus chorros, ¡y bien alegre el berraco! Lo de él es que se encanta en esa cantina, se pone los traguitos hasta altas horas de la noche y, como es el alcalde, a la hora de cierre siguen encerrados allá, dándole hasta que el amanecer los pille. Yo no digo que uno no se pueda tomar un tinto con veneno de vez en cuando, pero hombre, tenga un poquito de decencia. Por el Instagram y el Facebook no se pone orden, ni se arreglan los puentes, ni se saca a los vagos de las esquinas. Mientras el hombre está allá dándole al pico de la botella y riéndose con los amigos, las veredas están incomunicadas, las parrillas de las alcantarillas rotas, las calles de San Félix parecen muladares. Pero claro, como en la oficina de prensa no van a publicar eso del hombre encerrado hasta tarde, entonces aquí no ha pasado nada. Salamina no se maneja desde una mesa de cantina, mijo, se maneja con pantalones y con autoridad, algo que le quedó grande a este señor. A este paso, vamos a terminar todos chiflados, pero de la pura hambre y del desorden tan berraco que hay.
Váyase usted a dar una vuelta por las galerías pa' que vea lo que es bueno. La administración pasada, que era otra joyita, dejó eso lleno de licencias para que abrieran locales de esas niñas de la vida alegre. Y yo no juzgo el trabajo de nadie, cada quien se gana la vida como puede, pero es que usted entra allá y lo que encuentra es el puro infierno. Indigentes por todos lados, muchachos oliendo a bóxer que parece que tuvieran el cerebro frito, y un olor a prado que tumba a cualquiera. ¿Y la autoridad? ¡Bien, gracias!, a dos cuadras y ni se asoman por allá porque les da miedo ensuciarse los zapatos. Los jóvenes están perdidos en las drogas en las Escaleras de Fundadores, en el parque del antiguo colegio de La Presentación y hasta en el parque del cementerio, que ni a los muertos dejan descansar en paz. El pueblo se nos volvió un fumadero a cielo abierto y el alcalde bien cómodo allá en su silla o en la Chiflada. Da es dolor ver a los pelaos así, hechos una miseria, mientras el gobierno municipal mira pa'l techo.
¡Ah! Pero lo más triste es lo de la Casa del Niño, esa que llamaban la del gamín. Eso era un predio con alma, mijo, ahí ya funcionaba un centro pa' rehabilitar a los muchachos que estaban en el vicio. Había un propósito, había una esperanza. Pero vea pues cómo es la jugada: ahora dizque esa propiedad está en manos de un particular que se está llenando los bolsillos, mientras el municipio se hace el guevón. ¿Dónde estuvo el liderazgo ahí? Se necesitaba era un alcalde con berraquera que sentara a todos del norte, que hablara con el Bienestar Familiar y el SENA, y volviera eso un centro zonal de verdad. Hubiera servido pa' todo el norte de Caldas, no solo pa' nosotros. Pero no, como no hay visión ni ganas de trabajar por el pobre, prefirieron dejar que eso se perdiera. Y mientras tanto, las pobres madres de aquí tienen que empeñar hasta el alma pa' pagar fortunas y mandar a sus hijos a otros pueblos a ver si se curan. ¡Qué pecado, de verdad!
Pero ¿sabe qué es lo que más piedra me da, mijo? La misma gente de aquí. Todos ven el tierrero, todos ven a los gamines robando, todos ven que no hay alcalde… ¿y qué hacen? ¡Nada! Se meten en Facebook, le dan «Me gusta» a cualquier pendejada y no dicen ni esta boca es mía. Somos una comunidad que no opina, que le da miedo que le quiten el puestico o que el político no le vuelva a dar el saludo. Solo unos poquitos, que se cuentan con los dedos de una mano, son los que se atreven a cantar las verdades, ya esos los tildan de locos o de amargados. Los medios de comunicación de aquí son unos vendidos, solo hablan lo que les conviene pa' que les den la pauta. Es una sociedad de sordos, mudos y ciegos. Si nosotros no exigimos, este pueblo se lo lleva el que trajo la gallina. Dejen de ser tan lambones y comiencen a ser ciudadanos de verdad, que el derecho a la queja es gratis y todavía no lo han prohibido.
Haber mijo, póngale cuidao a esta perla porque aquí la cosa se puso color de hormiga. Dizque llamaron a los concejales a sesiones extraordinarias… pura carrera y misterio pa' pedir que autoricen al alcalde a pedir un préstamo de tres mil trescientos melones de pesos. ¡Válgame Dios! Dizque pa' financiar el Plan de Desarrollo a estas alturas del partido. Yo no soy ningún sabelotodo, pero si uno va a hacer una casa, uno sabe desde el principio cuánto se va a gastar, no sale a mita de muro a pedir prestao porque se le olvidó comprar el cemento. Eso me huele a pura improvisación de esa berraca, o a que están embolando la plata en otras pendejadas. El secretario de planeación se paró allá a decir un poco de babosadas ya dar vueltas como perro pa' echarse, sin decir nada claro, puras especulaciones que no convencerán ni al más pendejo. Y lo más preocupante es que no hay plata en la caja, el recaudo está más flaco que modelo de pasarela, pero sí quieren dejar al pueblo endeudao hasta el cogote por años. Yo no digo na, pero es que esto me recuerda mucho al tal Ospina, que antes de las elecciones pasadas nos clavó dos mil quinientos melones pa' unas placas huella que dejaron más dudas que un examen de paternidad y todavía las estamos debiendo. ¡Ojo pues, señores concejales! Que su firma pesa y el patrimonio es de todos, no es pa' que lo repartan como si fuera herencia de abuelo rico justo cuando ya se siente el olor a campaña. Tres mil trescientos melones es mucha plata pa' que se la humo en puras divagaciones. Yo ahí les dejo la espinita, a ver si les pica o si se quedan callaos recibiendo el tamal.
¡Ya me voy que me dio fatiga! Bueno mijitos, ya le solté mucha lengua y me está dando como un bajón de azúcar. Además, allá veo venir al sargento y ese hombre me tiene entre ojos porque dice que yo alboroto el avispero. Yo no alboroto nada, yo solo digo lo que es. Salamina está más oscura que el sobaco de un minero y si no despertamos nos vamos a quedar sin pueblo. El liderazgo no se compra en la tienda, eso se tiene o no se tiene, y aquí lo que hay es un vacío más grande que el que dejaron los que se llevaron la plata de la Casa del Niño. Me voy a ver si me tomo un tintico allí en la esquina, a ver si se me pasa la rabia. Piense en lo que le dije, no se queda ahí como un poste, que la vida se le va dando clics y el pueblo se le va por el caño. ¡Nos vemos la otra semana si es que Dios quiere y el alcalde no nos vende el parque! ¡Se cuida, oyó!
2 respuestas
Tenemos un Alcalde sin identidad ni amor propio por el pueblo se ufanaba que el sueño ser Alcalde para que me pregunto si es el más viajero sin importar lo que pase en su Municipio claro que mientras la oficina sea en la Florida allá en Mzles asi para que Alcalde este salió más avispado que los otros aunque es copia fiel del tal Ospina Rosas que para muchos buen Alcalde pero cuanto se embolsillo que paso con el Plan de Vivienda de la Agripina los 100 millones aprobados en un proyecto por parte del Concejo Mpal y asi quiere gobernar otra vez para dejar a Salamina en ruinas como hizo la anterior administración mientras esta va igual las Rumbas y el Consumo de Drogas en alto porcentaje igual los desmanes no ahi Autoridad Local creen que pavimentando calles dandose vitrina eso es gobernar por lo menos demuestre porque el pueblo lo eligio ahi Secretario de Gobierno igual sin sentido de pertenencia poco le importa Salamina que ha echo este engreido nada preocupense algo en este periodo que les queda basta de tanto engaño .
Quiero felicitar públicamente a la persona que escribió este mensaje. Más allá de si todos compartimos cada palabra, lo verdaderamente valioso es la valentía de expresarse, de no quedarse en silencio frente a lo que considera que no está bien.
Los pueblos crecen cuando su gente opina, cuestiona y participa. Salamina necesita precisamente eso: ciudadanos atentos, críticos y comprometidos con su realidad. Callar nunca ha sido opción cuando se trata del bienestar colectivo.
Ojalá este tipo de voces no se apaguen, sino que se multipliquen. Que más personas se animen a decir lo que piensan, siempre con respeto, pero con firmeza. Porque solo así, a través de la participación activa, se puede lograr que quienes gobiernan escuchen y entiendan que hay cosas que deben mejorar.
Este no es un ataque, es un llamado. Y los llamados, cuando nacen desde la preocupación por el pueblo, merecen ser reconocidos.
Sigamos hablando, sigamos participando. Salamina lo necesita.