El Trueque del Libro y los Juegos Tradicionales celebran la esencia de Salamina
Hay tradiciones que nacen por decreto, otras por costumbre y algunas pocas por la voluntad de personas que se niegan a quedarse de brazos cruzados frente a las dificultades de su comunidad. El Trueque del Libro y el Festival de Juegos Tradicionales de Salamina pertenecen a esta última categoría. Lo que hoy es una de las actividades culturales más queridas del municipio tuvo su origen hace más de dos décadas en un gesto sencillo de solidaridad, cuando un grupo de amigos decidió tender la mano a los habitantes de San Félix en momentos complejos para la economía rural.
Desde entonces, aquella iniciativa fue creciendo hasta convertirse en un encuentro que cada año reúne a niños, jóvenes y adultos alrededor de los libros, los juegos de antaño y la memoria colectiva. Este 7 de junio, mientras Salamina conmemora 201 años de fundación, la comunidad volverá a encontrarse para celebrar la edición número 24 del Trueque del Libro y la octava versión del Festival de Juegos Tradicionales, una jornada que más que un evento cultural es un homenaje a la identidad, la amistad y las pequeñas cosas que siguen dando sentido a la vida de los pueblos.
Con el paso de los años, el encuentro también ha despertado el interés y el cariño de visitantes llegados de distintos lugares del departamento y del país. Muchos de ellos descubren por primera vez una celebración donde los libros se intercambian como un gesto de amistad y donde los juegos tradicionales vuelven a ocupar las calles como en los tiempos de antes. Para quienes llegan desde fuera, resulta sorprendente encontrar una comunidad que conserva con tanto entusiasmo sus costumbres y las comparte generosamente con quienes deciden sumarse a la fiesta. No son pocos los visitantes que regresan año tras año, atraídos por la calidez de la gente, la riqueza cultural del evento y la magia de una jornada que logra reunir memoria, tradición y alegría en un mismo escenario.
Este 7 de junio, mientras la Ciudad Luz de Caldas celebra 201 años de historia, sus calles volverán a llenarse de libros, de recuerdos, de trompos girando sobre el pavimento y de niños de todas las edades redescubriendo la alegría de jugar. Será la edición número 24 del Trueque del Libro y la octava del Festival de Juegos Tradicionales, una cita que desde hace más de dos décadas se ha convertido en patrimonio afectivo de los salamineños.
Pero para entender la importancia de esta jornada es necesario regresar al año 2000.
Por aquellos días, el corregimiento de San Félix atravesaba momentos difíciles. Mientras gran parte del país sufría los efectos de la violencia, algunas comunidades rurales enfrentaban además profundas dificultades económicas. Fue entonces cuando un grupo de amigos, liderados por Camilo Bernal, decidió que la mejor respuesta no era la indiferencia sino la solidaridad.
La idea parecía sencilla: visitar San Félix e intercambiar productos con sus habitantes. Ellos producían maíz, papa, trigo y otros alimentos. Lo que comenzó como un acto de apoyo comunitario terminó despertando una poderosa red de colaboración entre vecinos, amigos y familias.
Aquella experiencia sembró una semilla.
Con el paso del tiempo, las actividades se multiplicaron. Llegaron los encuentros comunitarios, las jornadas solidarias y los festivales para recaudar fondos destinados a las familias más necesitadas de las veredas. En esa labor, Bernal encontró aliados invaluables, entre ellos el recordado comunicador conocido como el Mono Cabuyo, quien acompañó numerosas iniciativas y ayudó a llevar el mensaje a diferentes rincones de la región.
La experiencia trascendió las fronteras de Salamina. Pereira, Chinchiná, Santa Rosa de Cabal, Pácora, Aguadas, La Merced y otros municipios conocieron de cerca aquellas actividades que tenían como principal propósito ayudar a quien más lo necesitara.
Sin embargo, en medio de aquellos recorridos surgió una preocupación inesperada.
En las veredas, muchos niños ya no tenían acceso a los juegos que habían marcado la infancia de generaciones enteras. El trompo, el yoyo, las bolas y tantas otras formas de diversión tradicional comenzaban a desaparecer ante el avance de nuevas tecnologías y nuevas formas de entretenimiento.
Entonces nació una nueva idea.
Si los adultos podían intercambiar productos, ¿por qué no intercambiar también saberes, recuerdos y cultura? ¿Por qué no rescatar aquello que estaba desapareciendo?
Así surgieron iniciativas que con el tiempo se convertirían en el Trueque del Libro, el Libro Viajero y, años más tarde, el Festival de Juegos Tradicionales.
La propuesta era simple pero poderosa: cambiar un libro por otro, compartir lecturas, estimular la imaginación y recuperar el valor de los encuentros humanos. Paralelamente, los juegos tradicionales regresaron a los espacios públicos para recordar que la infancia también puede construirse con un trompo, una cuerda o un yoyo.
Durante más de dos décadas, estas actividades han logrado algo extraordinario: unir generaciones.
Los abuelos enseñan a jugar a los nietos. Los padres recuerdan sus propias historias. Los niños descubren que la diversión puede existir más allá de una pantalla. Los libros pasan de mano en mano llevando consigo historias, conocimientos y sueños.
Por eso la edición de este año tiene un significado especial.
Además de celebrar los 201 años de la fundación de Salamina, el evento servirá como escenario para el lanzamiento de «Balcón Bicentenario», una obra que rinde homenaje a la historia, la arquitectura y el espíritu de la Ciudad Luz.
La letra pertenece a Eleuterio Gómez, la composición musical al maestro Raúl Valdez, nacido en Neuquén, y será interpretada por la cantante Celeste Jara, nieta del inolvidable cantautor chileno Víctor Jara. Un encuentro artístico que une territorios, generaciones y memorias alrededor de una misma celebración.
La jornada cuenta además con el apoyo permanente de Jorge Hernán Orozco y Niguatour, así como de numerosos colectivos y ciudadanos que durante años han contribuido a mantener viva esta tradición.
Quizás la mejor definición de este encuentro la ofrece el propio espíritu que lo inspira: volver a ser niños.
Volver a sorprenderse con un libro. Volver a emocionarse con un trompo girando. Volver a descubrir que la cultura no es solamente lo que se conserva en los museos o en las bibliotecas, sino también aquello que una comunidad decide transmitir de generación en generación.
Cuando este 7 de junio las plazas y calles de Salamina vuelvan a llenarse de juegos, libros y música, no se estará celebrando únicamente un evento cultural. Se estará celebrando una forma de entender la vida: aquella que reconoce que la solidaridad, la memoria y la cultura siguen siendo los mejores caminos para construir comunidad.
Y mientras un niño aprenda a lanzar un yoyo o un lector encuentre un nuevo libro para llevar a casa, la historia que comenzó hace más de dos décadas seguirá escribiendo nuevas páginas.
Balcón Bicentenario
Canción conmemorativa de los 201 años de Salamina.
Balcón Bicentenario
Balcón de sueños sobre el cafetal,
tus calles despiertan la memoria,
con campanas besando el solar
y un cielo de estrellas sobre el umbral.
Tus balcones guardan serenatas,
historias viejas de amor y café;
la neblina abraza tus montañas
como un poema al amanecer,
donde el tiempo vuelve a florecer.
Pueblo noble de puertas abiertas,
de manos sencillas y fe ancestral,
cada esquina conserva la huella
de un pasado que sigue inmortal,
como un faro encendido en la tierra natal.
Cuando la noche acaricia la plaza,
un tiple suspira su canción,
y la luna derrama en tus calles
la ternura de su resplandor,
sobre dos siglos de gloria y honor.
Salamina, rincón de esperanza,
joya viva del viejo ayer,
que jamás se apague tu llama
ni tu magia de amanecer,
porque naciste para siempre vencer.
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Ficha técnica
Título: Balcón Bicentenario
Autor: Eleuterio Gómez Valencia
Compositores: Raúl Valdez Jr. – Eleuterio Gomez
Intérpretes: Juglares del Limay
Voz solista: Celeste Jara
Grabada en Estudios Telefé Neuquén – Canal 7
Mezcla: Eleuterio Gomez – Raúl Valdez Jr. – Geraldine Celeste Jara
Mayo 20 a junio 5 de 2026