
La tecnología: ¿Potenciador de habilidades o prótesis de nuestra cognición?
El acceso ilimitado a la información paradójicamente nos sumerge en un nuevo oscurantismo. Al delegar procesos como la metacognición a la inteligencia artificial, corremos el riesgo de reemplazar el pensamiento propio por prótesis digitales. La clave no es facilitar lo «tedioso», sino usar la tecnología como un trampolín efímero que impulse nuestras ideas sin anular nuestra autonomía mental.