En Salamina sobran las fotos, pero faltan vehículos para salvar vidas
Hay una pregunta que el alcalde de Salamina, Manuel Fermín Giraldo Gutiérrez, debería poder responder sin cámaras, sin discursos y sin ceremonias: ¿qué está haciendo su administración para que los bomberos tengan los vehículos y equipos que necesitan?
Me la plantea una denuncia ciudadana que encontré recorriendo las redes sociales, no precisamente las de la alcaldía, porque allí me bloquearon y a pesar de una acción de tutela nunca las activaron actuando bajo la complacencia del juzgado, y su contenido preocupa. Habla de inversiones millonarias en la estación, de obras cuya utilidad se cuestiona y, sobre todo, de una camioneta de respuesta rápida que habría quedado fuera de servicio por una avería en el motor. Según la publicación, el vehículo, que se usa en distintas labores de apoyo, lleva unos quince días parado. No he podido verificar su estado mecánico ni si ya fue reparado. Aun así, la denuncia merece una explicación pública, porque cuando se trata de incendios, accidentes o heridos, cualquier falla en la capacidad de respuesta puede costar caro. Y de ahí arranca el verdadero problema.
Una estación de millones y un vehículo que no sale
Según el relato ciudadano, hace unos quince años demolieron la antigua estación de bomberos. Después se levantó una primera etapa de la nueva sede que quedó inconclusa, y años más tarde se construyó otra estructura, usada sobre todo para guardar dos máquinas. El autor calcula que ambas obras podrían superar los 3.000 millones de pesos. Esa cifra necesita respaldo en documentos: los contratos, los valores realmente ejecutados, las fuentes de financiación y las administraciones responsables de cada obra. Sería irresponsable cargarle esas inversiones al actual alcalde sin saber cuándo se hicieron ni quién decidió.
Lo que no puede aplazarse es la discusión de fondo: ¿se ha invertido en cemento mientras se descuida la capacidad de operar? Una estación es necesaria, los vehículos deben guardarse en algún lado y los socorristas merecen instalaciones dignas; nadie lo discute. Lo que cuesta justificar es tener edificio mientras la comunidad denuncia que faltan equipos para responder. Las llamas no esperan a que arreglen un motor, y una persona que necesita ser trasladada con urgencia tampoco.
San Félix, siempre esperando
Conozco San Félix, nací allí, vivi mi infancia y algo de mi juventud y sé lo que significa vivir lejos de los hospitales con más recursos. Allí una emergencia se complica por la distancia, por el estado de las vías y por la disponibilidad del transporte.
Y no es un reclamo nuevo. En febrero de 2020, el diario LA PATRIA publicó una nota sobre un incendio en el corregimiento. El socorrista Germán Carmona Giraldo explicó que los bomberos tardaron en llegar porque la máquina era demasiado pesada, y que cuando por fin llegaron, la comunidad ya había controlado las llamas. En ese mismo informe, el capitán Óscar Mejía, delegado departamental de bomberos, planteó que cada corregimiento tuviera una subestación con equipos básicos para actuar mientras llegaba el apoyo. De eso han pasado más de seis años. ¿Qué se hizo en este tiempo? ¿Qué compromisos asumieron las administraciones? ¿Existe algún proyecto para dotar a San Félix de equipos de primera respuesta o de un vehículo apropiado para su terreno?
En marzo de 2026, la Dirección Territorial de Salud de Caldas entregó equipos biomédicos al Centro de Salud de San Félix, una gestión que hay que reconocer. Pero la dotación médica no resuelve el transporte asistencial ni reemplaza los equipos contra incendios. La comunidad tiene derecho a saber en qué condiciones está el servicio de ambulancia y con qué cuenta para incendios y rescates. Sería bueno que el alcalde subiera a San Félix, hablara con su gente y regresara con compromisos que se puedan verificar.
Gobernar no es posar para la foto
Como periodista, me inquieta la distancia que puede abrirse entre la imagen pública de una administración y las necesidades de quienes la eligieron. Las redes permiten mostrar reuniones, recorridos, anuncios y fotos con funcionarios, y eso forma parte de la comunicación institucional. El problema empieza cuando la exposición del gobernante ocupa el lugar de la información sobre resultados. Una foto con un funcionario departamental no demuestra que llegó una ambulancia, y un video desde una oficina no acredita que se gestionaron recursos para un carro de bomberos. Las gestiones se miden en proyectos, presupuestos, convenios y resultados que cualquier ciudadano pueda consultar.
Documentos visibles.
Por eso pregunto: ¿dónde están las solicitudes que la Alcaldía presentó ante la Gobernación de Caldas, el Ministerio del Interior y la Dirección Nacional de Bomberos? ¿Qué respuesta recibieron? ¿Cuánto dinero destina el municipio al mantenimiento de los vehículos del cuerpo de bomberos? ¿Hay un diagnóstico actualizado de sus necesidades y un plan para reparar o reemplazar la camioneta de la denuncia? No conozco las respuestas, y por eso las pregunto. Tampoco sería justo afirmar que no hay ninguna gestión sin revisar los expedientes. Pero un alcalde debe estar dispuesto a mostrar lo que hizo, explicar lo que no consiguió y responder por su administración. La comunicación oficial debería servir para eso.
Recursos hay; falta saber pedirlos
El 3 de marzo de 2026, la Gobernación de Caldas informó que invirtió 686 millones 900 mil pesos en dotación para los 32 cuerpos de bomberos oficiales y voluntarios del departamento: 65 radios digitales, 160 tramos de manguera y 32 camillas especiales para rescates, además del fortalecimiento de una red departamental de comunicaciones. No quiere decir que todos los municipios puedan recibir de inmediato una camioneta o una ambulancia, porque los recursos públicos tienen sus procedimientos. Pero sí muestra que hay puertas donde llevar necesidades y proyectos, y Salamina debe tocarlas con propuestas bien sustentadas.
A finales de agosto lo vimos de cerca. El 27 de agosto hubo un incendio forestal entre las veredas La India y El Botón, y los bomberos de Salamina necesitaron el apoyo de unidades de La Merced, Aranzazu y Pácora. Según la información divulgada al día siguiente, cerca de treinta bomberos participaron, y la Gobernación dijo que se coordinó con las autoridades municipales y departamentales para reforzar la respuesta. La cooperación entre municipios es valiosa, pero deja una duda incómoda: si hace falta ayuda de los vecinos para una emergencia, ¿qué pasaría con dos al mismo tiempo?
El problema no son los bomberos
Esto debe quedar claro: la crítica no va contra los integrantes del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Salamina. Son ellos quienes salen cuando hay un incendio, cuando un vehículo se accidenta o cuando una familia pide ayuda, muchas veces con recursos limitados, y su trabajo exige preparación, disciplina y una entrega que merece respeto. Lo que cuestionamos es la responsabilidad de quienes deben planificar, gestionar y respaldar el servicio. Una comunidad no puede depender de la buena voluntad de sus socorristas para tapar las deficiencias de sus equipos, ni tratar el mantenimiento de un vehículo esencial como un asunto menor. Si la camioneta está de verdad fuera de servicio, lo primero es saber cuánto cuesta repararla, qué recursos se necesitan y qué alternativa hay mientras tanto. Y eso debería decirse públicamente.
Un municipio golpeado que necesita prevención
Salamina todavía carga con las secuelas del terremoto del 10 de agosto, y esa experiencia debería servir para revisar qué tan preparado está el municipio ante nuevas emergencias. Después de un sismo no basta con evaluar las edificaciones averiadas; hay que mirar también en qué condiciones trabajan los organismos de socorro, con qué equipos de rescate cuentan, cómo están las comunicaciones y qué medios hay para trasladar heridos. El alcalde tiene la oportunidad de convertir esta preocupación ciudadana en una tarea concreta: reunir al comandante de bomberos, a las autoridades de gestión del riesgo, al hospital y a los representantes de San Félix para elaborar un inventario público de necesidades, y con ese inventario salir a gestionar los recursos. No hay que esperar otra tragedia para descubrir que un vehículo no funcionaba o que faltaba un equipo indispensable.
Las fotos quedan; las emergencias no esperan
Señor alcalde Manuel Fermín Giraldo Gutiérrez: no le pido que deje de publicar fotos ni videos. Está en su derecho de informar sobre lo que hace su administración. Le pido que acompañe esa información con resultados y documentos, para que los salamineños sepan qué se ha hecho por sus bomberos, para que los habitantes de San Félix conozcan qué posibilidades reales hay de mejorar la atención de sus emergencias, y para que alguien explique en qué estado está la camioneta denunciada y cómo se garantizará el servicio mientras siga inmovilizada, si todavía lo está. Y que alguien diga, con cifras comprobables, cuánto costaron las obras de la estación y qué necesidades operativas siguen pendientes. No se trata de pedir milagros, sino de exigir planificación y prioridades.
Ser alcalde de Salamina es administrar una cabecera urbana, un corregimiento como San Félix y numerosas veredas con necesidades distintas. Gobernar exige conocer esas diferencias y actuar en consecuencia: quien vive en el campo tiene el mismo derecho a una atención oportuna que quien vive junto al parque principal.
Me gustaría ver una foto del alcalde entregando las llaves de un vehículo de respuesta rápida, rodeado de los bomberos que lo van a usar. Y verlo anunciar una solución concreta para San Félix, con presupuesto, responsables y fecha. Esas sí serían fotos que valdría la pena publicar, y la Revista de Caldas tiene las puertas abiertas para publicar los hechos concretos así como las denuncias y cuestionamientos.
Mientras llegan, queda una pregunta: señor alcalde, si mañana hay un incendio grave en San Félix o un accidente con varios heridos en una carretera rural, ¿con qué vehículos, equipos y personal cuenta hoy el municipio para responder?
Porque cuando alguien llama pidiendo auxilio, no pregunta cuántas fotos se ha tomado el alcalde. Pregunta cuánto tardará en llegar la ayuda.
Un comentario
Buenas admiro la Editorial porqué nos mantiene informados de las novedades laa buenas noticias como también las malas que cuando algo no esta bien el deber es informar sin afectar ni herir susceptibilidades como ahi Libertad de Prensa la función es informar pasa que a esta Administración en nada le agrada los cuestionamientos se hace necesario porqué su Alcalde es un inepto lo más malo que ha habido en esa Alcaldia no ahi Liderazgo no ahi sentido de pertenencia el compromiso ninguno de Candidato presento un Programa de Gobierno que solo fue una farsa para hacerse elegir un mandatario que solo vino a vivir sabroso entonces que se puede esperar no mas observemos que pasa con los vehículos del Cuerpo de Bomberos como esa camioneta destinada para todo solo falta que se utilice como recolector de basuras cuando EMAS no tenga a disposición de prestar el servicio de recolección de basuras falta de respeto para los Salamineños como es posible que en esa camioneta se tenga que transportar adultos mayores en condiciones delicadas de salud eso es como llevar animales alli no existe dignidad para estos casos obvio no se esta censurando esta entidad trabajan con lo que tienen y pueden tienen su deficit entonces cuando la Gobernación y Alcaldia se van a comprometer en tener un Cuerpo de Bomberos con vehiculo de emergencia apto para un buen seevicio para que invertir en un viejo vehículo eso es elevar costos en su reparación convirtiendose en sacar y sacar dinero para seguir lo mismo el Alcalde no es muy acucioso se lo pasa viajando haciendo gestiones y alianzas entonces ahi esa misión con la Unidad Bomberil no más vitrinas ni modelajes en Instagram a trabajar demuestre para que es el mandatario de los Salamineños dele vergüenza acá tambien se necesita el compromiso del Concejo Mpal dizque la voz del pueblo por algo los elegimos no para debates y censuras que en nada nos benefician mas cuando salen a censurar lo bueno o malo de ese Alcalde