“¡Muy buenas tengan todos, mis queridos y fieles parroquianos de Salamina! Sírvanse un tinto bien cargado, amárrense los pantalones y prepárense, porque hoy vengo con el maletín lleno de verdades y la lengua más afilada que nunca. ¡Bienvenidos al Rincón donde nadie se esconde!”
Apenas llegando a esta esquina, mis estimados, hay dos cosillas fundamentales que quiero dejar grabadas en piedra. La primera es levantar mi voz, con toda la fuerza de mis pulmones y la rabia contenida en la ruana, para protestar de la manera más enérgica y dura contra el asqueroso intento de callar la voz de la Revista de Caldas. Que se enteren esos bandidos de cuello blanco y esos resentidos de alcantarilla: intentar tumbar nuestra plataforma no es solo un ataque contra Eleuterio, nuestro codirector, propietario y editor. No, señores. Querer enmudecer este portal es querer taparle la boca a todo un pueblo y pisotear el trabajo de un equipo editorial de lujo, donde nos partimos el lomo el Dr. José Luis Gutiérrez Noreña, el Dr. Rafael Rodríguez Jaraba, el Dr. Bonel Nieto Castaño, la Dra. Xozima Mayerle Solís, el Dr. Carlos Arenas, y por supuesto, las plumas irreverentes de Mercurio, mi compadre Majencio y yo.
Claro que intentar callarme a mí les va a quedar un poquito más difícil, porque yo sí me gasto las suelas transitando las calles de Salamina, yo sí vivo respirando el aroma de este cafetal que tanto queremos y a mí me pueden encontrar muy fácil si se ponen a investigar. Porque les advierto una cosa: aunque nadie en este municipio sabe a ciencia cierta quién soy yo, yo sí conozco perfectamente la cara, el nombre, los negocios torcidos y las mañas de muchos de los que hoy están persiguiendo y hostigando a Eleuterio.
Y miren, que yo le diga por su nombre de pila no es igualado, es por el puro respeto y el cariño de toda una vida, porque para mí siempre será simplemente Tello. Gran amigo de mi juventud, un hombre que toda la vida ha sudado la camiseta tratando de hacer cosas buenas por este pueblo sin pedir nada a cambio. Esta semana, cuando me llamó con el alma rota, llorando como lloran los hombres machos —con lágrimas de impotencia y de indignación—, me decía con la voz quebrada que no era justo que le hicieran semejante canallada. Ya el año pasado, los mismos de siempre, intentaron por las vías oficiales que le clausuraran el dominio web, buscando cualquier leguleyada para apagar la revista. Como les quedó grande y no pudieron por la ley, esta vez decidieron jugar sucio, atacando directamente el corazón de nuestra plataforma en un ataque cibernético despiadado. Querían borrar nuestra historia, pero se estrellaron contra un muro.
Lo que esos genios del mal y delincuentes del teclado no sabían, es que Tello es un hombre supremamente ordenado. Esa disciplina férrea e impecable se la aprendió a uno de nuestros grandes maestros en el glorioso Instituto Salamina, el inolvidable don Gonzalo Marín (Q.E.P.D.). Don Gonzalo siempre nos machacaba en la cabeza el valor de la prevención y el orden, y por eso Tello, juicioso como el que más, cada tres días sin falta hace una copia de seguridad completa del sitio web y la guarda por fuera del servidor, en un lugar seguro donde las garras de estos criminales no podían llegar. ¡Eso fue lo que salvó la vida y la información de la revista! Si no hubiera sido por esa bendita costumbre y por el legado de nuestro maestro, hoy nos habría tocado iniciar desde absoluto cero, porque recuperar el contenido borrado o secuestrado por los servidores alterados (con esos dichosos errores 502 que provocaron a la fuerza) era una misión casi imposible.
Pero se les desapareció la virgen, señores saboteadores, porque las acciones legales que ya están en marcha van a caminar con paso firme. Sé perfectamente que la justicia en este país a veces es demorada y camina a paso de tortuga, pero de que alguien va a ir a pagar esta gracia tras las rejas de una cárcel, de eso no tengan la menor duda. El archivo digital con todos los datos técnicos del ataque, los rastros de las conexiones, las direcciones IP hostiles y las pruebas del sabotaje ya está en poder de la Fiscalía General de la Nación, pues desde el mismo día del atentado se interpuso una denuncia penal con todas las de la ley.
Llegar al autor material, a ese delincuente informático que alquilaron para que hundiera el dedo en el teclado, ya va a ser posible gracias al rastreo forense. Y de ahí a los autores intelectuales, a esos cobardes con poder que se esconden en oficinas bonitas mandando a tirar la piedra para esconder la mano, solo hay un pasito. Nosotros, el equipo de la revista y todo el pueblo que nos lee, tendremos la paciencia infinita de un arriero para esperar. Se van a caer las caretas y los queremos ver respondiendo ante los jueces.
Les confieso, mis queridos lectores, que en todos los años que llevo de conocerlo, jamás en la vida había visto a Tello tan desmoralizado, tan golpeado en su amor propio. Él siempre ha sido un hombre laborioso, un muchacho echado para adelante desde la época en que jugábamos juntos en el equipo de fútbol de la Calle San Juan de Dios, al lado de grandes amigos de este sector de Salamina como Coinel, Luis Guillermo, Freddy Gómez, Fernando Mejía, Fernando Gómez y tantos otros muchachos berracos de la barriada.
Tampoco lo vi rendirse cuando le metimos el hombro, junto a él y a Jorge Hernán Giraldo, para organizar y sacar adelante el primer campeonato departamental de baloncesto que se realizó en la historia por fuera de Manizales. ¡Qué épocas aquellas! Nos tocó a nosotros mismos, hombro a hombro con los muchachos de los equipos, ponernos el overol para construir las graderías y montar toda la iluminación, pero ojo, aclaro bien: no de todo el estadio, sino la iluminación específica para la parte de la cancha y las graderías de baloncesto del estadio Manuel S. Gómez, para que el pueblo tuviera un espectáculo digno bajo las estrellas. En esa gesta, con las manos ampolladas y sin un peso en el bolsillo, nunca lo vi derrotado ni desolado.
Y es que a la memoria de Tello hay que sumarle los pantalones que ha tenido desde jovencito. Muchos no recuerdan, o no les conviene recordar, que él fue uno de los líderes berracos que estuvo al frente, trabajando con el alma, para sacar adelante el histórico paro de estudiantes del Gran Instituto Salamina. Una lucha civil tan contundente en su época que dio como resultado nada más y nada menos que la visita del mismísimo Ministro de Educación de ese entonces, el doctor Luis Carlos Galán Sarmiento (Q.E.P.D.). ¿Y cuál fue el fruto de esa berrquera estudiantil? La construcción de la sede del Instituto en el sector de La Cuchilla. Una victoria histórica que, lastimosamente y por la desidia y absoluta falta de gestión de las administraciones de Salamina, lo dejaron acabar y desmoronar con los años. ¡Qué dolor ver cómo la desidia oficial tumba lo que la dignidad del pueblo levanta!
Pero los hombres grandes se conocen es en la caída. Como siempre lo ha hecho a lo largo de su vida, desde las canchas hasta las huelgas con ministros a bordo, Tello se sacudió el polvo y se levantó. Bueno, mejor dicho, entre todos los amigos, columnistas y colaboradores fieles lo rodeamos, le hicimos un escudo humano y digital, le devolvimos el aliento y esa misma noche, para la desgracia de los censuradores y alegría de los salamineños, la Revista de Caldas volvió a publicar con la frente en alto. Así que sigan gastando plata en ataques informáticos, señores políticos y corrompidos del municipio, que aquí hay revista para rato y la voz de Timoteo no la calla ningún virus informático.
El «modelo de Instagram» y el desmadre del espacio público. Y es que, mis queridos parroquianos, la falta de autoridad en Salamina ya no es preocupante, es galopante. Ahora resulta que al pueblo lo gobierna un «modelito de Instagram», más preocupado por el filtro de la foto, el selfi sonriente y el me gusta en redes sociales, que por bajarse del pedestal y gobernar como Dios manda. Mientras el hombre posa para las cámaras, el espacio público de nuestra Joya Arquitectónica se convirtió en tierra de nadie. La invasión es un descaro: para la muestra, vayan y miren ese vivero que montaron campantemente en todo el andén en la esquina de la licorera sobre la Calle Real. ¿Hasta cuándo los peatones vamos a tener que bajarnos a la calle a arriesgar la vida porque los andenes tienen dueño y mercancía privada?
Y ni hablemos del ya famoso puesto de dulces al frente mismo de la Alcaldía. ¡Qué joyita, hombre! Eso ya dejó de ser un puestico tradicional para volverse una cantina con todas las de la ley, con nevera propia, venta descarada de licor y música a todo taco hasta altas horas de la noche, dañándole la tranquilidad al centro histórico en la propia cara del alcalde, que prefiere mirar para otro lado.
Pero lo más feo, lo que verdaderamente da rabia y dolor de patria, es el desmadre en el que convirtieron nuestra plaza principal. Uno ya no sabe si llamarlo el Parque de Bolívar o el «Parqueadero de Bolívar», porque aquello da es vergüenza: una montonera de motos invadiendo un costado y carros particulares adueñándose de otros dos lados. Volvieron nuestro patrimonio un estacionamiento público a cielo abierto. El único pedazo que medio respetan es el frente de la Basílica de la Inmaculada Concepción, y no crean que es por temor de Dios o por respeto a la Iglesia, ¡qué va! Lo respetan simplemente porque allí la calle es tan angosta que si atraviesan un carro, bloquean el pueblo entero. ¡Póngase los pantalones, señor alcalde, que Salamina le quedó grande al modelo!
Para ir cerrando el maletín por hoy, mis queridos paisanos, bajemos la mirada de los balcones de Salamina y miremos el mapa de la patria, porque lo que se nos viene encima a nivel nacional no es juego. Ya está bueno de tanta quejadera en las esquinas y en los cafés si a la hora de la verdad nos gana la pereza o la bendita indiferencia. El destino de un pueblo no se cambia echando cantaleta en el Parque de Bolívar, se cambia con el tarjetón en la mano y la conciencia bien despierta. Ir a las urnas es una obligación moral; quedarse durmiendo el domingo de elecciones es regalarle el voto y el futuro de nuestros hijos a los mismos vividores de siempre. ¡Hay que salir a votar y votar bien, hombre!
Y para votar bien, no nos podemos dejar meter los dedos en la boca con esos cantos de sirena del progresismo estatal que todo lo quiere regalar, todo lo quiere controlar y al final lo único que hace es quebrar a los que sí trabajan. ¡Ojo con eso! La platica no nace en los árboles del gobierno, nace del sudor de la frente del campesino, del comerciante que madruga y del empresario que arriesga. Por eso, la invitación de este servidor es clara: hay que apoyar las opciones de centro o de derecha, propuestas que defiendan la libertad individual frente al control de los burócratas, que respeten la propiedad privada y que crean de verdad en el capital humano, en el mérito y en el esfuerzo de cada ciudadano, y no en la limosna del Estado que arrodilla a la gente.
Reflexión final: El progreso de Salamina y de Colombia no va a llegar en un decreto firmado en Bogotá por un burócrata con ínfulas de mesías. La verdadera riqueza de nuestra montaña está en la libertad de sembrar, de emprender, de pescar el sustento y de opinar sin que nos tumben las plataformas por decir la verdad. El progresismo estatal quiere ciudadanos mudos, dependientes y marchitos; la libertad necesita hombres y mujeres despiertos, berracos y libres en las urnas. Así que, mis desjuiciados, a sacudirse el polvo, a empacar la cédula y a defender la patria con berraquera. ¡Nos vemos en la próxima molienda de verdades! ¡He dicho!
Un comentario
Inicialmente Felicitarlos no dar brazo a torcer admiro su idoneidad para decir laa cosas como son asi les duela a una parranda de sinverguenzas que Adninistración tras Administración vienen robandose los Recursos hubo uno que hizo el negocio con los locales de la Galeria asi no más por encima ahora más pelao que sabaco de India el Teatro ha sido el fortín para apoderarse de los recursos para su restauración en los tales estudios la Iglesia de las Mercedes no ha sido ajena igual allí si que sacaron provecho la Escuela Taller desde el señor James Peña hasta ilustres personajes que echaron mano hasta de las herramientas vaya hoy desbalijada que para nadie es un secreto esa misma administración que vendio los locales saco provecho del Estadio Manuel S con la tal cancha sintética incluyendo silleteria Juan Pablo sabia de ese elefante blanco y asi la acepto ahora bién también saco provecho económico atrávez de los estudios al Teatro y los jugosos contratos será mentira que llegaba a una Panaderia a pedir un recibo en blanco para luego legalizar quién sabe cuantos Refrigerios esto me hace acordar en la Administtación de Germán Noreña quién administraba el Estadio le tocaba solo el mantenimiento de la cancha cuando era césped y facturaban por más jornales y venga firme sabiendo que no era asi no me explico porque la Contraloria y la Procuraduria no han iniciado Investigaciones porqué quiere Juan Pablo volver a ser Alcalde algo tapan quién destapara esa olla sin miedo esa Alcaldia solo burocracia investiguen en la Administración de Juan Pablo cuál fue la dotación en cuanto a Parque Automotor Vestuario y Maquinaria para la Defensa Civil ahora donde esta la Camioneta de la Defensa Civil la Camioneta de la Alcaldia esa misma la manejo Nestor ( Polilla) Señores de la Revista no se dejen callar están vulnerado el derecho a la Libre Expresión y como medio periodístico están es su deber de mantenernos informados este Alcalde Farandulero Parrandero Populista también quiere aprovechar ese empréstito como paso con otra perla que hizo un Coliseo hoy abandonado y convertido en caballerizas aunque en el campo dejo huellas con la entrega de Kits y aún la añoran en el Campo mientras que a Juan Pablo lo siguen esperando con las falsas promesas que no cumplió llegado el caso del empréstito mientras piensa en una Cubierta en San Félix reparación de sus carreteras y calles este Alcalde le gusta el cemento como a Juan Pablo si llegan obras con los 3 mil 300 millones veedurias mire no más ese robo en la pavimentación de las calles del Pío 12 y la de la Galeria los guardas de movilidad sirvan para algo regulen el parqueo de vehículos y motos en el Parque Bolivar y la Galeria acaso en hablarle con tono desafiante al ciudadano y ese petardo de Gobierno preocupese por el pueblo donde esta ese sentido de pertenencia que no se le ve claro que se cree mucho cuando sale con la gorra de la Policia a defender al Alcalde definitivamente mucho lambezuela en esa Administración y el Concejo Mpal