Nuevo día Festivo en Colombia: Análisis de una decisión – Impacto Económico
Cuando se platea el tema de los días festivos en nuestro país, que derivan en la mayoría de los casos en los conocidos “puentes”, aparecen los defensores y los detractores de la situación. En forma concreta se abordará el tema desde el punto de vista económico para tratar de dilucidar a quienes beneficia y a quienes no, la existencia de los llamados días de fiesta. Colombia acaba de sumar un nuevo día festivo a su calendario, lo que eleva a 19 días feriados oficiales en 2026. Esta cifra posiciona al país como el que tiene más días festivos entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Pero ¿qué consecuencias tiene esta cantidad de festivos para las empresas y la economía nacional?
Con la aprobación de la Ley 2578 de 2026, que declara el 9 de julio como el Día de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, el feriado se trasladará al lunes 13 de julio según lo estipulado en la “Ley Emiliani” de «puentes festivos». El calendario 2026 incluye: en enero, dos festivos; en marzo, uno; en abril, dos; en mayo, dos; en junio, tres; en julio, dos; en agosto, dos; en octubre, uno; en noviembre, dos y en diciembre, dos. De estos 19 días, 13 son de origen religioso y 6 de origen cívico. Además, 17 caen entre semana, convirtiéndose en «puentes» que afectan la productividad según lo manifiestan algunos representantes de la industria. Cálculos a mano alzada indican que la rentabilidad de las empresas se reduce entre 20% y 30%. A grandes rasgos los efectos identificados son:
1. Aumento de Costos Laborales
En Colombia, trabajar un día festivo le cuesta a una empresa tres veces más que un día normal. El empleador debe pagar: el salario regular del día más dos salarios adicionales por cada día festivo trabajado. Una empresa con 100 trabajadores paga aproximadamente 2.000 salarios mínimos diarios al mes; si trabaja los feriados, esta cifra aumenta a 2.200 salarios, es decir, un incremento del +10% en costos de producción. Los trabajadores que laboran en festivos reciben el 75% más frente a una jornada ordinaria.
2. Reducción de la Productividad
Las ventas de centros comerciales se merman en -65% durante días feriados, con un impacto adicional de -35% en los días contiguos. (FENALCO)
3. Paralización de Industrias
Las industrias que requieren día hábil para producir (textil, moda, manufactura) deben casi paralizar sus operaciones o producir a costos más altos por los recargos laborales.
4. Otros Impactos Económicos
– Sectores con operación continua tales como, salud, industria láctea, gas, enfrentan sobrecostos obligatorios.
– Las empresas deben reorganizar turnos para evitar costos adicionales, lo que complica la gestión operativa
– El riesgo de reclamaciones judiciales por recargos no liquidados aumenta cuando las empresas no actualizan sus prácticas
Colombia ocupa la última casilla en la OCDE en productividad laboral, según registros del organismo. Con 19 festivos y 8 horas diarias, los colombianos dejan de trabajar aproximadamente 152 horas al año, resultando en 2.084 horas efectivas trabajadas en 2026. Colombia tiene 9 días más que el promedio de países desarrollados, en días festivos. Con respecto a Latinoamérica, la comparación es tan disímil que, por ejemplo, Venezuela registra 25 días festivos; Colombia y Argentina, 19, mientras que Brasil tiene 11, Ecuador 10 y México 9.
Sin embargo, hay sectores de la economía nacional que reconocen beneficios por los días festivos y de forma casi que automática se piensa en las empresas del sector turismo y el ocio, cuya productividad es positiva. Por lo tanto, la decisión que se analiza, tiene también defensores. Tal la cita, por ejemplo, del escritor y economista, Bonel Patiño Noreña, quien, en un texto con base en las teorías económicas de Keynes, para algunos el padre de la macroeconomía, escribe con respecto a lo que denomina “La economía del ocio” lo siguiente: “…Nuestra visión parte del simple presupuesto de que no puede haber laboriosidad sin ocio. Ambos, ocio y laboriosidad se retroalimentan; así, desde el punto de vista matemático y económico, sea factible medir los efectos de la laboriosidad y sea imposible cuantificar las bondades del ocio. Para la calidad y la productividad del proceso económico, el ocio es tan esencial como el aire que respiramos…El ocio es una internalidad al proceso productivo. Es algo inherente a su cualificación.” (El óptimo social en Keynes. Página 100).
El desafío para Colombia es equilibrar el derecho al descanso con la necesidad de aumentar la productividad, especialmente en un contexto de reducción gradual de la jornada laboral (de 44 a 42 horas semanales desde diciembre 2025). La evidencia muestra que el número de festivos no determina la productividad laboral. Los países con más días de descanso pueden tener igualmente alta productividad, mientras que en otros, la relación es más compleja y depende de múltiples factores estructurales, tales como: Informalidad laboral y sectores de bajo valor agregado; mayor uso de tecnología avanzada y capital humano con educación, capacitación y salud y un postulado que ha hecho carrera al interior de las empresas, bienestar laboral, porque el descanso adecuado reduce el agotamiento y mejora el rendimiento en el largo plazo. Ante esto se podría afirmar que La brecha de productividad con la OCDE (70% menos) no se resolverá con menos festivos, sino con reformas estructurales en tecnología, educación y transformación productiva.
Revisadas las cifras se encuentra que el sector turismo representa aproximadamente del 2,2% al 2,4% del PIB colombiano según la Cuenta Satélite de Turismo con la metodología oficial del DANE. El sector consolidó su recuperación postpandemia con más de 900.000 empleos y crecimiento sostenido en turismo interno, siendo un motor económico clave para los territorios. Para el año 2034 se calcula que el aporte al PIB podría ser del 5,3%. Por su parte, de acuerdo con el último número de la revista FORBES (edición junio 2026), “…el ocio mueve inversiones multimillonarias y se consolida como uno de los sectores más dinámicos de la economía “. Dice, además, “Según el DANE, las actividades artísticas, de entretenimiento y recreación crecieron 9,9% en 2025 y aportaron 0,4 puntos porcentuales al crecimiento total del PIB, que fue de 2,6%. En otras palabras: una porción importante del crecimiento económico reciente vino de actividades ligadas al tiempo libre y al consumo de experiencias.”
Contrastando entonces las dos visiones del tema, como ocurre con cualquier medida económica, de lado y lado hay argumentos para reconocer o no la adopción del nuevo día festivo, pero ya oficializado a través de una ley de la república.
El gremio que agrupa a los industriales del país (ANDI), en comunicado de prensa, si bien reconocen la importancia cultural y religiosa de la festividad, “han reiterado que el sector productivo necesita garantías y equilibrio. Han hecho especial hincapié en la necesidad de proteger a las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes), para que el aumento en los costos laborales y la reducción de jornadas no afecten su sostenibilidad ni su capacidad de supervivencia frente a los hechos cumplidos”.
Por la otra orilla y retomando a John Maynard Keynes, quien reconoce el valor económico del ocio, los días festivos no son «pérdida de productividad», sino componentes de la demanda agregada que estimulan el consumo en sectores como turismo, comercio y servicios.
El problema de Colombia no es el exceso de festivos, sino la insuficiente demanda agregada y la estructura productiva de bajo valor. Reducir festivos sin mejorar la productividad no resolverá el problema.