La Casita de Suso
3.- ¿Supieron el último que se anda regando por ahí como pólvora mal apagada? Pues resulta que empezaron a chismosear —y de paso a destilar veneno— por la campaña pa’ construirle la casita a don Suso. Sí, esa misma que nació del corazón solidario de un poco de gente buena.
Pero como siempre hay quienes no tienen oficio, ya salieron a criticar que el coronel Naranjo, junto con sus veteranos, se haya sumado al cuento. Que dizque eso tiene tinte político, que ya le están echando el sambenito de campaña… ¡Por Dios! ¿Desde cuándo ayudar a alguien en desgracia se volvió pecado político?
La verdad es que hay personajes en este pueblo que no aguantan ver que otros hagan las cosas bien. Porque eso sí: si no lo hacen ellos, entonces nadie más puede hacerlo. Les duele más la envidia que el dolor ajeno. Y como no tienen corazón pa’ ayudar, pues tampoco quieren que otros brillen.
Coronel, desde esta mesa de café le digo: siga pa’lante. Aquí muchos conocemos sus gestos, su don de gente y sus ganas de hacer las cosas con el alma. Y si algún día decide lanzarse pa’ alcalde, bienvenido sea. El pueblo lo respalda, lo conoce y más de uno se sentiría orgulloso de verlo liderar.
Eso sí, prepárese, porque los chismes no van a parar. Pero como decimos aquí en La Cigarra: si no hablan, es porque no está haciendo nada.
San Félix, la finca del municipio
4.- ¿Vieron pues que San Félix sigue como el hijo olvidado de la casa? ¡Ay, mijo! Uno no sabe si reír o llorar. Resulta que esa joya de tierra —que produce leche, papa, frijol y hasta turismo con esas palmas de cera que no hay en ninguna otra parte de Caldas— lleva nueve meses sin quien la administre. ¡Nueve! Como si fuera cualquier veredita de paso.
Y es que por allá solo mandan un inspector de policía y creen que con eso ya cumplieron. ¡No, señores! San Félix no es un potrero de finca, es una comunidad berraca, con historia, con gente trabajadora y con empresas que mueven la economía de Salamina sin hacer bulla. ¿Cuántas procesadoras de leche hay? ¡Cuatro! Y ni hablar del turismo, que cada puente se llena de gente tomándose fotos con las palmas, pero al momento de invertir, nadie aparece.
Aquí entre tinto y tinto, se dice que lo que hace falta no es más discursos diciendo que San Félix es muy importante, sino un corregidor con pantalones, que entienda la comunidad, la escuche y la defienda. Porque ya estuvo bueno de invisibilidad.
Salamina tiene una deuda grande con esa tierra, y no se paga con aplausos ni con fotos en campaña. Se paga con hechos. Así que, a el alcalde: ¡pónganse serio y deje de tratar a San Félix como si fuera el patio trasero del municipio!