Pulse PLAY para escuchar - La Revista de Caldas Radio
Logo La Revista de Caldas
Vol.

El Rincón de Timoteo: la sanción, el montaje y la fiebre de candidatos hoy

La sanción por desacato al alcalde y a la comisaria de Familia encendió a Salamina: montajes de esposas, un emperadorcito que sale a defender, un secretario convertido en jurisconsulto y una fila de precandidatos que ya se miran al espejo soñando con la Alcaldía.

Mis queridos lectores, esta semana me tocó hacer trabajo de campo, pero del serio. Nada de encuestas, estadísticas ni reuniones con aire acondicionado. Me eché a la calle, afiné la oreja y recorrí lo más granado, distinguido y exclusivo de la chismología salamineña, porque ya se sabe que aquí las noticias oficiales llegan tarde, pero el chisme siempre madruga.

Pasé por La Cigarra, donde una taza de café puede durar veinte minutos y una historia tres días; hice escala en el San Fernando, donde entre saludo y saludo siempre aparece alguien que sabe «la verdadera versión». Crucé el parque con paso lento, porque allí cualquier banca funciona como sala de redacción, y naturalmente llegué hasta la esquina del Embajador, también conocida como la Esquina Caliente, donde uno entra ignorante y sale con información suficiente para tumbar un gabinete. Y como periodista responsable de esta ciencia todavía no reconocida por las universidades, también me fui por la galería, territorio donde las noticias se pesan casi como la papa: por libras, por arrobas y, algunas veces, por toneladas.

Así que vengan, acomódense y agucen el oído, porque comienza la temporada en que Salamina se prepara para encender sus luces, sus faroles y también sus lenguas. Timoteo regresó cargado. Y esta semana… hay bastante para contar.

El chisme de esta semana, y quién sabe si del año, tiene nombre propio: la sanción por desacato impuesta al alcalde de Salamina y a la comisaria de Familia dentro de un trámite de tutela. ¡Ave María, mijos! Eso fue como soltar una caja de pólvora en mitad del parque. Apenas se conoció la decisión judicial comenzaron los comentarios, las interpretaciones, los memes y hasta montajes que muestran al alcalde esposado, como si ya lo hubieran sacado del Palacio Municipal entre policías.

Y ahí sí, dedo para abajo. Porque una cosa es criticar y otra muy distinta degradar a una persona. Yo he criticado al alcalde muchas veces por sus metidas de pata. ¿Y de manos? Eso no lo sé, no me consta y, por lo mismo, no lo puedo afirmar. Pero precisamente porque uno critica tiene también la obligación de saber dónde termina la sátira y dónde empieza el atropello. El alcalde podrá equivocarse, podrá tomar decisiones que merezcan cuestionamientos y podrá responder políticamente por lo que hace su administración. Pero sigue siendo una persona y merece respeto.

Y tampoco confundamos las cosas. Hasta donde este humilde Timoteo alcanza a entender, aquí no estamos hablando de una condena penal ni de que al alcalde lo hayan declarado delincuente. Estamos hablando de una sanción por desacato dentro del cumplimiento de una acción de tutela. La juez impuso tres días de arresto y una multa cercana a los tres millones de pesos tanto al alcalde como a la comisaria de Familia. Eso es serio, claro que sí. No es para echarlo debajo de la alfombra. Pero tampoco significa que inmediatamente tengan que llegar unos policías con las esposas.

Ese tipo de decisiones tiene un trámite judicial y debe surtirse la consulta ante el superior correspondiente. Solo después de esa revisión se sabrá si la sanción queda confirmada, modificada o revocada y, si queda en firme, entonces deberá cumplirse. Así que bajémosle un poquito a la película de cárcel, esposas y delincuentes. Critiquemos lo que haya que criticar. Preguntemos quién incumplió, por qué se llegó hasta un desacato y quién tenía la obligación de hacer cumplir la tutela. Eso sí es periodismo ciudadano. Pero ponerle esposas digitales a una persona antes de que el procedimiento judicial termine no es crítica política. Es otra cosa. Y a este Timoteo, por lo menos, ese chisme no le causa ninguna gracia. 👎 Dedo para abajo para semejante montaje.

Pero semejante revolcón judicial, como era de esperarse, dio para mucho más. No había terminado de enfriarse el Auto 513 cuando apareció el emperadorcito Juanpis a defender al alcalde y a explicarnos prácticamente que aquí no había pasado nada. ¡Ave María! Faltó poquito para que nos dijeran que la sanción era una felicitación de la juez y los tres días de arresto, unas vacaciones judiciales. No, mijos. Tampoco así. La sanción existe. Fue impuesta por una juez. Otra cosa, muy distinta, es que todavía deba surtir el grado de consulta ante el superior y que, por tanto, no esté ejecutoriada. Eso fue precisamente lo que ocurrió y eso es lo que hay que contar.

Ahora, a este Timoteo le quedó zumbando otra pregunta en la oreja: ¿quién asesoró al alcalde durante todo este berenjenal? Porque por ahí está el secretario Franklin, que cuando le arriman un papel jurídico se nos transforma en jurisconsulto de la República. Escribe unas epístolas tan largas que uno alcanza a comenzar la lectura en Salamina y termina llegando a Pácora. Mucho argumento, mucha interpretación, mucho latinajo imaginario… pero aquí el asunto era bastante más sencillo: había una orden de tutela y había que cumplirla.

Si su Secretaría era la encargada de asesorar jurídicamente al alcalde en este asunto, lo elemental habría sido advertirle: «Alcalde, póngalos a trabajar ya. Que la Comisaría resuelva lo pendiente, que se atienda la orden judicial y que al juzgado se le responda oportunamente.» Porque a una juez de la República no se la convence con discursos. Se le responde con actuaciones y documentos.

Y lo más curioso vino después. La propia Alcaldía expidió un comunicado explicando que la sanción no estaba en firme y que nadie había sido capturado. Correcto. Pero en ese mismo comunicado reconoció que se había instruido a la Comisaría de Familia para «dar prioridad a la culminación» del trámite ordenado en una tutela del 26 de noviembre de 2025. ¡Ah, caramba! Entonces Timoteo pregunta, con su acostumbrada inocencia: si todo estaba tan bien, ¿por qué en septiembre de 2026 todavía había que ordenar que le dieran prioridad a aquello que debía haberse atendido desde meses atrás?

Y ojo, porque todavía puede haber otro capítulo. Si la orden finalmente se cumple antes de que el superior decida la consulta, ese cumplimiento podrá ser valorado judicialmente y eventualmente incidir sobre la sanción. Así que toca esperar. Aquí todavía falta chisme.

Y termino este primer capítulo con los muchachos de la propaganda institucional. Muchachos, ustedes hacen buenas fotografías, buenos videos y saben manejar una cámara. Eso se reconoce. Pero si la Alcaldía de Salamina no tiene formalmente constituida una Oficina de Prensa, no le pongan «Oficina de Prensa» a todo comunicado porque el membrete no crea la dependencia. Y una cámara tampoco convierte automáticamente a nadie en periodista. Cada loro en su estaca. Porque para comunicar institucionalmente hay que informar; para hacer periodismo hay que preguntar, contrastar, incomodar cuando corresponda y, sobre todo, no escribir para defender al patrón.

Así que esta semana tenemos emperadorcito, comunicado, leguleyo, desacato, consulta judicial y oficina de propaganda. ¡Y apenas estamos empezando! Acomódense, mijos, porque de este cuento todavía falta mucha tela por cortar.

Pero antes de coger carretera para San Félix y meter la nariz en los chismes de la exposición de ganado normando, este Timoteo tiene que hacer una parada obligatoria. Porque por Salamina ya comenzaron a aparecer los que se miran al espejo y ven un alcalde. Y algunos, mijos, me hacen reír.

Por ahí anda una señora concejal que parece haber descubierto que para llegar a la Alcaldía basta con repartir unos mercaditos, conseguir unas tejitas, tapar unos huecos y aparecer en cuanta necesidad encuentre por el camino. Todo eso puede ser muy bonito. Pero también despierta preguntas. Porque cuando alguien quiere administrar los recursos públicos de todo un municipio, lo mínimo que puede hacer es explicar con absoluta claridad de dónde salen los recursos con los que financia esas actividades políticas o sociales.

No estoy diciendo que haya nada irregular. No me consta. Precisamente por eso pregunto. ¿Son recursos propios? ¿Son aportes de simpatizantes? ¿Quiénes aportan? ¿Cómo se financia esa actividad? Cuando uno quiere ser alcalde, la transparencia comienza mucho antes de inscribirse.

Ahora viene la otra sobadita. Señora, bájese un momentico de ese bus y mire bien para dónde va. Administrar Salamina no es repartir mercados ni tapar huecos. Tampoco basta con tener quién pague una campaña, si es que lo tiene. Hay que conocer administración pública, presupuesto, contratación, planeación, ordenamiento territorial, legislación, manejo de personal y una cantidad de asuntos en los que un alcalde se puede meter en un lío antes de terminar el primer café de la mañana.

Y sí, también importa la preparación. No digo que un diploma convierta automáticamente a nadie en buen gobernante. Ahí tenemos profesionales que han demostrado sobradamente que el cartón colgado en la pared tampoco hace milagros. Pero tampoco vayamos al extremo contrario de creer que gobernar un municipio se aprende repartiendo mercados. Mire nomás lo ocurrido con su antiguo compadre MAFE, a quien usted defendía con entusiasmo y hoy combate con la misma pasión. Profesional es. Y mire cómo le ha ido. Entonces imagine lo que significa sentarse en esa silla sin conocer suficientemente el oficio.

Así que piense bien, señora concejal. Porque una cosa es hacer campaña y otra gobernar. Una cosa es conseguir votos y otra firmar contratos, responder tutelas, manejar miles de millones de pesos y cargar con la responsabilidad jurídica de cada decisión. No se gaste todavía la platica. Y, sobre todo, no vaya a meterse en un problema más grande que sus aspiraciones.

Pero todavía no nos vamos para San Félix. Antes hay que terminar esta pequeña revista de aspirantes, porque parece que en Salamina ya hay más precandidatos que huecos, y eso ya es decir bastante.

Otro que prácticamente dejó de esconder las ganas es nuestro malacaroso exsecretario de Planeación. Ya entregó el cargo y ahora anda estrenando sonrisa. ¡Milagro! Lo he visto por ahí dando entrevistas por Facebook, apareciendo en televisión, saludando gente, repartiendo abrazos y mostrando una dentadura que durante sus años en Planeación uno casi no sabía que tenía. Ahora sí saluda. Ahora sí sonríe. Ahora sí encuentra conocidos hasta debajo de las piedras. Cosas tan bonitas que produce la democracia cuando se acercan las elecciones.

Eso sí, hay que reconocerle algo: el hombre es preparado. Y después de haber pasado tanto tiempo por la Secretaría de Planeación, una de las dependencias más importantes de cualquier administración municipal, alguna cosa habrá aprendido. Esperemos que bastante, porque desde allí se conoce por dentro cómo funciona el municipio, cómo se proyectan las obras, cómo se manejan los planes y, sobre todo, cómo algunas cosas que en campaña parecen facilitas se vuelven un dolor de cabeza cuando toca ejecutarlas.

El misterio es otro: ¿quién lo va a apoyar? Porque si resulta cierto lo que se comenta en los corrillos políticos, Manuel Fermín, nuestro conocido MAFE, andaría por otros lados junto con su compadre Octavio Cardona y las simpatías estarían encaminándose hacia Ospina Rosas. ¡Dios nos coja confesados! Timoteo todavía no sabe cómo quedarán esas alianzas, porque en política salamineña el que hoy se abraza mañana se desconoce y el que hoy jura amor eterno pasado mañana está buscando candidato nuevo.

Entonces uno comienza a hacer cuentas. ¿Será que aparece «Parapeto»? ¿Será Iván Darío Posada? ¿Será doña Constanza Duque Chica? ¿O tendremos una de esas alianzas que se cocinan silenciosamente y después aparecen servidas cuando ya nadie puede preguntar quién puso la olla? Habrá que mirar.

Y queda otro aspirante que viene haciendo ruido: el director del hospital. Ahora anda hasta participando para que lo reconozcan entre los mejores administradores hospitalarios de Colombia. Jajajajajajaja. Perdonen, mijos, se me salió.

No digo que no pueda tener méritos administrativos. Que los muestre. Pero a Timoteo todavía le queda atravesada una pregunta mucho más sencilla y bastante más cercana a nosotros: ¿qué pasó con San Félix? Porque después de las promesas hechas sobre una ambulancia, dotación de equipos médicos y mejoras para la atención en salud de la tierra fría, la comunidad sigue esperando resultados concretos.

Y ahí es donde empieza uno a pensar. Si desde la dirección del hospital hubo dificultades para convertir esas promesas y gestiones en realidades visibles para San Félix, ¿qué pretende mostrarnos ahora como carta de presentación para administrar todo el municipio? Porque la Alcaldía es otro animal. Muchísimo más grande. Allí no bastan fotografías, reconocimientos, diplomas ni publicaciones en Facebook. Hay que gestionar recursos, ejecutar obras, manejar personal, responderle a las comunidades y, especialmente, cumplir lo prometido. Al doctor todavía le falta pelito para arreglarse el moñito.

Aunque quizás el mayor chisme no sea ninguno de estos. La pregunta del millón sigue flotando por las esquinas: ¿y cuándo aparece el Coronel? Porque cada vez que comienza una campaña en Salamina alguien pregunta por él. Timoteo también. Y como esto apenas está arrancando, no descartemos a nadie. En política municipal las candidaturas aparecen como los aguaceros de la montaña: uno mira el cielo despejado y cinco minutos después está buscando dónde escamparse.

Y hablando de aguaceros repentinos, no sería la primera vez que Salamina amanece con un candidato que la noche anterior juraba y perjuraba que «eso no era con él». Así que este Timoteo, por si las moscas, ya viene afilando la libreta, porque la temporada de sorpresas apenas está calentando motores.

Ahora sí. Ensillen la mula. Nos vamos para San Félix, porque allá dicen que entre vacas normandas, candidatos, ganaderos y visitantes también hubo bastante ganado… pero del que habla.

 

 

Incendios Forestales
Continúe leyendo La Revista de Caldas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *