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El valor de la existencia digna: cuidado y vejez, una reivindicación

Una reflexión sobre el cuidado y la vejez a partir de dos historias de cuidadores reales y de dos obras -la novela "Cien Cuyes" de Gustavo Rodríguez y la pieza teatral "Decrépitos"- que abordan con humor y ternura la dignidad, la soledad y la sabiduría de las personas mayores, invitando a valorar su legado antes de que el tiempo lo borre.

El valor de la existencia digna: Una reivindicación del cuidado y la vejez.

“quizá envejecer fuera eso, pensó,
que cada porción de tiempo por afrontar se convirtiera en una fracción
cada vez cada vez menor de lo vivido:
que el verano constituyera la media vida de un infame de seis meses,
pero que para ella ya fuera una de tantas estaciones acumuladas”.
Cien Cuyes. Gustavo Rodríguez.

En una de las clases que imparto, conocí a dos personas dedicadas a la labor del cuidado de forma permanente, ferviente y abnegada. En ambos casos se trataba de hombres, lo cual llama la atención en un país en el que tal labor es ejercida mayoritariamente por mujeres, como lo ha indicado el DANE reiteradamente desde el año 2017 y que, además, se trata de un trabajo no remunerado. Aclaro que, con independencia de quien desempeñe el rol, este escrito pretende, sobre todo, resaltar esa labor tan olvidada y normalizada por todos y dialogar entorno a ella.

El suceso que acabo de narrar, me llevó a reflexionar sobre ambas perspectivas, por un lado, las personas dedicadas al cuidado; y por otro, aquellas que son cuidadas, roles con su gran valor y sus dramas. Esto puede llegar a ser leído por cuidadores, cuidados o por quienes —aunque no lo imaginamos—, en un futuro cercano o no, podemos estar desde cualquiera de esos escenarios. Pensarlo nos puede dotar de mayor sensibilidad y empatía.

¿Estamos preparados para ello? Seguramente nadie lo está, no son los escenarios más deseados.

Y en medio de esta realidad, la literatura siempre adquiere un valor relevante para visibilizar problemáticas, reflexionar sobre ellas, confrontarnos a nosotros mismos y nutrirnos de cuestionamientos, pese a que, en ocasiones, no tengan respuestas o estas sean difusas. Pensando en ello, encontré un libro titulado “Cien Cuyes” de Gustavo Rodríguez, una novela en la que pude encontrar abordados los temas de la vejez, el cuidado, la existencia y la muerte, de una forma inigualable, sobre todo porque, leerlo es una montaña rusa que va de la melancolía a la tristeza y de estas a la felicidad. Una historia que podría solo generar pesadez y angustia, se muestra desde la genialidad de la comedia.

En esta obra, se relata la historia de Eufrasia Vela, una mujer dedicada a cuidar personas mayores en la ciudad de Lima. Y ese rol no se agota en un trabajo de aquellos que se realizan a cambio de una remuneración, pues se apodera de ella el amor y cariño hacia personas cuya sabiduría es tal, que únicamente se adquiere con la edad. Esta historia aborda problemáticas que a veces preferimos evitar; la vida, pero también, la muerte digna, las crisis existenciales cuando se poseen dolores que no se quieren soportar, la soledad, la dependencia del cuidado y el abandono. Me dejó marcada una frase: “nada protesta más contra la vida que un cuerpo que se deja hundir en el agua, aunque en este caso se tratara de un colchón”.

Esta historia está rodeada también de música, esa que acompaña y habita en los personajes de la obra, en sus vidas, en su cotidianidad, en sus historias, esas que se empiezan a agotar y a olvidar con los cambios de generaciones. Es obligatorio mencionar parte de la musicalidad, para que escuchemos la lista mientras la leemos: Álbum Kind of Blue y canciones como So What, de Miles Davis; agrupaciones como The Dave Brubeck Quartet, con Three to Get Ready; y, otras canciones como el Mambo de Machaguay.

Y, en fin, la cuidadora, Eufrasia, se tiene que enfrentar a dilemas éticos, morales y de la existencia con uno de los ancianos que desea despedirse definitivamente de sus sentidos. Invito a leerlo, para que sepan en qué termina esta hermosa historia.

No solamente la literatura muestra la problemática de la longevidad, también el teatro, por ello es que resulta imperativo señalar la obra “Decrépitos”, interpretada por el grupo de teatro de Manizales Los Chicos del Jardín, que tiene algo en común con el libro de Gustavo Rodríguez. Se trata de la capacidad de hacer reír en medio de la tragedia. En esta historia, contrario a “Cien Cuyes”, no existe el rol de cuidador, pues se trata de tres ancianos que residen en un asilo y que los une la nostalgia del olvido por parte de su familia y el cruel sentimiento de la inutilidad y quizá, del abandono. Aunque, sí, reciben una visita, es cierto, una que pretende aprovecharse de su inocencia para burlar la herencia de una persona fallecida.

En este escrito menciono estos dos ejemplos, porque sin ser los únicos, marcaron mis reflexiones alrededor de la vejez, del paso del tiempo, del cuidado, de la dignidad, de la muerte y de la erudición que tienen las personas mayores, esa que solo se obtiene con la experiencia decantada de la vida. Es de resaltar aquellas historias que llegan como daga al corazón y que, indudablemente transforman gran parte de nuestros pensamientos.

¿A quién pedir un consejo dotado de sapiencia? ¿de quién aprender datos curiosos, anécdotas, bebidas curativas? ¿de quién más que de las personas mayores?

Las personas cuidadoras, tienen la fortuna de impregnarse del conocimiento de aquellas que cuidan y ostentan también el papel de replicarlo. Y esa labor corresponde en igual medida a todas las que tienen la posibilidad de convivir y dialogar con sus mayores.

El saber de las personas que con el paso del tiempo abandonan la existencia física, debería trascender en la memoria de las demás generaciones. Confieso que me aterra la simple posibilidad de que todo ello que damos por hecho, de que aquellas cosas que aparentemente carecen de relevancia pero que la tienen toda, de que los saberes que podemos aprender y aprehender de quienes pasan por la etapa de la vejez, se diluyan con el trasegar del tiempo y ya no se sepan más.

Llamo a revivir un tema que al día de hoy es absolutamente normalizado. Llamo a resaltar la importancia del cuidador y de quien es cuidado. Invito a afrontar temas complejos, pero necesarios, como la muerte digna. Invito a que otorguemos el valor merecido a las personas, antes de que sea tarde, antes de que estas abandonen sus sentidos para siempre.

NOTA: Dispongo lista de reproducción con la música que se encuentra en la obra “Cien Cuyes”: https://open.spotify.com/playlist/62cyzt7GDNK9ne2xhQePYI?si=j4q9YsY1TFSvKDJU9eLixg&utm_source=copy-link&pi=Ub8wkLSuTAqD4

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