
No toques a un sesentón. No por miedo… sino por respeto.
Un homenaje vibrante a la generación de los sesentones: hombres y mujeres forjados sin internet, criados entre chancletas voladoras, café en estufa y cicatrices de calle. Con sabiduría callejera, alma fuerte y corazón grande, son testimonio viviente de un mundo más real y valiente.















