¡Ave María Purísima! Aquí vuelvo yo, su servidor y el que todo lo sabe, para contarles lo que los otros callan por miedo o por física pereza. Me he pasado la semana sentada en el parque, viendo cómo este pueblo se nos desborona entre las manos mientras la «nobleza municipal» se dedica a vitrinear en redes sociales. Pero ojo, que no me quedé solo calentando banca; me pegué una voladita a Manizales para visitar a un buen amigo que tengo allá en la Procuraduría Regional. ¡Y viera las cositas que uno se entera entre tinto y tinto en esas oficinas!
Tomen asiento, pónganse cómodos y prepárense, porque esta semana vengo más picante que un ají de fonda. ¡Aquí no vamos a dejar títere con cabeza, porque a Salamina se le respeta o se le respeta!
¡Oigan esto, mis queridos chismosos de esquina! Mientras otros se gastan la plata del pueblo paseando por el Caribe y dejando que los parques se llenen de rastrojo, hay gente que sí sabe lo que es trabajar con visión de estadista. Me enteré por allá en Manizales —y lo confirmé ahora que regresé al parque— que mis buenos amigos, don Eleuterio y don José Luis, ¡están haciendo historia!
Resulta que La Revista de Caldas no es solo un pasquín para leer mientras uno se toma un tinto; ¡es una potencia mundial, mijo! Agárrense de la silla: en un solo mes se registraron más de 232 mil visitas. ¡Eso es más gente de la que cabe en diez estadios! Y no crean que solo nos leen aquí en la esquina; tenemos ojos puestos en nosotros desde 67 países. Desde los «United States» hasta la Unión Europea nos están siguiendo el rastro. ¡Casi 500.000 páginas abiertas!
Eso es lo que yo llamo un impacto real y no esas bobadas que publican en el Instagram de la alcaldía que no las ve sino la mamá del funcionario. Felicitaciones a estos dos señores directores por posicionar este medio como el más leído de la región cafetera. Es un orgullo saber que, mientras la administración municipal parece un fantasma que no asoma la cara por las galerías ni por San Félix, la Revista está sacando la cara por Salamina en todo el planeta. ¡Esto es publicidad de la buena, efectiva y sin tanta pendejada invasiva! Sigan así, que mientras ellos se esconden, nosotros nos hacemos sentir en todo el mundo. ¡Qué elegancia, don Eleuterio y don José Luis!
¡Vieran qué belleza, mis queridos chismosos! El otro día me dio una mezcla de orgullo y una piedra de esas que no se quitan con tinto. Resulta que el agente de policía Duber Hernández y los muchachos de “Guardianes del Turismo” se pusieron la 10 y salieron a limpiar y embellecer nuestros parques. ¡Qué gente tan berraca y qué amor le tienen a Salamina! Un aplauso bien fuerte para ellos, porque si no es por su voluntad, nos comen los matorrales.
Pero ojo, que aquí es donde la puerca tuerce el rabo. ¿Desde cuándo el mantenimiento de un «Pueblo Patrimonio» depende de que la comunidad salga a sudar la gota gorda gratis? Eso no es «apoyo comunitario», ¡eso es física desidia administrativa! El municipio tiene la obligación de tener jardineros pagados para que nuestros parques no parezcan selvas.
Y aquí viene lo que me sacó las canas de la visita a Manizales: me puse a echar números. Resulta que mientras el pueblo empuña la brocha, el señor alcalde se pegó un paseíto bien sabroso por el Caribe. ¡Háganme el bendito favor! Con lo que se gastó en ese «merecido descanso», habríamos podido pagarle el sueldo a un jardinero de planta por lo menos por siete meses. Ese trabajador no solo tendría el parque principal como una tacita de plata, sino que le sobraría tiempo para subir una vez al mes a San Félix, que lo tienen más abandonado que una fonda vieja.
Gobernar no es estar de viaje en viaje llenando el pasaporte de sellos; gobernar es que la plata se vea en las flores de los parques y no en las fotos de Instagram en la playa. ¡Qué pena con estos líderes! Salamina necesita parques seguros y florecidos, no una administración que delegue sus deberes en la buena voluntad de la gente mientras ellos se dan la gran vida. ¡A ponerse las botas, señores, que el pueblo ya se cansó de hacerles la tarea!
¡Oigan esto, mis queridos «chismólogos» de Salamina, porque la cosa pasó de castaño a oscuro!. ¿Se acuerdan de que les conté de mi voladita a Manizales para visitar a mi amigo en la Procuraduría Regional?. Pues el hombre, que es más lengua larga que yo —y miren que eso ya es mucho decir—, me soltó un «chicharroncito» que tiene a más de uno con el sueño perdido.
Resulta que allá le encargaron investigar lo que parece ser un presunto «cartel de los viáticos» en la propia administración municipal. ¡Válgame Dios!. El cuento es que, supuestamente, hay un grupito de funcionarios que firman recibos de viáticos como si estuvieran viajando por todo el país, pero la realidad es que nunca han sacado las narices del pueblo. ¡Firman el papelito, cobran la plata y se quedan sentaditos en la oficina!.
Y lo más berraco de todo, según me dice mi fuente de alta fidelidad, es que no estamos hablando de tres pesos para un tinto; ¡es un platal el que se está embolatando!. Lo peor del asunto es que nadie sabe a ciencia cierta a qué bolsillos va a parar ese dinero que debería estar invirtiéndose en nuestras calles.
Mi amigo me advirtió que esa investigación va para largo porque la cosa está bien enredada, pero no se preocupen, que yo les voy a ir contando cada detalle de la evolución de este caso. Como a mi «parcero» de la Procuraduría fue al que le soltaron ese hueso, yo voy a estar en primera fila para contarles quiénes son los que están firmando viajes imaginarios con la plata de nosotros. ¡Abran el ojo, señores, que la justicia cojea pero llega, y Timoteo no se guarda nada!.
¡Ave María, mijo! Aquí es donde la cosa se pone de «alquiler de balcón». Si lo de los viáticos es un chicharrón, lo de estos muchachos del Concejo es el acompañamiento completo. Agárrese, que a Timoteo no le tiembla el pulso para cantarles la tabla a esos que se dicen «honorables».
¡Oigan esto, mis queridos Salamineños, porque lo que pasa en ese recinto sagrado del Concejo Municipal ya parece una función de circo barato! Resulta que nuestro «honorable» Concejo está más dividido que una herencia de pobres. Por un lado, tenemos a los siete magníficos, el grupo de los «lamesuelas» y «sobachaquetas» del alcalde. Esos señores no están ahí para pensar, ¡qué esperanza! Están ahí para recibir órdenes, oír lo que les balbucean los secretarios y, ¡zaz!, soltar el pupitrazo. ¡Aprobado todo sin un análisis técnico, ni político, ni de sentido común!
La muestra más descarada de esta «jugarreta» fue el permiso que le dieron al señor alcalde para irse de paseo a República Dominicana. ¡Válgame el cielo! Lo mandaron de viaje sin que hubiera una invitación oficial de ese país, sin saber qué berracos asuntos de estado iba a gestionar y, lo más triste, ¡sin saber cuánta plata nos iba a costar el chistecito! El mensaje de permiso no tenía ni el valor de los pasajes ni el monto de los viáticos. ¡Cheque en blanco para el patrón mientras el pueblo barre las calles!
Menos mal todavía quedan unos poquitos concejales que sí hablan con argumentos y se oponen a estas triquiñuelas, aunque sepan que llevan las de perder ante esa aplanadora de obediencia ciega. Y para rematar la desfachatez, hoy la oficina de «publicidad» —porque eso no es prensa— sale con una foto del «modelo de Instagram» abrazando a los niños de la banda. ¡Qué elegancia! Gobernar así, a punta de fotos bonitas mientras el presupuesto se va en paseos sin justificar, ¡así cualquiera es alcalde, jajajaja! ¡Abran el ojo, Salamina, que nos están pintando pajaritos de oro mientras nos vacían el bolsillo!
¡Ave María Purísima! Siéntense bien, tómense un tinto cargado y pongan mucha atención, porque lo que les voy a contar hoy no lo dicen los boletines de prensa que parecen cuentos de hadas. Resulta que en este pueblo, donde las calles se caen a pedazos y el rastrojo nos llega a las orejas, ahora les dio por pedir plata prestada como si no hubiera un mañana. ¡Háganme el bendito favor! Estamos hablando de un empréstito de 3.300 millones de pesos, que según las cuentas de los que sí saben —como mi compadre Mercurio o el mismísimo Dr. José Luis, a quienes espero que nos den una clase de contabilidad pronto— la deuda real con intereses y arandelas podría trepar hasta los 7.000 millones. ¡Una barbaridad para un municipio que apenas si tiene para la escoba!
Pero miren la jugada tan «maestra»: el señor alcalde presenta este proyecto ya pasadita la mitad de su mandato. ¡Qué belleza! Si de verdad quería sacar adelante su dichoso Plan de Desarrollo, eso se presenta al principio, mijo, cuando se tiene la energía y no cuando ya se está pensando en el retiro. Me pregunto yo: ¿qué clase de planificación es esa? ¿Acaso no sabían desde el día uno que la maquinaria amarilla estaba hecha un rastro o que las placas huellas en las veredas eran una urgencia? Si no sabían eso, entonces, ¿qué berracos es lo que escribieron en ese Plan de Desarrollo? ¡Pura improvisación, señores! O lo que es más sospechoso: ¿será que están preparando la «marrana» para la campaña de la próxima alcaldía?
Y como era de esperarse, en el recinto del «honorable» Concejo, los siete lamesuelas de siempre soltaron el pupitrazo. Bastó con que el secretario de Planeación, con esa cara de pocos amigos que se manda, les echara un discurso aburridor para que ellos levantaran la mano sin preguntar ni el precio del dólar. ¡Qué falta de carácter!
Pero ahí no para la cosa. Resulta que ahora apareció un influencer —de esos que viven de la foto y el filtro— a decir que los concejales que votaron negativo son unos «traidores». ¡Miren qué desfachatez! Esos concejales no son traidores; son los únicos que traen al recinto las voces indignadas del pueblo que ya no aguanta más. Traición es votar a favor de una deuda que van a pagar hasta nuestros nietos sin saber en qué se va a gastar cada peso.
Y para completar el circo, aparece un tal Mutis San Félix, que de Mutis no tiene nada porque no se calla ni debajo del agua y, además, le está usurpando el nombre al verdadero señor Mutis, ese que sí trabaja por el corregimiento y nos ayuda con las acciones ciudadanas contra los abusos de la alcaldía. Este personaje se las pica de leguleyo y anda amenazando a las concejales con cuanta babosada se le ocurre. Pero todo tiene su razón de ser: ese muchacho se vende al mejor postor y se parece tanto al “emperadorcito” Ospina Rosas —ese que ya quiere ser alcalde otra vez con el empujón del actual— que se les ve la costura a leguas. Están defendiendo ese empréstito porque saben que de ahí va a salir el oxígeno para la campaña que viene.
¡Ojo, salamineños! Lo que están tramando es una jugada sucia. Lo más triste es ver a los que aspiran a la alcaldía calladitos, como si el asunto no fuera con ellos, dándole «Me Gusta» a las bobadas de redes sociales mientras el pueblo se derrumba. Nos están saqueando de frente y la gente parece que solo despierta cuando hay parranda, música y aguardiente en el parque. ¡Despierten, por Dios, que nos están hipotecando el futuro por un plato de lentejas y una foto con filtro de Instagram!
¡Bueno, mi gente! Por hoy ya les solté bastante veneno para que tengan qué masticar toda la semana. Ya saben que yo no como cuento y que mi amigo de la Procuraduría me mantiene al tanto de cada paso de estos «angelitos». No se dejen engañar por las luces de colores ni por los discursos de los que solo buscan el beneficio propio. Salamina es de todos y no de un grupito que quiere perpetuarse en el poder a costa de nuestras deudas. Aquí sigo yo, sentado en mi banca del parque, con el oído atento y la lengua lista. ¡Nos vemos en la próxima, si es que no me mandan a callar antes! — Timoteo.
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En lo personal lo felicito por su idoneidad al expresar lo que viene sucediendo en nuestro Municipio donde los ciudadanos poco saben y conocen de las malas gestiones y el saqueo de parte de algunos funcionarios de esta Administración como lo esta dejando ver su versión nada extraño que este mandatario tiene las mismas ideas de Juan Pablo Rosas que le duele cuando se hacen comentarios de lo que fue su administración mientras estuvo al frente de la Alcaldia elogios para los Honorables Concejales que no se dejaron manipular al negarse a las pretenciones del Alcalde en no aprobar ese empréstito pero lamentablemente los 7 restantes lo aprobaron bueno seria que no solo la Procuraduria también la Contraloria inicien una exhaustiva investigación acerca de todo estos gastos contrataciones con elevados costos justicados más de lo que cuestan inflan las cifras más en cuanto evento programan pero vaya a ver si este Alcalde se preocupa por la Fundación Escuela Taller tiene sus deudas quién las asume el sueño de Manuel Fermín ser Alcalde no señores eso no es asi más bién viajar y conocer el mundo realmente este señor no tiene ese sentido de pertenencia por el pueblo que lo caracterice como buen funcionario ha sido solo derroche y rumbas ha para el Bicentenario entro mucha plata supo aprovechar como acá todo se va en comentarios se escucha la compra de una camioneta para uso personal y la desipotecar los bienes de su progenitora cuando fue candidato a la Alcaldia donde su contendora fue Constanza Duque donde fue la ganadora que por cierto hizo una buena administración .
En nombre de la persona que se identifica como Timoteo, quiero expresar mi sincero agradecimiento por sus comentarios tanto en este Rincón de Timoteo como en los editoriales que comparto. Este tipo de participación es precisamente lo que necesitamos: que la comunidad se pronuncie, que se rompa la apatía cómplice y que cada voz contribuya a fortalecer el sentido de pertenencia. Nuestras denuncias no obedecen a intereses políticos, sino al compromiso de velar por la transparencia y el bienestar colectivo. Solo con la participación activa lograremos que los malos manejos no pasen inadvertidos y que la verdad prevalezca.